<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519</id><updated>2011-11-22T07:59:12.543-08:00</updated><category term='HAY FESTIVAL VIKRAM SETH CARTAGENA'/><category term='UMBERTO ECO'/><category term='ITALO CALVINO ITALIA HIPERTEXTO IPERTESTO HYPERTEXT'/><category term='MISTERIOSA LLAMA'/><title type='text'>Columnas de opinión</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>36</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-3690366015792872433</id><published>2007-05-12T08:12:00.000-07:00</published><updated>2007-05-12T08:16:50.843-07:00</updated><title type='text'>¿Tolerancia o estupidez?</title><content type='html'>Publicado en: eltiempo.com&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extraño que la despenalización del aborto lleve ya un año. Insólito, en un país conservador como Colombia. La Iglesia persevera en la abolición del aborto en una suerte de exorcismo de un país entero, asesino de niños. Pero el Estado resiste los embates divinos, contra todos los pronósticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No debe ser fácil enfrentarse a la Curia y permitir que las mujeres decidan si quieren o no tener un hijo. Sobre todo en una Iglesia que explica los males del hombre por la debilidad de carácter de la mujer, tentada en el mito del Génesis por el fruto prohibido. Es por esto por lo que el aborto representa un contrasentido frente a los dogmas católicos: los pecados de la humanidad debe expiarlos la mujer al "parir con dolores". Si ya puede abortar y ahorrarse los dolores del parto, la Iglesia católica pierde uno de sus pilares fundamentales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los antiabortistas arguyen varias razones. Dicen que solo Dios puede quitar la vida, por eso nadie tiene tampoco el derecho a suicidarse. Antes era costumbre prohibirles el descanso eterno a los suicidas en los cementerios católicos. Pero, claro, era dogma del catolicismo erradicar de la faz de la Tierra a aquellos que adoraran a dioses distintos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si solo su Dios puede acabar con la vida, la Iglesia se contradice al imponer la castidad a sus miembros. Eso es también cercenar vidas potenciales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arguyen que un cigoto del tamaño de una caja de fósforos ya tiene un alma, y aniquilarlo lo condenaría al infierno por no ser bautizado. Tal vez prefieran que nazca un niño deforme, que muera una madre o que el producto de una violación crezca con la conciencia de que fue concebido a la fuerza y de que nació porque, de lo contrario, su madre iría a la cárcel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada de esto parece sensato. Es más bien un relato espeluznante de los extremos morbosos a los que puede llegar una sociedad. Pero, claro, vivimos en un país democrático, que protege cultos como este. No tan distante de los rituales satánicos -tan controvertidos-: ambos cultos coinciden en su imperativo de producir dolor y de oponerse al bienestar social y emocional de sus integrantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras abortistas y antiabortistas se enfrentan en una batalla apocalíptica, la ley que aprueba el aborto (en sus mentados tres casos especiales) se agita de un lado a otro, siempre a punto de colapsar. Pareciera como si nos tentara la idea de volver a ese 0,5 por ciento de países del mundo que obliga a parir a sus mujeres. Nada más aterrador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es de extrañarse, sin embargo, en un país como Colombia, porque Colombia es pasión, esa pasión malsana que tanto defiende la Curia por encima de la ley.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que se cumple un año de la despenalización, El Espectador titula 'Las excomuniones de la Iglesia son sensatas', en un informe objetivo pero claramente viciado. Si esta ley, fruto de la civilidad y de la sensatez, es revocada, miles de mujeres seguirán abortando con ganchos de ropa. Miles de millones de pesos se seguirán destinando para atender en los hospitales a las mujeres que llegan desangrándose por abortos mal practicados. Millones de niños indeseados seguirán naciendo. Pero las mujeres, esto es claro, seguirán abortando. En sitios malsanos o en Oriéntame. Por 60 mil pesos o por 600 mil. Habrá que esperar y observar este duelo entre la Curia y el Estado. Y habrá que preguntarse, claro, si el poder que tiene la Iglesia es fruto de nuestra tolerancia o de nuestra estupidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María Antonia García de la Torre&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-3690366015792872433?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/3690366015792872433/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=3690366015792872433' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/3690366015792872433'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/3690366015792872433'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/05/tolerancia-o-estupidez.html' title='¿Tolerancia o estupidez?'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-3480028883190169631</id><published>2007-04-23T20:53:00.000-07:00</published><updated>2007-04-23T20:55:22.222-07:00</updated><title type='text'>UNA VIDA PUNTOCOM</title><content type='html'>Publicado en El Tiempo.com. Colombia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice la No Smoking Orchestra, "I have dot com children and a dot com wife, living a dot com life". Hijos punto com, una esposa punto com, viviendo una vida punto com. Esta nueva cotidianidad, dentro de la que es imprescindible el mundo virtual, recupera territorio como una religión pagana. Son muchos los fieles de la religión ortodoxa -del libro impreso y del teléfono de ruedita- que se tapan los oídos, los ojos y la boca ante el monstruo inasible: el Internet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la última edición de la revista Arcadia se habla de la degeneración de la lengua española, de la pérdida irrecuperable de la carta de amor. Ahora predominan los 'emails' de un párrafo -un 'email' largo es descortés- y esa jerga inmunda del chat que recorta las palabras y traduce los sentimientos con caritas amarillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La teoría nietzscheana de la que habla Kundera, el eterno retorno, se manifiesta en su máxima expresión y, otra vez, aparece el estupor ante un viraje en las costumbres. El mismo estupor que terminará por volverse aceptación, en espera de un nuevo adminículo tecnológico que transforme las herramientas de comunicación para que se desate el Apocalipsis, una vez más. La espiral es perfecta: siempre habrá un ente ajeno que atente contra lo establecido. Por fortuna ya no se aplica la técnica de la hoguera para erradicar lo incomprendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la lectura del editorial de Arcadia hice el ejercicio -fruto del ocio, lo admito-, de reemplazar las palabras 'chat', 'Internet', por 'brujería', 'paganismo'. El texto mantenía su sentido. La hipótesis apunta a una degeneración del lenguaje debido a la proliferación de los mensajes de texto en el celular y a una anulación de la interacción 'real' entre dos individuos, pues el objetivo de Internet es evadir al interlocutor con un solo clic.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queda la impresión de que los seres humanos nos comunicamos peor y nos embrutecemos por utilizar como medio de comunicación una herramienta errónea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comparto, no puedo negarlo, la nostalgia por la carta escrita a puño y letra. Aún en 1998 era más común que enviar 'emails'. Pero preferir el correo postal al Internet es como leer a la luz de la vela, porque "sería un insulto asistir al suicidio de Ana Karenina mientras las páginas están iluminadas por un vulgar bombillo eléctrico".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La carta solía ser elaborada, extensa, porque ante la ausencia del otro no restaba otra cosa que describir el entorno, los cambios de parecer, las tardes de soledad. Un chat, en cambio, nos pone al interlocutor al frente, podemos reír con él, escuchar la misma canción, ser cursi o melancólico mientras se ven derramar lágrimas de nostalgia del ser amado al frente y no en la tinta de sus palabras un mes después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El romanticismo sigue intacto, porque seguimos siendo los mismos, con la misma necesidad de decir banalidades o frases trascendentales a ese otro que está lejos y gracias al cual nos hemos partido el coco inventando un aparato que anule la distancia. Si algo exaspera la cursilería y la vena poética es ver tan cerca al ser amado, ver su rostro en una webcam, oír su voz con unos audífonos, leer sus palabras en un chat, lo que crea la ilusión de que está tan cerca, pero con la convicción de que está tan lejos. Si Arcadia teme la muerte del romanticismo de la carta, se asombraría de los sonetos que se han compuesto en la ventana de un chat.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María Antonia García de la Torre&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-3480028883190169631?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/3480028883190169631/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=3480028883190169631' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/3480028883190169631'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/3480028883190169631'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/una-vida-puntocom.html' title='UNA VIDA PUNTOCOM'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-4202369279849310966</id><published>2007-04-16T07:00:00.000-07:00</published><updated>2007-04-16T07:01:49.064-07:00</updated><title type='text'>LA MAR, QUE ES EL MORIR</title><content type='html'>PUBLICADO EN: REVISTA NÚMERO. COLOMBIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Todos vivimos dos vidas: una, la que soñamos, otra, la que vivimos”, dice el personaje de un filme brasileño, de esos que están pasando en estos días por Cinemax con motivo del carnaval de Rio de Janeiro. Eso mismo pareciera decir Manuelita Sáenz. Una vida, al lado del Libertador, en Italia, libre por fin del yugo del parroquianismo santafereño, es la vida que sueña. Otra, la que reconstruye Jaime Manrique en Nuestras vidas son los ríos, es la vida que vive, la de una mujer segregada y olvidada. Se la considera una heroína y aprendemos a adorarla desde nuestros primeros años de adolescencia. Era la amada de nuestro libertador, la dama belicosa que desafió el chismorreo provinciano de Quito y de Bogotá. Amamos la Manuelita soñada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, el relato de Jaime Manrique presenta a una bastarda, adúltera que muere anciana, pobre y olvidada en un pueblo costero hediondo, y nos recuerda a la Manuelita real. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus fracasos y equivocaciones, la lucha incesante, casi siempre convertida en derrota, la vida que vive, es un espejo de nuestra condición imperecedera, acentuada en una tierra bautizada con sangre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuelita muere desposeída al margen del mundo, vende sus vestidos, sus joyas, consigue su plato diario de comida haciendo dulces. Las damas quiteñas y bogotanas no soportan señales de rebeldía como vestir su uniforme de coronela, pasear a caballo por la sabana, salir de noche a pegar proclamas contra los santanderistas. Su condena es el exilio y el hambre. Detrás del heroísmo y de la valentía, se asoma la sombra, la de una mujer que persigue a su propio ídolo, al amado Bolívar y soporta el rechazo, cada encuentro postergado, cada mirada de indiferencia. Manuelita idolatra, embebida en una ensoñación difusa donde un día podría ser la mujer legítima del libertador. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada de esto ocurre. La desvela el sueño de una tierra gobernada por un hombre justo, y Bolívar se autoproclama dictador; busca en él un hombre fuerte y apasionado por ella, para encontrarse con un ser abandonado a sus pasiones, disminuido por la tuberculosis, indiferente a la devoción carnal y espiritual que ella le profesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una maldición parece cernirse sobre sus días, la hostilidad de un padre que la vende al mejor postor; una herencia soñada que jamás puede reclamar –sólo con dinero podría ser libre, igual que un hombre-; el oprobio de las camanduleras por abandonar a su marido y convertirse en la amante orgullosa del Libertador; la muerte de Bolívar lejos de ella. Todo parece desboronarse alrededor. De suerte que, a manera de prisión, le prohíben pisar su ciudad natal y Bogotá, la condenan a la mendicidad, en compañía de su esclava Jonotás, y sus dos perros, Santander y Córdoba. Paita, un pueblo infecto perdido en Perú la ve morir, inválida y delirante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dos mujeres que la acompañan desde la infancia, Natán y Jonotás, arrancadas de los brazos de sus padres en San Basilio de Palenque, reconstruyen con su voz la sevicia de los españoles que las hacen esclavas. Ellas, testigos de los arrebatos y excesos de su ama, intercalan en esta novela histórica la voz narrativa con Manuelita. De esta manera, se reconstruye la cotidianidad de un pueblo sustentado en una pirámide hermética, que esclaviza a los negros de manera abierta y esclaviza a los blancos de manera soterrada. Los paseos de Manuelita por las calles de Bogotá acompañada por sus esclavas, escrutada desde los balcones, vilipendiada en las iglesias, parece un virus sin cura en estos poblados del altiplano. Al vislumbrar la capital colombiana desde su caballo, Manuelita piensa temerosa: “Estaba horrorizada de ver tantas iglesias. Esperaba que Santa fe de Bogotá no fuera otro piadoso Quito. Cualquier cosa menos otro Quito. ¿Acaso me había mudado de la Roma de los Andes al Vaticano de Suramérica?”. Para su desgracia, esta reflexión se convierte en una triste anticipación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No basta la independencia de los españoles, ni las leyes que prohíben la educación religiosa obligatoria, ni siquiera los intentos por mermar la discriminación de sexos y de razas. Esta urbe que Manuelita vislumbraba desde la quinta, en las faldas de Monserrate, sigue anegada entre decenas de cúpulas y defiende, como horda de guerreros enceguecidos, dogmas anacrónicos gritados desde los púlpitos con fervor ciego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida que sueña Manuelita sigue sin coincidir con la vida que vive, con la que hubiera vivido aún ahora. Cerca de su final, cuando percibe la presencia de Bolívar paseando por el patio, esperándola, reconoce que esa vida adormecida y turbada, no es más que un río que va a dar a la mar, que es el morir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-4202369279849310966?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/4202369279849310966/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=4202369279849310966' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/4202369279849310966'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/4202369279849310966'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/la-mar-que-es-el-morir.html' title='LA MAR, QUE ES EL MORIR'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-4252586954776044080</id><published>2007-04-15T22:45:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T22:47:03.176-07:00</updated><title type='text'>LA CARIDAD EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA</title><content type='html'>PUBLICADO EN EL TIEMPO. COLOMBIA. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribe Ximena Gutiérrez en El Tiempo que está cansada de Gabo y sus homenajes. No le parece correcta su actitud condescendiente con Fidel Castro y encuentra imperdonable que no viva en Colombia. Esta apreciación la comparten muchos y siempre le han reprochado a Gabriel García Márquez que se haya olvidado de la tierra del realismo mágico. Muchos, si estuviera en su poder, cancelarían cuanto homenaje está programado con motivo de sus ochenta años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero eso de juzgar la producción literaria, con base en el nivel de empatía que produzca la persona que escribe, no sólo es errado, sino pasado de moda. Errado porque casi todos los escritores son neuróticos, y no por eso son malos escritores. Y pasado de moda porque hace rato que separamos el texto escrito de la persona que lo concibe. En términos de teoría literaria, hace mucho que se consagró la muerte del autor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si por eso fuera, bastaría con donar dinero a los pobres para ser un magnífico escritor. Distinta la situación de un político, por ejemplo, quien está representando una franja de la población y cuya vida está en el ojo de la opinión pública de manera permanente. Por eso deben cuidarse de mantener ocultos –mas no de suprimirlos- amantazgos y orgías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el escritor es más fácil, porque una vez el libro se va a la imprenta, adquiere vida propia independiente de las excentricidades de su progenitor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No intento defender a García Márquez como persona, ni siquiera como autor. Sólo quisiera que pudiéramos juzgarlo a partir de sus novelas y no a partir de sus niveles de bondad o patriotismo. Atacar a un escritor porque no nos parece correcta su forma de vestir o de vivir, sería como descalificar el proyecto de un arquitecto porque es un esnob insoportable, o porque es gay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es difícil separar una cosa de la otra y muchas veces caemos en el extremo opuesto: a veces nos parece maravillosa una novela porque su autor se nos antojó encantador en una tertulia. Otros endiosan a un escritor porque es capaz de enfrentarse a una élite hermética. Bien por él, pero eso nada tiene que ver con su destreza para describir un personaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que García Márquez viva en México, en Aracataca o en la Guajira; que prefiera invertir su dinero en causas personales y no en donaciones a los niños pobres; que sea amigo de Fidel o de Bush… nada de esto cambiará la calidad de sus novelas. Buenas o malas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Fernando Vallejo le criticaban que hubiera donado el dinero de un premio a una asociación canina en Venezuela. –Pero, ¡cómo es posible! ¡Habiendo tantos niños pobres en Colombia! Es que, ¡al menos que fuera para los perros de la calle de Bogotá!, -vociferaban sus lectores. A mí, honestamente, me importan un pito las transacciones bancarias de un autor cuando leo alguna de sus novelas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si a Vallejo le parece bien ayudar a los perros de Venezuela, enhorabuena. Si le parece que no es un delito que los curas se acuesten con adolescentes, fantástico. Eso pertenece a las opiniones de una persona, emparentada con las novelas que escribe, en el mismo nivel de un padre con su hijo. Y decirle a alguien que es antipático porque su padre lo es, resulta desatinado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;García Márquez se merece todos los homenajes –y todas las críticas- sólo en calidad de progenitor de Cien años de soledad. Pero la pobre novela no tiene por qué cargar con los defectos –y con las virtudes- de ese hombre que la parió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me imagino qué pensarán los detractores del Gabo-persona frente a las tendencias nazis de Marinetti, del alcoholismo de Truman Capote, de los malos tratos de Verlaine hacia su mujer, del desenfreno sexual de Sade. ¿Serán por eso peores escritores que si hubieran sido modelos a seguir? No lo creo, como no creo que una novela ética y políticamente correcta haga de un escritor una mejor persona. Cohelo, por ejemplo, produce una literatura de mariposas de colores y de superación personal. Bondadoso, dirían algunos, a pesar de que es claro que produce libros como automóviles en serie, con el único fin de engrosar su cuenta bancaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Colombia tiene la mala costumbre de exigirles caridad a sus personajes destacados a nivel internacional. Por eso están tan bien vistas las campañas humanitarias de cantantes y de empresarios de cerveza. Se exige al punto de satanizar a aquellos que destinan el fruto de su trabajo para ellos solos. Los escritores, como cualquier otra persona que viva de su oficio, no tienen por qué ser hermanitas de la caridad y su reconocimiento no puede cifrarse en ese aspecto, tan distante de su producción intelectual. Que es, en últimas, lo que realmente debería importar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-4252586954776044080?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/4252586954776044080/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=4252586954776044080' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/4252586954776044080'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/4252586954776044080'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/la-caridad-en-los-tiempos-del-clera.html' title='LA CARIDAD EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-8877788784861222603</id><published>2007-04-15T22:43:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T22:45:21.152-07:00</updated><title type='text'>¿QUÉ HAY DE NUEVO EN MACONDO?"</title><content type='html'>PUBLICADO EN: EL TIEMPO. COLOMBIA. &lt;br /&gt;el debate está abierto sobre la internacionalización de Bogotá. Es claro que se vive un ambiente más abierto, ejecutivos norteamericanos confluyen en la zona T y los productos franceses invaden los supermercados. A primera vista, podría concluirse que se vive un ambiente de tranquilidad y que los extranjeros, por fin, le están apostando a Colombia. Una mirada desde la perspectiva económica revela, sin embargo, un panorama desolador. Detrás de las delicias que representan conseguir en Bogotá productos de otras latitudes, está el debilitamiento de la industria nacional. No es novedad que esta apertura prematura está ahorcando a las empresas locales nacientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, como suele ocurrir en el razonamiento del colombiano promedio, basta con que su nevera parezca un festival gastronómico europeo para poder respirar tranquilo. Lo nativo es frondio y lo extranjero es sinónimo de estatus. De modo que nuestro país se va a pique en materia de desarrollo industrial mientras que todos vitorean a las grandes multinacionales que seducen a los compradores con jeans, tennis y ipods, a cambio de que no superemos nunca la condición de proveedores de flores y café.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta “internacionalización” de Colombia choca con mentalidades cerradas que, paradójicamente, se aferran cada vez más al parroquialismo imperante. No sólo a nivel económico, sino desde la perspectiva de la seguridad, las élites han vendido sus principios, se han aliado con grupos subversivos, a cambio de respirar tranquilidad en sus fincas. El fenómeno paramilitar es síntoma de un deseo por volver a viejas formas feudales, tan lejanas del ideal democrático de países que gozan de un concepto verdadero de libertad. Mientras gozamos con los grandes cruceros que pasan por Cartagena de Indias y mientras acumulamos electrodomésticos de última tecnología –en nuestro intento por imitar el nivel de vida del primer mundo-, encarnamos niveles oprobiosos de salvajismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un híbrido semejante, sólo es posible en una sociedad retardataria con ínfulas de un glamour importado y artificial. Es triste que nos baste con la forma sin alterar en un ápice el fondo. La casta dominante derrocha e imita comportamientos prestados de otras latitudes, encerrada en una cápsula que defiende a muerte. No estamos tan lejos de ese Macondo que inventó García Márquez y no es descabellado afirmar que el llamado realismo mágico se vive en nuestras tierras a manera de hiperrealismo aterrador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo aquel que vulnere esta imitación criolla de Miami (concentrada en tres o cuatro barrios de Bogotá), reconoce en esos “elegidos” un desconocimiento absoluto del país en el que viven y paga su trasgresión con la muerte. Los desplazados que osan acercarse a un automóvil en un semáforo del Parque de la 93, se encuentran con conductores que los acusan de ociosos. “Ese señor debe ganarse unos 400 mil pesos al mes sólo limpiando los vidrios de los carros, no tiene que pagar impuestos y es un perezoso que no quiere trabajar”, suele ser el comentario más común.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pretendo hacer una apología de las personas de proveniencia humilde, pero sí quisiera evidenciar el cinismo con el que una minoría boyante protege su pequeño paraíso artificial con argumentos deleznables. Su bienestar se sostiene en la miseria de millones de personas condenadas a vejaciones dignas del infierno dantesco. Y en lugar de experimentar la más mínima conmiseración, los culpan por su condición y se mofan de sus pequeños tesoros custodiados por una caballería armada con motosierras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Macondo no es sólo mariposas amarillas y jovencitas que se elevan por los aires: más allá de la muralla que rodea el norte de Bogotá, más allá de Pomona y de Armani, millones de miserables esperan la puñalada que los llevará a una muerte anunciada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-8877788784861222603?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/8877788784861222603/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=8877788784861222603' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/8877788784861222603'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/8877788784861222603'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/qu-hay-de-nuevo-en-macondo.html' title='¿QUÉ HAY DE NUEVO EN MACONDO?&quot;'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-3592326646221798113</id><published>2007-04-15T22:37:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T22:38:50.040-07:00</updated><title type='text'>LA SUERTE DE LA FEA</title><content type='html'>PUBLICADO EN: EL TIEMPO. COLOMBIA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El premio que obtuvo Ugly Betty ha sido motivo de júbilo para Colombia. “Medio Golden Globe es mío” afirma el libretista de Betty la fea, Fernando Gaitán. Parece que la esperanza vuelve a este villorrio infestado de asesinos. Un ambiente de calma reina en el país y todos vitorean jubilosos al creador de esta versión moderna de Cenicienta. La noticia, sin embargo, no debería tener la mayor trascendencia, si se tiene en cuenta que se trata sólo de una telenovela, fiel a las fórmulas del género maldito: el melodrama. Pero se enaltece como si del Pulitzer se tratara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En balde repetiría que las telenovelas, al igual que el fútbol y el reinado de belleza, ocupan un papel secundario en la cultura de un país. Están hechas para las masas, a manera de reality en el que todo referente de la vida real –paradójicamente- se caricaturiza y se ridiculiza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los televidentes, esa gran mayoría perteneciente a una clase media estropeada, renuevan sus esperanzas de ascenso social gracias al amor de un magnate. Mientras tanto, las clases más favorecidas encuentran denigrantes las costumbres del pueblo y se burlan de la falta de glamour de Betty y su familia. Podría concluirse que este género es perfecto porque cobija a toda la sociedad, unos porque anhelan un nivel de vida al que casi nadie accede en Colombia, y otros porque encuentran despreciable y grotesca la forma de vida de la gran mayoría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La versión estadounidense ubica a Betty en Queens, hija de un inmigrante mexicano. Aún los colombianos que vieron el primer capítulo en Bogotá, se burlaron del poncho de Betty, de su ramplonería y de su falta de clase. El triunfo de esta Betty anglosajona radica, claro está, en sus méritos académicos, pero pierde importancia al utilizar el cliché indispensable de la fea que se vuelve hermosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El periódico El Espectador menciona que esta nueva versión de Betty la fea, trascenderá de manera positiva dentro de las políticas migratorias estadounidenses: retratar la condición de los inmigrantes en una telenovela seguida por una decena de millones de nativos, aseguraría un cambio en la mentalidad y una flexibilización en el tratamiento legal y cotidiano de las ugly betties que ocupan cargos secundarios en las grandes compañías de Nueva York, de Miami y de San Francisco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que aparece en esta telenovela es, empero, una diferencia irreconciliable entre los inmigrantes mexicanos y los magnates estadounidenses. Es imposible que la ridiculización derive en el entendimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se pueden crear nuevos comportamientos en Estados Unidos, si se vende la imagen de lo “étnico” denigrante y discriminatoria por definición. De suerte que, la concepción del latino ilegal se generalizará y pronunciará la brecha cultural entre dos pueblos. Es triste que Colombia sobresalga en Estados Unidos sólo por una telenovela –de por sí patético- sino que además, obtenga reconocimiento a cambio de vendernos como un pueblo de quinta categoría, invasor y arribista.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-3592326646221798113?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/3592326646221798113/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=3592326646221798113' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/3592326646221798113'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/3592326646221798113'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/la-suerte-de-la-fea.html' title='LA SUERTE DE LA FEA'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-662778492709406689</id><published>2007-04-15T22:35:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T22:37:26.813-07:00</updated><title type='text'>LA SANTÍSIMA TRINIDAD</title><content type='html'>PUBLICADO EN: ELTIEMPO.COM. COLOMBIA.&lt;br /&gt;La prensa nunca pone en primera plana avances científicos, problemas de cobertura de la escuela primaria en América Latina, planes de alfabetización. Esto ocurre porque las universidades no hacen parte de la triada privilegiada de los periodistas: conflicto armado, deportes y modelos. La academia acusa a los medios, y viceversa. Los periodistas descartan estos temas porque no son coyunturales y porque no despiertan el interés de los lectores. Los jefes de prensa de las universidades arguyen, a su vez, que copan los correos electrónicos de redactores y columnistas y reciben solo silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este dilema se debatió en un seminario internacional de periodistas organizado por la FNPI hace pocas semanas en Bogotá. Pocas luces se vislumbran después de dos días de deliberaciones: esta realidad se repite en todos los medios presentes de América Latina y ciertos tópicos entorpecen soluciones concretas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por una parte, existe una idea confusa de lo que puede considerarse 'noticia' dentro de la información proveniente de la academia. Los periodistas se centran, entonces, en revueltas estudiantiles (como la ocurrida en Chile), en premios científicos internacionales, en los problemas de la educación (debido a que se camufla como un tema de política) y en huelgas de maestros. En pocas palabras, es noticia aquello que vende, aquello que es escándalo. Pero simposios de arquitectura, publicaciones de docentes antropólogos, virajes temáticos en el programa de literatura de una universidad, pasan de largo porque, ¿a quién le importan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es que la política y la economía 'importen' y la academia no. Aun esos temas se abordan de manera epidérmica. Solo la coyuntura es noticia y pocos medios dedican tiempo y espacio a informes especiales que profundicen en las raíces de un conflicto.&lt;br /&gt;El problema, entonces, no radica en que se privilegien temas políticos y económicos: lo que importa, independientemente del tema, es que sea escandaloso y sangriento. Dentro del seminario de periodismo, un periodista comentó que propuso a su editor publicar un artículo sobre una avioneta que había chocado contra los cerros bogotanos. La respuesta, que ya incluía una negativa tácita fue: ¿hubo muertos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tema de la cobertura de la educación por la prensa devela, entonces, un problema mayor. Si la academia se ha extirpado de los medios de comunicación, ¿qué lo suple? Basta con ver un noticiero en Colombia o con ver un quiosco de revistas en Buenos Aires: el grueso de las publicaciones se centra en escándalos políticos, en noticias de farándula y en los resultados del último partido del Boca Juniors.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Esto se publica porque lo piden los lectores", responde una periodista colombiana que asistió al seminario. Claro, es lo que vende. Sin embargo, un descubrimiento importante de este encuentro es que la educación hace parte de todos los lectores que compran la prensa a diario. Parece banal, pero ser consciente de esto permite que los medios se acerquen a temas de educación sin que se descarten por el temor de que a nadie le interesen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las instituciones educativas, por su parte, deben facilitar el tránsito de información a los medios, al enviar notas precisas sobre una publicación del departamento de historia o sobre una charla en antropología. Los mamotretos que llegan a los periodistas desde las universidades nunca se volverán noticia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los medios no saben cómo abordar temas educativos de manera coyuntural y los jefes de prensa de las universidades siguen enviando toneladas de información de manera indiscriminada. Es importante que se informe sobre cambios, avances, problemas de la educación (pública, privada, de otros países, primaria, universitaria). Solo así se podrán controlar procesos que obstaculizan el desarrollo de la educación en países del sur del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El representante de la Unesco en el seminario afirmó que "la pregunta no es ¿qué mundo les estamos dejando a los niños? Sino ¿qué niños le estamos dejando al mundo?". Esa pregunta solo puede resolverse si todos estamos enterados y podemos debatir los procesos que sustentan la educación en Latinoamérica. Y los periodistas son parte integrante de esa retroalimentación. Su labor no solo es informar sino abrir espacios que revalúen la imagen de la educación como una figura abstracta, presente en los medios solo cuando un escándalo lo amerita. La santísima trinidad: conflicto armado, fútbol y farándula, debe moderar su aparición y dar paso a un semidiós bastante mal parado: la educación.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-662778492709406689?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/662778492709406689/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=662778492709406689' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/662778492709406689'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/662778492709406689'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/la-santsima-trinidad.html' title='LA SANTÍSIMA TRINIDAD'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-7104048827316511361</id><published>2007-04-15T22:31:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T22:34:59.451-07:00</updated><title type='text'>...Y LA NIEVE AFUERA</title><content type='html'>PUBLICADO EN: EL HERALDO. COLOMBIA.&lt;br /&gt;“El viajero que huye, tarde o temprano detiene su andar”, dice Gardel. Al otro lado del mapa, en un pequeño poblado de Turquía, un hombre repite, sin saberlo, la experiencia que narra el cantor de tangos. Nieve, la última novela del Nobel turco, Orhan Pamuk, habla de mujeres que se suicidan por no poder usar el pañolón que las identifica como islámicas. Los habitantes de este villorrio las condenan por pecadoras y asedian a Ka, el periodista y poeta occidentalizado. La nieve bloquea todas las vías que comunican Kars con el resto del mundo, se extiende, como un monstruo blanco por cada recodo de las calles miserables. Ka, el viajero, se interna en una realidad al margen de la civilización, tan lejos que es incapaz siquiera de imitar el esplendor de la poesía de Occidente en sus versos torpes. El periódico local difunde noticias incrustadas en el fundamentalismo y cegadas por la mentalidad de individuos encerrados en sus casas derruidas y oscuras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En medio de la desolación, Ka reencuentra a su amor añorado, Ipek y se sumerge en una red de espías y de defensores del Islam centrados en relatos anacrónicos y dogmáticos. Un lector occidental cualquiera, encontraría allí la justificación de atentados terroristas, la disculpa para considerarse superior frente a una sociedad enceguecida, donde el ateísmo se paga con la muerte y donde las mujeres reivindican su derecho a caminar cubiertas, y condenan a aquellas que se exhiben como mujerzuelas al salir a la calle con el pelo suelto o con una falda que exhibe las rodillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero basta poco para reconocernos en ellos, para aceptar que las diferencias nacen en fuentes similares. El fanatismo, los dogmas, imperan en el Medio Oriente, pero son también la piedra angular del pensamiento occidental. La novela de Pamuk conduce, de manera inevitable, a la reflexión de asuntos religiosos y políticos que envuelven a los escritores como una amalgama fusionada con la ficción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ka recorre las calles gélidas de Kars a fin de cubrir dos noticias: las elecciones de alcalde y una racha de suicidios de mujeres. El segundo tema, en apariencia alejado de implicaciones políticas, derivan en investigaciones policiales en su contra, para nadie es conveniente que se sepa que estas mujeres decidieron morir antes que negar su religión. De modo que, una buena parte del tiempo, este viajero debe responder interrogatorios, sobre la fuerza de su fe, sobre la ofensa que representaría publicar una noticia semejante. Y en medio de la persecución policial y de fundamentalistas –liderados por Azul-, Ka se encuentra siempre con la nieve, impecable, imponente. La nieve como manifestación divina en contraste con la mentalidad obtusa del hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este hombre vuelve siempre a la nieve, desde una ventana sucia, en puentes derruidos, como el devoto que acude a una imagen divina para escapar de la realidad prosaica construida por los hombres. Cuando más cerca se encuentra del infierno, más cerca vislumbra la idea de una paz proporcionada por ese ser que se erige como nuestro antípoda y, tal vez por eso, como bálsamo por creer en una entidad pura y perfecta, opuesta en todo a la sinrazón del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice Ka: “…mientras escuchaba los gritos y los insultos de los muchachos, cuyo volumen amortiguaba la nieve, sintió con tanta fuerza la lejanía de cualquier cosa y la increíble soledad de aquel rincón del mundo bajo la luz amarilla de las farolas y la nieve que caía, que descubrió en su interior la idea de Dios”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien Ka parece confinado, viajero atónito en un sendero finito, se abre ante sus ojos –o ante su conciencia- un recorrido por su propia concepción de ese pueblo al margen de la historia. El recorrido que emprende, por los confines de su conciencia, abre ante sus ojos entumecidos la geografía desconocida que yace dentro suyo. La nieve bloquea la posibilidad del retorno, pero lo interna en el mundo olvidado de esas nevadas de su infancia, del amor reencontrado diez años después. Bradamante, la guerrera de Calvino, emprende una travesía similar recluida al final de su vida en un monasterio, encerrada en su habitación, pero con la realidad ineludible de sus elucubraciones y de su amor, vivo en caricias impresas como un sello indeleble en la piel. Ka se entrega a este viaje sin motivos aparentes, con la nieve como una presencia imperecedera. Busca, tal vez, lo que ocurre sólo una vez en la vida: que nevara por primera y última vez en uno de sus sueños. Aunque ese sueño fuera, como dice Baudelaire, dulce como la muerte.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-7104048827316511361?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/7104048827316511361/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=7104048827316511361' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/7104048827316511361'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/7104048827316511361'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/y-la-nieve-afuera.html' title='...Y LA NIEVE AFUERA'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-9188005914412832466</id><published>2007-04-15T22:22:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T22:30:43.332-07:00</updated><title type='text'>BOGOTÁ CON INDIFERENCIA</title><content type='html'>PUBLICADO EN SEMANA.COM. COLOMBIA. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;L’Espresso publicó hace seis meses un análisis de las rutas de la droga a nivel mundial. Colombia, líder de la producción de cocaína, ostenta una cobertura de un ochenta por ciento del mercado. Sin embargo, se omitió en el diagnóstico un hecho alarmante. Paralelo a la producción de cocaína y marihuana, nos hemos vuelto un país altamente consumidor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aumento del consumo es ostensible y abierto. Basta una llave para llevar una porción de cocaína de un recuadro de papel a la nariz. En un bar cualquiera, al frente de todos. Las drogas son un ingrediente indispensable en una fiesta, pero lo son también en un fin de semana en una finca y en un paseo por el parque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada grupo de amigos tiene el celular de un “dealer” a quien contactan a plena luz del día o basta con parar en la 85 abajo de la 15, o en la 86 con 14, y, como un mercado persa, el comprador podrá escoger entre una gran variedad de drogas que ofrecen de manera abierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El control de la policía es nulo y los jóvenes consumen sin la mayor preocupación de que los atrapen. Pareciera como si todos los esfuerzos se centraran en bloquear el tráfico hacia otras latitudes, mientras que aquí se consume cocaína en cantidades exorbitantes. No debería ser una sorpresa, si se tiene en cuenta que hay una circulación abierta de armas en los bares, objetos más difíciles de ocultar que dos gramos de cocaína.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De unos cinco años para acá, desde que se generalizaron los raves o fiestas de música electrónica, salta a la vista la presencia abierta de drogas locales como marihuana y cocaína. Sumado a esto, se ha generalizado la distribución de drogas foráneas como éxtasis, ácidos, popper.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los raves no son el único escenario de estas sustancias sicoactivas. Es común que en los bares bogotanos se encuentren jóvenes desmayadas en el baño por un exceso de “pepas” y ya se acepta socialmente el consumo abierto de cocaína. Durante este año, varios extranjeros terminaron en la clínica en Cartagena por sobredosis. Algunos de ellos murieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existe un ambiente de permisividad que estimula niveles de consumo fuera de control. Es normal, incluso, que algunos jóvenes pasen un período de tiempo en una clínica de rehabilitación. La noche bogotana produce temor, es una bomba de tiempo en la que confluyen cantidades ilimitadas de drogas, armas, licor y un gusto particular por las peleas. A pesar de que muchos se quejan porque no se ha legalizado la droga, porque hay limitaciones para el porte de armas, en realidad hay una ausencia total de control y todo eso confluye en las calles como si fuera ley de la República. Bastan quince mil pesos para comprar un gramo de cocaína y basta un bar cualquiera para consumirlo sin que a nadie parezca molestarle. El mundo de excesos de los mafiosos ha contaminado la vida nocturna de Bogotá, convirtiéndola, tristemente, en una especie de filme de narcos de bajo presupuesto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-9188005914412832466?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/9188005914412832466/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=9188005914412832466' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/9188005914412832466'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/9188005914412832466'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/bogot-con-indiferencia.html' title='BOGOTÁ CON INDIFERENCIA'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-2906426622757912431</id><published>2007-04-15T22:19:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T22:21:09.319-07:00</updated><title type='text'>TODO EN OTRA PARTE</title><content type='html'>PUBLICADO EN SEMANA.COM. COLOMBIA. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Les juro que traté de que me gustara. Hice el mapa con todos los personajes, conecté con flechas sus parentescos y traté de seguirle el hilo a la trama, anotando lo que iba pasando, en el margen de las páginas. Traté de pensarlo como una "burla a lo trascendental" como menciona Alonso Sánchez Baute en la cintica roja que ponen en la carátula, y como la autora misma lo dice. Sin embargo, tenía que hacer un esfuerzo de concentración permanente para no perderles el hilo a los dieciocho personajes que alcancé a identificar, quienes, al mejor estilo de Clase de Beverly Hills, resultan enredados todos con todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo largo de la lectura se me ocurrían paralelos con La cantante calva, y con Tristram Shandy, hasta con "La naranja mecánica" y con "Amélie", y pensaba que tal vez su ironía o el absurdo de las situaciones desbordaban mi mente cuadriculada. Yo, acostumbrada a la cómoda formulita de introducción-nudo-desenlace, yo, desconsiderada, déspota. Pero ese intento por burlar lo trascendental, creo que se vuelve una camisa de once varas donde el estilo trata de ser tan novedoso y tan avant garde, que ataca y ahuyenta al lector.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo admitir que me parece atractivo el tema: Carlota abandona a Julio y le avisa que se irá de viaje, pero que a su regreso le robará algo del apartamento, y al día siguiente, le dejará un regalo. La historia se publica al calor de los hechos, en el periódico Los Mundos. Llega un punto en el que el frenesí de la historia obliga a buscar un medio de comunicación más expedito: la radio. Entonces todos se enteran del devenir de los acontecimientos por la Radio Los Mundos. El recurso narrativo es ingenioso, nos recuerda los realities en su manera más rudimentaria: las radionovelas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy ingenioso, pues la realidad de los personajes, de Carlota, de Jairo, de las azafatas, del hombre que está haciendo un perro, se vuelve ficción al imprimirse en el periódico a manera de relato o al transcribirse en la radio a manera de radionovela. Varios niveles de realidad, no hay nada reprochable en eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero creo que la autora peca por un uso desmedido de los recursos narrativos: los juegos de palabras se atraviesan como una reja a través de la cual el lector apenas si logra seguir los paseos de los personajes por calles desérticas y por la vida de ese barrio en el que una mujer toma en arriendo un apartamento a las doce de la noche, y un restaurante ofrece comida de avión. Estos datos extravagantes alertan al lector, llaman su atención y lo obligan a subrayar la frase con un signo de admiración al lado, pero las palabras opacan las acciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio el relato evidencia las numerosas acciones absurdas que pueblan la vida diaria, fruto de nuestras neurosis, como contar cuatrocientos pasos hasta la tienda de la esquina o no usar la cocina por temor al fantasma que la habita. Es cierto, practicamos rituales absurdos, pero su hallazgo y exposición se vuelve en esta novela un imperativo en el que la trama parece quedar relegada a un segundo plano. El relato está salpicado de estos eventos, al punto de que empiezan a hacer turupes sobre la lisa línea narrativa. De una autopista, desembocamos en un camino de herradura, en el que cada alusión pintoresca y aparentemente normal de los personajes, desdibuja la trama y le resta verosimilitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el relato, como dije arriba, un hombre está haciendo un perro, porque tiene un hueso, y como a los perros les gustan los huesos, entonces decide construirse un perro para darle el hueso. Cualquier parecido con Melquíades y su perol untado de metales derretidos, en busca de la piedra dorada, puede no ser pura coincidencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no me quedó claro por qué hablar de un hombre que hace un perro, o de una pareja cuya historia se transmite en directo en la radio, sea una burla a lo trascendental. Tal vez la autora entiende por trascendental algo más trascendental de lo que entiendo yo. De pronto mi perplejidad se debe a eso, a que tal vez no entiendo los chistes y las ironías que pueblan el relato. de pronto me quedo corta. Es muy probable, pues no está dicho que todos los lectores entendamos lo que quieren decir los narradores de las historias. Eso me pasó con Gulliver, por citar el primer ejemplo que se me ocurre, lo leí a los catorce años y no tuve ni la menor malicia de que era una parodia de la monarquía inglesa. En cambio en "La cantante calva" o en "Tristram Shandy" sí sentí que había un guiño, que el escritor patinaba deliberadamente en detalles que configuraban una burla abierta a lo convencional, más que a lo trascendental. Pues nada más trascendental que la triste vida que llevan Mr. y Mrs. Smith, con sus sopas más o menos condimentadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero releer "Todo en otra parte", y gozarme el enredo tal vez deliberado de situaciones y de personajes, el exceso de datos pintorescos y absurdos, para convencerme de que tal vez no todo está en otra parte.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-2906426622757912431?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/2906426622757912431/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=2906426622757912431' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/2906426622757912431'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/2906426622757912431'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/todo-en-otra-parte.html' title='TODO EN OTRA PARTE'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-8511031358987152789</id><published>2007-04-15T22:17:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T22:19:27.403-07:00</updated><title type='text'>KUREISHI EN GETSEMANÍ</title><content type='html'>PUBLICADO EN SEMANA.COM. COLOMBIA. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Hay Festival, recibió del 26 al 29 de enero a cientos de literatos y a apasionados por la literatura, en recintos como el teatro Heredia y el Claustro de Santo Domingo. Nadie volvió a casa sin el autógrafo garabateado de su escritor favorito, y nadie se quedó sin ver los conversatorios, ya fuera en el ambiente fresco de las salas o con la brisa marina que sopla al frente del teatro Heredia. Las pantallas gigantes compensaron a los espectadores que no consiguieron entradas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante cuatro días Cartagena vivió una segunda temporada alta. Por las calles transitaban individuos blanquecinos, con el rostro enrojecido por el sol, casi incómodos de encontrarse con un sol demasiado agresivo para una piel acostumbrada a las nubes de la montaña. Pero sus maletas no contenían pareos y crema bronceadora, de hecho, pocos tocaron la arena de El Laguito con sus pies: sólo libros y cuadernos de notas ocupaban mochilas y morrales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el marco del festival, el arribo de Gabriel García Márquez aumentó el interés de los presentes, quienes habrían de conformarse con su presencia mas no con sus palabras: las declaraciones reproducidas en El Espectador, aniquilan las esperanzas de que el autor de El amor y otros demonios, dote de vida a los espectros que todavía pueblan su mente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su determinación de no escribir más, o al menos de no querer hacerlo en el momento, marca también el fin de una época que con seguridad recibirá nuevos escritores con sangre renovada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta interesante, empero, su interés por liderar iniciativas culturales. El primer día del Hay Festival, se llevó a cabo una reunión del consejo directivo del Instituto Caro &amp; Cuervo, cuyo objetivo principal era incorporar a García Márquez en las filas de este estamento educativo. Si bien su pluma se ha detenido, al menos es claro que su determinación por adelantar proyectos en Colombia, sigue en pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los pasados cuatro días permitieron la interacción entre escritores de reconocimiento internacional y literatos que comienzan sus primeras incursiones por el mundo del periodismo y de la ficción. El Heredia, reservado para los conversatorios con varios participantes, involucraba al público de manera activa y generosa. Desde los palcos se aventuraban preguntas y opiniones sesudas y otras disparatadas. La intervención de Laura Restrepo sobre su libro favorito, desató la furia de una mujer en un palco del segundo piso. En lugar de hablar del texto más hermoso, destacó unos cuantos que habían causado largas tardes de aburrimiento en su infancia y en su adolescencia, hasta el momento presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los textos, debido a las imágenes horrendas, era para ella digno de no ser leído jamás: se trataba de El Apocalipsis. De inmediato se encendió una luz y llego a manos de una señora el micrófono, -Yo sé que ustedes son personas muy importantes, pero con respecto a lo que dice Laura Restrepo, no sé qué tan cierto sea, o si ella alguna vez haya estudiado teología, para poder decir eso sobre un texto como El Apocalipsis, -dijo enardecida. Acto seguido, entregó el micrófono y abandonó el recinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Laura no tuvo más remedio que disculparse por no sentir deleite frente a ese texto, y aclaró que su intención no era la de ofender a nadie, pero ya la herida dama había partido. Después, como para componer la situación, otra señora unos cuantos palcos a la derecha, le preguntó a Laura por su libro favorito, en un perfecto tono de presentadora de Casa Club TV. El final de la sesión llegó sin el mal sabor de la señorita indignada y algún apunte de Laura desató una risotada final que dejó el sinsabor en el olvido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de las murallas de Cartagena pasearon, pues, decenas de escritores, periodistas, de poetas y camarógrafos, con bermudas, o pantalones de lino, con marcados acentos argentinos, escoceses. Los unos chapuceando español, los otros desempolvando un inglés del colegio, despiertos hasta altas horas de la noche, y preparados al día siguiente para proseguir con la jornada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche del miércoles, por ejemplo, se movía pausada en el Quiebra Canto de Getsemaní y pocos reconocieron en los ojos desorbitados que llegaron tarde, la mirada de Hanif Kureishi. Su pelo desordenado y gris avanzó por la pista de baile mientras los ventiladores rodaban sobre sus órbitas sin reconocer la inutilidad de sus esfuerzos. Los presentes no se abalanzaron como una jauría en busca de una firma del monstruo maravilloso que se paseaba escoltado por un anonimato que se prolongó durante horas. Ese mismo día, por la tarde, recordaba en el Santa Teresa las imágenes crudas de su novela Intimidad, la brutalidad con la que describe el amantazgo torpe de una pareja que sólo se reúne para llevar a cabo actos sexuales desesperados, cada uno aislado del universo del otro de manera irremediable. “Pero ya no soy así” decía, casi disculpándose por los horrores e infinitos dolores de sus personajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez alguno lo reconoce pero le otorga esta noche de anonimato en el Caribe, su semblante resuma inquietud y la voracidad de su mirada justifica cada línea atormentada y visceral. Se pasea por Cartagena con motivo del Hay Festival, aunque sus hijos gemelos de doce años -confiesa- lo despidieron con cierto temor ante la idea de irse a un país tan lejano y tan ajeno. Pero la realidad de esta Cartagena acogedora le ha confirmado que todo miedo era infundado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerca de la plaza de Santo Domingo, solía pasear una figura menuda y frágil, tan distinta de la actitud fuerte e impositiva de Hanif Kureishi. Avanzaba Vikram Seth con tranquilidad y su rostro de rasgos indios casi lo camuflaba en la multitud. Se abre paso sin prisa, como lo hiciera Julia en Una música constante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los conversatorios del Hay Festival de Cartagena produjeron diálogos agudos y una comunicación fructífera con el público, pero los encuentros más afortunados tuvieron lugar entre un evento y otro, en un breve paseo sobre la muralla, en un café, en un hall de hotel. Bastaría recordar a Marco Schwartz recitando versos en un taxi mientras decenas de caballos trancaban el tráfico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tedio derivó en risotadas cuando se unió al soundtrack del taxista, un reaggetón de Daddy Yankee, no tuvo recato a la hora de rapear el poema que llevaba por la mitad. Estos momentos de descanso en medio de un festival lleno de programas y de actividades permitió una verdadera comunicación entre los escritores invitados y los paseantes desprevenidos que terminaban por casualidad tomándose una limonada con Laura Restrepo o un mojito en Café del Mar con Vikram Seth.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-8511031358987152789?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/8511031358987152789/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=8511031358987152789' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/8511031358987152789'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/8511031358987152789'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/kureishi-en-getseman.html' title='KUREISHI EN GETSEMANÍ'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-3547343311042511428</id><published>2007-04-15T22:15:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T22:17:09.221-07:00</updated><title type='text'>ROSARIO ENMASCARADA</title><content type='html'>PUBLICADO EN SEMANA.COM. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge Franco vio en Flora el rostro de Rosario Tijeras. Esa imagen borrosa cobró forma y nitidez cuando la tuvo al frente. La vio y confirmó su presentimiento con las imágenes del filme: era ella, la misma que recorría los bares de Medellín con sus tacones altísimos y sus faldas corticas, la que enloquecía a los hombres y los despedía al otro mundo con un beso mortal.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la revista Pie de Página revive la satisfacción que significó para él la hechura de la película y el impacto que le causó tener al frente al fruto de su mente, a esa mujer implacable. Habla como si aludiera a una revelación inesperada y grata: era ella, repite como una plegaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Siempre he dicho que cuando escribo, incluso cuando leo, veo a los personajes como si estuvieran detrás de un vidrio empañado (…) Diré con mis propias imágenes que Flora se acercó al vidrio empañado y pasó su mano por el cristal para mostrarme que ella es Rosario Tijeras”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imagino a Jorge Franco sentado en una fila cualquiera del cine, espectador mudo de ese texto que aparece en la pantalla a manera de mujer. Con un aura de ángel maldito, describe Franco a Rosario: “Del humo y las luces que prendían y apagaban, (…) emergió Rosario como una Venus futurista, con botas negras hasta la rodilla y las plataformas que la elevaban más allá de su pedestal de bailarina” y así prosigue el escritor, ahora espectador frente a su creación, “…con una minifalda plateada y una ombliguera de manga sisa y verde neón; con su piel canela, su pelo negro, sus dientes blancos, sus labios gruesos, y unos ojos que me tocó imaginar porque bailaba con ellos cerrados…(92)”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Falta que, en este idilio, Flora salte de la pantalla y se escape con él del teatro, como Cecilia y Tom Baxter en “La rosa púrpura del Cairo” de Woody Allen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Rosario que Franco contemplaba detrás de ese vidrio empañado, es ahora carne que habita el cuerpo de Flora.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciertas escenas son sobrecogedoras, es cierto, como la velación del hermano de Rosario. Todo es tan brutal, tan grotesco, y a la vez tan verdadero, montados en ese carro, con el cadáver con gafas oscuras y la grabadora gigante al lado. Recuerdo también las calcomanías del Atlético Nacional que Rosario le pega a la lápida y que doña Rubi despega furiosa. –Es para que el Johnefe se de cuenta de que me acuerdo de él, -le dice Rosario mientras doña Rubi las arranca con un cuchillo.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el cuento de hadas que Franco relata en Pie de Página, se vuelve triste realidad cuando aparece la deseada Rosario en la pantalla. La mujer dura y arrobadora del libro, abandona la realidad creíble de las palabras y penetra la pantalla de cine en una Medellín hecha de imágenes acartonadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escenario que construyen en la película se cae a pedazos, el espectador pierde el canal de comunicación con los personajes como si se desplomara un foco o como si se viera la cara del actor detrás de la máscara. Ya uno se acuerda de que todo eso es ficticio y de que al final de la función se encontrará uno con los actores tomando tinto. A lo largo de la película aparecen gazapos como manchas de tinta en un manuscrito.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada frase que sale de la boca de Antonio, es un intento infructuoso por disimular el acento peninsular que brota por cada uno de sus poros. Un paisa con acento español es poco menos que creíble, sumado esto a la música y a la ropa del 2005 en una Medellín de 1983. Esto, y usar Pedro Navaja en un montaje de La Ilíada, son cosas que se parecen.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El encantamiento se destruye de inmediato: no hay más que marionetas mal manejadas, con el maquillaje corrido y movimientos caricaturescos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese detalle, como las placas amarillas de los carros (sobra recordar que en los ochentas eran blancas) y el house noventero de Aquarius, bastan para creer que la historia de Rosario se hizo de prisa, tal vez demasiado de prisa.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rosario, la Rosario amada por Franco, la mujer inasible de la novela, se mueve ahora por un escenario de teatro en el que a nadie parece importarle que la farsa sea abierta y desvergonzada.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él prefiere que juzgue su corazón, cuando se refiere a la película, pero debería escuchar a Antonio cuando le dice “¡El amor aniquila, el amor acobarda, disminuye, arrastra, embrutece! (87)”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su conclusión en el artículo de Pie de Página no podría ser más elocuente, “Es posible que mi vínculo afectivo con la historia haya puesto un filtro benévolo ante mis ojos al momento de juzgar la película. Es posible pero no me importa. Uno no juzga lo que quiere con otro criterio que no sea el del corazón”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-3547343311042511428?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/3547343311042511428/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=3547343311042511428' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/3547343311042511428'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/3547343311042511428'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/rosario-enmascarada.html' title='ROSARIO ENMASCARADA'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-6602142568354873806</id><published>2007-04-15T22:10:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T22:11:02.083-07:00</updated><title type='text'>MAYORÍA GANA</title><content type='html'>PUBLICADO EN: SEMANA.COM&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me llegó un correo electrónico en el que anunciaban consternados la muerte de la HJCK, recordé la determinación de hace algunos años de la ex ministra de cultura, Consuelo Araújo. Propuso un día cortar la financiación a Jazz al Parque, al Festival Internacional de Teatro, entre otros. Su tesis partía, en ese entonces, del hecho de que el jazz y el rock no son autóctonos, por tanto, todo el presupuesto se destinaría a manifestaciones culturales nativas, como el Festival Vallenato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leí el correo enviado por El Malpensante y todavía me costaba asimilarlo: suena a ultraje que una emisora donde Gabo leyó un capítulo de Cien años de soledad, donde reposan conversaciones con Borges, con Neruda y con Jattin, huya despavorida al ciberespacio. Su lugar, el que ha ocupado 55 años, se llenará de ayombes y compaes. No tengo nada en contra del vallenato, pero, dado que ha ocupado cada rincón capitalino, sería apenas justo que hubiera una especie de “zona no vallenateros”. Y puede indignar a más de uno que haya que justificar –cada vez- la presencia de Chopin, de Stravinski, de Louis Armstrong, de Aretha Franklin, de Charlie Parker, en una emisora colombiana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y hay que enaltecer su relevancia, uno se siente en la necesidad de defender su existencia, sólo porque no genera un rating del 50 por ciento, sino un porcentaje modesto de los radioescuchas en Colombia. Sí, son una minoría, y sí, el vallenato seducirá una franja más grande de público, pero todo esto genera una sensación incómoda frente a la transacción, porque, culto o popular, se trata del esfuerzo de un grupo de personas que ha luchado durante cinco décadas para mantener en el aire una selección depurada de música clásica con la participación de expertos en cada género. Incentivan, además, la creación de emisoras culturales a pesar de la dificultad evidente que representan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las emisoras regionales se suman a la empresa mediante tertulias radiales, lecturas de cuento y de poesía, siguiendo el ejemplo del fundador de la HJCK,  Álvaro Castillo Castaño. La iniciativa de “Cien tertulias radiales suenan en Colombia”, por ejemplo, tuvo como ganadores a Custodia Stéreo de Inírida, Guainía; a Hacaritama Stereo de Ocaña, Norte de Santander; a Emisora Inga, de Kamentsa Sibundoy, Putumayo, entre otros. Esto habla de la necesidad nacional de que una voz convoque y lidere, porque la influencia de la HJCK supera los confines capitalinos y su persistencia se agradece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al igual que se agradece la terquedad de la Revista El Malpensante o de la Editorial La Carreta: se empeñan en sacar adelante un proyecto para el uno por ciento. El 99 por ciento de los lectores ni sabe que existen, pero ese uno por ciento agradece su persistencia a pesar del escepticismo imperante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caracol bien podría perdonarle la vida a la HJCK: dentro de su conglomerado de 100 emisoras propias -52 en FM, y entre asociadas y afiliadas otras 62 en más de 20 ciudades- podría fortalecer y difundir una emisora que no está en crisis como la HJCK, como emisora cultural en Bogotá.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar del desmoronamiento de su proyecto vital, Álvaro Castillo parecía entusiasta en la entrevista que concede al El Tiempo el pasado 25 de octubre. Las frases reiteran su júbilo con una insistencia casi caricaturesca, como la risa fingida que deriva en una inevitable mueca de dolor. Se habla de proyectos futuros, de una renovación, de una apertura hacia el mundo: “No habría razón para el pesimismo en una persona que a mediados del siglo pasado peleó contra viento y marea para abrir un espacio cultural en la radio y que, a fuerza de insistir, logró consolidar como decana de este género a la “HJCK, el mundo en Bogotá”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso me suena al “no me pasa nada” de las mujeres: en realidad quiere decir “me pasa todo”, y Ricardo Alarcón, gerente general de Canal Caracol, debería apostarle a una opción cultural arraigada, en lugar de sacarla del aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dial de la HJCK, 89.9 de FM, ahora será una estación de vallenatos, como un intento del grupo Prisa –comprende varios medios de comunicación en España y en América Latina, entre ellos Caracol- por competirle a 88.9, nueva estación especializada en vallenatos. El imperativo de este grupo, respetar y fomentar los canales de comunicación culturales de los países que cobija su manto, parece pasar a un segundo plano. Erradicar una emisora con la trayectoria de HJCK puede aumentar el raiting de radioescuchas, pero el público que la sintonizará en internet cambiará –el que pone la radio mientras lava los platos no es el mismo que se conecta a internet-. La revista“El Malpensante” anticipa que los especialistas en cada tema, declinarían su colaboración si se vulnera el espacio de sus oyentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacer de la HJCK una emisora por internet, únicamente de internet, la saca de su hábitat a cambio de una fórmula comercial poco amable y bastante impositiva. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que es una gran ventaja que todos puedan oírla por internet, yo, por ejemplo, no tengo radio ni grabadora ni equipo porque sólo utilizo archivos de mp3 y el hecho de que la HJCK estè en internet me permite acceder a ella. Sin embargo, el punto grave es que entra a un medio de menor “categoría” y lo hace por segregación, porque les pareció más rentable poner vallenatos en ese dial. Es como si retiraran los clàsicos de las librerías a cambio de colgarlos en internet, para llenarlas de libros de superación personal. Es útil para todos poder leer los libros gratis y desde el computador, pero que no se los expulse del lugar al que siempre han pertenecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo se acaba y los preparativos para expulsar el jazz y el blues del 89.9 de FM siguen en pie.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este país del Sagrado Corazón se ve de todo, cines gigantes y coliseos que se vuelven centros de oración Fuerte al Espíritu Santo, ministras que desprecian el jazz y el rock por no tratarse de manifestaciones culturales autóctonas. Ocurre hasta que una emisora con una programación cultural depurada, una luz en el desierto, se homogeniza en este régimen de Diomedes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La predominancia del arte chino en la Revolución Cultural, la represión durante el socialismo en la Unión Soviética, la italianización de todos los libros y términos ingleses durante el fascismo en la bota itálica: estos momentos se asemejan a la colombianización a ultranza de toda manifestación musical en la radio. ¿Será una coincidencia? No seré yo quien lo diga, que lo diga la inmensa minoría.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-6602142568354873806?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/6602142568354873806/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=6602142568354873806' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/6602142568354873806'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/6602142568354873806'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/mayora-gana.html' title='MAYORÍA GANA'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-6804072576500017367</id><published>2007-04-15T22:08:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T22:09:24.021-07:00</updated><title type='text'>LA INMENSA MINORÍA</title><content type='html'>PUBLICADO EN: SEMANA.COM. COLOMBIA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Álvaro dice que muy maluco el aborto, que más bien no. Lo dice él, en representación de cuatro decenas de millones de personas. No hay nada de malo en que no le guste el aborto, ni que estuviéramos en un Estado totalitario que impone lo que la gente tiene que pensar. Como no es así, yo digo hoy que no me gusta que el aborto sea un delito en Colombia. El editorial de El Tiempo es revelador (no siempre se tiene la claridad necesaria y deseada frente a ciertos temas): el 0.5 por ciento de la población mundial vive en países donde el aborto es un delito. Y nosotros estamos en el paquete “elite”. Muy bueno, dirán algunos, dada nuestra inclinación por todo lo exclusivo, por lo “vip”. Entonces excelente que estemos dentro del 0.5 por ciento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y claro, los del vulgo, los que dicen que muy maluco tener un hijo por cauchorroto, tienen que “bajarse del bus” cuando se presenta la ocasión en la que hay que abortar. Vale 600 mil pesos en la Cabrera, 300 mil en Teusaquillo. Qué rico poderse uno gastar eso en libros, en peluches, en tres meses de pilates, pero hay que pagar porque no es legal y como no es legal, hay que pagarles a los médicos que amablemente se prestan a esta práctica no legal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque no es que las colombianas no aborten, sí abortan, siempre y cuando tengan la suma requerida. Y se toman también la pastilla del día después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero claro, nos toca hacerlo como si fuéramos criminales, como si eso se equiparara a robar o a acuchillar a alguien. “No le diga a nadie que fue un aborto inducido sino espontáneo”, “no llame acá porque los teléfonos están chuzados por la policía”… es toda una aventura digna de la cosa nostra. Y lo único que hacen las mujeres que abortan es decidir que todavía no, que la Iglesia no tiene por qué metérsele en las cobijas y decidir cuándo es que deben parir, cuándo deben ser madres y con quién. La Iglesia, y ahora (aunque siempre ha sido así), el presidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para las mujeres que tienen 600 mil pesos, que pueden conseguirlos sin problema en una semana, no hay mayores complicaciones, el problema aparece cuando una mujer queda embarazada y pertenece al grueso de la población que apenas si puede vivir con lo que gana. Ahí le toca apelar al plan B, al de los centros de abortos que se camuflan como almacenes de variedades, “misceláneas”. Porque uno nunca sabe, qué tal un allanamiento…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación de los centros ilegales de aborto se describe a la perfección en una crónica de SOHO de hace un par de meses. Y las imágenes son todo menos tranquilizadoras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se habla de matronas, de prescripción de pastillas sin la presencia o aprobación de un médico, de ganchos de ropa, de mujeres que mueren desangradas. Y todo porque a los hombres se les ocurrió que cuando toca, toca, y si quedó embarazada le tocó asumir ese destino con resignación, ya no más universidad, mamita, ni doctorados porque mi Dios determinó que es hora de formar una familia. Y cásense así no quieran, así una ya no esté tan enamorada y le de jartera casarse con ése.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál es el temor a legalizar el aborto? ¿Que se asuma como método anticonceptivo indiscriminado?, ¿que el dios cristiano nos mande un rayo que achicharre a toda la población colombiana? En cualquiera de los dos casos, es decisión de la mujer que aborta. Ella verá si asume su sexualidad con responsabilidad o si quiere abortar cada tres meses hasta quedar estéril, con el espectro de matices que recogen estos dos extremos. Porque el caucho roto, no es sinónimo de irresponsabilidad, sino de mala suerte; lo mismo pasa con las promesas que se rompen en “el acto”: -mi amor, te juro que no me vine adentro-. Como también está la pareja que decide jugar al biorritmo hasta que coincide un espermatozoide con un óvulo y lo fecunda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y con respecto a la achicharrada divina, pues yo, por lo menos, tengo intacta mi cabellera al abordar estos temas. Será porque en eso no creo, y si no se cree, es como si no existiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro tema en torno al aborto, es la estigmatización que sufre la mujer que osa cometer semejante crimen. El repudio social no se hace esperar, como ocurrió en Pamplona, en el caso de las estudiantes que humillaron y expulsaron por abortar. Seguro que su motivo era que “primero hay que terminar los estudios”, pero ni modos porque las echaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sorprende confirmar la fuerte influencia del legado católico en la mente de los colombianos. Ante la voz de “aborto” o “divorcio” o “izquierda”, arremeten como si se les hubiera mentado la madre. Se persignan asustados y ruegan porque ninguno de los suyos caiga en tentación. Cuestionar siquiera el aborto es una ofensa para la mujer, se están subestimando sus criterios morales y se las (nos) trata como señoritas de costurero, cándidas, tontas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Justamente Álvaro, con esa esposa crítica y altiva, debería sentar un precedente de respeto a las mujeres. Si lo que busca es ganar popularidad de las grandes franjas creyentes para garantizar su reelección, está, como dicen “miando por fuera del tiesto”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-6804072576500017367?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/6804072576500017367/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=6804072576500017367' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/6804072576500017367'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/6804072576500017367'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/la-inmensa-minora.html' title='LA INMENSA MINORÍA'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-3504581732241956940</id><published>2007-04-15T22:05:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T22:07:44.177-07:00</updated><title type='text'>POESÍA CON BRÓCOLI</title><content type='html'>PUBLICADO EN: SEMANA.COM. COLOMBIA. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el parqueadero se oye la voz de una mujer que despierta carcajadas permanentes en el escenario. Al subir las escaleras se identifican algunos gritos aislados del público, -¡que vivan las gordas!, -¡abajo los hombres!-. Los aplausos son avasalladores y todos piden en coro –¡otro!, ¡Otro!, ¡Otro!- Las bandejas con mango biche se pasean por las graderías atestadas. Pasadas las ocho de la noche, la media torta del Cerro Nutibara sigue a estallar, todo el monte cubierto de espectadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La afluencia de fanáticos en el festival de poesía de Medellín sugeriría una tradición secular de lectores. Ésa tenía que ser la única explicación frente a la devoción con la que cientos de personas permanecieron durante horas en un hacinamiento de horas sólo por oír unos cuantos versos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vitorean, las mujeres aplauden de pie y lanzan gritos que celebra Gioconda Belli. Nadie quiere irse del Cerro Nutibara, piden que siga el show y una decena de poetas permanece en sus sillas rimax en el escenario. Pero, después de unos minutos, reconozco que su devoción por los poetas, los gritos, todo sería igual si se tratara de Juanes. Las consignas no invitan a la poesía, sino que claman por prolongar el entretenimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La poeta nicaragüense prosigue. –Yo escribí este poema porque alguna vez leí una receta de la mujer perfecta, pero me pareció que hacía falta que nosotras hiciéramos una sobre el hombre perfecto-. Las carcajadas la obligan a callar un momento y su rostro enrojecido y satisfecho llega hasta la última fila gracias a las pantallas gigantes. Tal vez no están aquí para ver a Gioconda Belli, tal vez nunca antes habían leído sus poemas y, aún así, le entregan el alma como sólo el groupie más fiel podría hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desencanto devela la realidad: todos ellos no siguen la poesía, siguen un plan cualquiera de sábado por la tarde. Y no es que uno tenga que ser experto para disfrutar del teatro, del cine o de la poesía, pero la devoción de este público conmovido hasta las lágrimas por frases más bien efectistas de un feminismo trasnochado, parece una caricatura, sinónimo de una devoción falsa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de empezar su intervención en el parque Lleras, un poeta argentino afirma estupefacto que la afluencia de gente le parece seña de realismo mágico. En su tierra está acostumbrado a un público de 3, 4 personas. En este caso no lo vitorean, ni claman por más. Será porque se les hace aburrido que un poeta se siente en una silla a leer sus poemas, nada más. Más interesante Gioconda, que sí hace reír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las palabras de Andrea Cote se mezclan con “Atrévete, te te, salte del closet, quítate el esmalte que nadie va a retratarte, destápate, ponte hyper”, proveniente de un bar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También ahí se pasea el mismo vendedor de mango biche y varias mujeres aprovechan para ponerse el hilito de moda en el pelo. Se parece más a un paseo por el parque, sólo que hay un evento, un Festival de “Poesía y Canto”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Éste festival es el que más presupuesto tiene del mundo, con esa plata deberían hacer una editorial y publicar a todos los poetas que andan por ahí mendigando en las grandes editoriales”, dice uno de los participantes. Magnífica idea, pero la euforia por el Festival de Poesía, es más porque es un festival, no tanto porque sea de poesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto lo prueban los índices de lectura en Colombia y el porcentaje de lectores de este género literario. Lo mismo ocurre con el Festival Internacional de Teatro de Bogotá: la mayoría de los espectadores van a cinco obras y no vuelve (volvemos) a pisar una sala en los siguientes dos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trata del mismo impulso que lleva a un individuo a hacer dieta: la determinación le alcanza para dos semanas al año y luego regresa a las pizzas de Archies. El Festival de Poesía es avasallador, pero es flor de un día en la cotidianidad de sus espectadores. Eso de comerse unos brócolis hervidos y una tajada de pollo insípida ya sabe a papel después de unos días. Y eso de cambiar los hábitos lectores es una tarea aún más engorrosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojalá que algún día esos mismos espectadores oyeran o leyeran a Gioconda Belli y prefirieran los versos sabios del poeta Daddy Yankee: “Esta noche contigo la pasé bien pero ya me enteré que te debes a alguien, Y tú fallaste, pero ya es tarde, lo que pasó, pasó, entre tú y yo. Es una asesina ella conlleva a la medicina engañadora que te envuelve y te domina, una abusadora como sabe te enamora y si no tienes experiencia te devora”. Y es que no hay que ser boricua para que un reaggetón conmueva hasta las lágrimas, si no, que lo digan los asistentes al festival de poesía de Medellín.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-3504581732241956940?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/3504581732241956940/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=3504581732241956940' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/3504581732241956940'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/3504581732241956940'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/poesa-con-brcoli.html' title='POESÍA CON BRÓCOLI'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-1108303602246161727</id><published>2007-04-15T22:00:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T22:04:53.615-07:00</updated><title type='text'>CARTAGENA: EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS</title><content type='html'>PUBLICADO EN: SEMANA.COM. COLOMBIA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fotografía en El Tiempo del 21 de noviembre es elocuente: la reina popular de Cartagena es casi una mofa, una burla abierta, comparada con el reinado nacional de la belleza. Y es una metáfora, también, de esa ciudad dividida entre amos y esclavos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traigo a colación el reinado de belleza porque es en estas celebraciones cuando se nota con más fuerza la diferencia dramática entre la sociedad intra muros y la sociedad extra muros de Cartagena. Nunca una muralla había dividido de manera tan cruel a una sociedad de herencia esclavista: allá los negros, acá los blancos. Allá la reina de los pobres, acá el glamour de la burguesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos lo piensan, pero nadie lo dice: ese reinado de los pobres es una versión grotesca y carnavalesca del donaire que se respira en el Centro de Convenciones. Desde sus tacones gastados, ella pareciera tocar el cielo. Su esbeltez es sólo el resultado de una alimentación precaria. Una belleza como la de ella en ese barrio no es el pasaporte al mundo de la farándula, sino al de la prostitución. Pero ella -sin intención de caer en la demagogia barata- cree que el país la ve con los mismos ojos y que no repara en su vestido humilde y en el barro que le unta los zapatos recién embetunados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PUBLICIDAD Hace pocos días se eligió Miss Colombia y un par de lectores de Semana.com pusieron el grito en el cielo por la naturaleza precaria y pretenciosa de las preguntas que les hicieron a las finalistas. Creo que, primero, en certámenes de esa naturaleza se puede exigir poco en materia de agudeza mental -no se trata de una competencia de matemáticas, sino de belleza-; segundo, la desproporción real reside en asumir las diferencias sociales de manera tan natural. Acá los desfiles fastuosos (financiados más de una vez por dineros mal avenidos) y allá la "negramenta con sus trapos malolientes". Porque esos términos le oí usar más de una vez a un cartagenero encumbrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una visita corta a esta ciudad, la situación se logra camuflar bastante bien. Poco se alcanza a ver en una estadía de un par de semanas: el centro histórico parece detenido en el tiempo, con sus balcones y con los faros de luz tenue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno podría hasta formarse la idea de una sociedad equitativa, justa, al encontrarse por la calle con morenas hermosas bailando el sanjuanero y el mapalé. Puede que hasta uno se tome una foto con alguna palenquera y su batea llena de frutas frescas. Y puede hasta producir asombro ver la afluencia benéfica de extranjeros en un país proscrito. Puede que pase, puede que uno se forme esa imagen, porque es la Cartagena que han inventado para los extranjeros. Es el paraíso del Caribe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus cimientos se hunden, sin embargo, en una ciudad rodeada por cinturones de miseria que quintuplican el tamaño del centro histórico, en un turismo centrado en la prostitución y en el consumo de drogas, en una sociedad colonial anclada en un trozo de Caribe. Permanecer en Cartagena más de tres semanas, abrirse paso por sus calles aun en temporada baja, deshace el hechizo: no pocas de las niñas que se agitan al ritmo del mapalé en realidad son prostitutas. Ocurre lo mismo casi con cualquiera que atraiga la atención de un extranjero, así sean meseras o mucamas. Muchas de las mujeres de minifaldas ínfimas y piel morena que pasean con un extranjero de unos 50 años son prostitutas, y varios de los hoteles que hay justo detrás de la afamada Plaza de Santo Domingo flexibilizan sus servicios, de manera que por 5.000 pesos un turista pueda acceder a una habitación modesta con su morena de turno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más extraño reside en la aceptación de la sociedad cartagenera, en el silencio permisivo frente a lo inocultable. Se habla de planes turísticos que se contratan en websites que ofrecen "the whole package" (el paquete completo) y esto incluye drogas y prostitución. Se habla, con miedo, de redes de italianos envueltos en todo tipo de negocios sucios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta ciudad incrustada en el Caribe ofrece una segunda colonia en la que los blancos tienen derechos sobre las nativas. Ellas, urgidas por abandonar esa realidad de hambre, de segregación y de prostitución, se entregan sin miramientos, por unos pocos dólares, y tratan de complacer a los extranjeros al punto de que se las lleve con ellas a su país de origen. Cualquier parecido con Cuba o con Tailandia no es pura coincidencia. El turismo sexual es una realidad en Cartagena, y las mujeres provenientes de los barrios más humildes convencen a sus hijas de 11 y 13 años de que "está bien eso de complacer al extranjero", para que de pronto se las lleve bien lejos de ese infierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es claro que esta no es la Cartagena del reinado de belleza, ni la Cartagena de las dos semanas de mar y de limonada de coco. Un sistema cruel e inequitativo rige esta sociedad concebida para el bienestar de los blancos y para el servilismo del resto de la población. Por eso no extraña que el recién elegido alcalde Curi haya convencido a sus votantes con una bolsa de mercado y con un ventilador. Y lo hace sin el menor recato, porque sabe que en vano irritaría sus cuerdas vocales recitando su plan de gobierno ante un pueblo iletrado y desnutrido. Más fácil dándoles lo que nunca han tenido: un poco de comida y electrodomésticos que ni siquiera podrán conectar en sus cambuches hundidos en la basura y en el barro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente todo nos parece una broma de mal gusto, y quisiéramos pensar que el reinado popular de belleza es sinónimo de la integración cultural de las dos cartagenas. Quisiéramos pensar que todo es una pesadilla o, a lo sumo, el sueño "demasiado creativo" de una niña en una tarde soleada. Pero no, no es Alicia soñando con el país de las maravillas donde toda lógica se subvierte. Esa sociedad atrasada e hipócrita es una realidad que se cae por su peso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-1108303602246161727?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/1108303602246161727/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=1108303602246161727' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/1108303602246161727'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/1108303602246161727'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/cartagena-el-pas-de-las-maravillas.html' title='CARTAGENA: EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-6670472966678354885</id><published>2007-04-15T21:59:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T22:00:02.427-07:00</updated><title type='text'>ÉSTE NO ES UN ORGASMO</title><content type='html'>PUBLICADO EN: SEMANA.COM. COLOMBIA.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La película 9 canciones, 9 orgasmos cumple la misma función del orinal de Marcel Duchamp. Más que instaurarse como una obra de arte, parece un manifiesto vanguardista que revalúa los preceptos acartonados que limita al cine desde sus cimientos. Su logro, inmiscuirse en la cama de una pareja, desde cuando se desnudan, hasta cuando llegan al orgasmo. Considero que su fuerte radica en el tiempo que destina a los encuentros sexuales de la pareja protagonista, pero no creo que la historia alcance niveles artísticos que superen la intención contestataria de Duchamp al colgar un orinal en un museo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ya es mucho alcanzar la categoría de manifiesto y replantear ciertos aspectos del cine. La realidad exige menos artificio en las representaciones y este filme hace un quiebre ostensible. Se evidencia que no sólo las agencias inquisitoriales vetan las escenas de sexo en las películas: los directores mismos omiten ciertas escenas que pueden incomodar a la audiencia. De modo que impera la inverosimilitud, donde los “héroes” parecen muñecos de plástico que no sudan, no orinan, no comen, y cuando tienen sexo, se escudan en el pundonoroso desvanecimiento de la imagen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es paradójico que estos vetos se hayan superado en literatura hace tanto, tal vez porque las palabras, acompañadas de la lectura solitaria, pueden proporcionar un nivel de intimidad mayor, sin confrontar al individuo a la franca desnudez al lado de decenas de espectadores desconocidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Somos presa de nuestro pudor y vetamos en el cine, la representación de una buena parte de nuestros conflictos, de nuestra cotidianidad. Ese pedestal que endiosa a los actores, obstaculiza el desarrollo de personajes reales. Por eso me parece importante este experimento en el que se le dedica tanto tiempo a una conversación, como a un encuentro sexual. El director afirma que el sexo es parte integrante de una relación de pareja y no comprende por qué habría de prescindir de eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al impregnar todo el filme de escenas de sexo, resulta imposible erradicarlas todas: si iban a amputarlas, habrían dejado 20 minutos de historia. La versión disponible en cuatro cines club de Bogotá dura una hora y 10 minutos, pero la versión completa ya circula de manera clandestina. Tal vez el veto es el mayor estímulo para despertar el interés sobre una película y evidencia que es necesario mermar el temor frente a tomas de encuentros sexuales, como si todavía nos rigiera una mentalidad retardataria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ampliar el espectro, hacer que los personajes orinen, que tengan sexo en la pantalla gigante, desestabiliza al espectador porque rompe ciertas normas implícitas del decoro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su mérito radica en dilatar la frontera entre erotismo y pornografía. Las escenas son espontáneas y desprovistas de malicia, por eso resulta casi natural ver lo que ya hemos vivido tantas veces. Los personajes tienen sexo en realidad, y hay numerosos close ups de penetraciones, de orgasmos y de sexo oral. Pero todo esto está libre de morbo, cosa que amplía las fronteras del séptimo arte en su intento por inmiscuirse en la cotidianidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si un actor puede sentir desolación mientras hace llorar al personaje que encarna, entonces es apenas natural que sienta placer cuando besa a otra actriz o cuando su personaje tiene un encuentro sexual. Después de dar ese paso, nos preguntamos cómo hicimos para hacer filmes sin una parte estructural del hombre. Nos sentimos avergonzados por permitir que las camándulas y las parroquias impongan parámetros monacales en una película sobre una relación de pareja. Si 9 canciones, 9 orgasmos nos hace sonrojar, nos avergonzará recordar que Boccaccio ya había recreado la vida libertina en un convento hace siete siglos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-6670472966678354885?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/6670472966678354885/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=6670472966678354885' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/6670472966678354885'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/6670472966678354885'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/ste-no-es-un-orgasmo.html' title='ÉSTE NO ES UN ORGASMO'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-2311266956573098491</id><published>2007-04-15T21:56:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T21:57:06.474-07:00</updated><title type='text'>EL SENTIDO QUE PINCHA</title><content type='html'>PUBLICADO EN: SEMANA.COM. COLOMBIA. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los inmigrantes mexicanos se aventuran por el desierto, en travesías que duran varios días, huyen despavoridos de una tierra que los ahuyenta con su silencio. Prefieren ser empleados de supermercados, recoger y distribuir carne a las 4 de la mañana, barrer los baños de los restaurantes en Estados Unidos, antes que volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que ocurre allí es sólo un síntoma de la migración que ocurre en todo el sur del continente. Más en unos países que en otros, pero la situación es igual de dramática y fuera de control. Se habla en Colombia de cuatro millones de inmigrantes, dentro de los cuales podría haber un millón de profesionales radicados en otras tierras, dada la imposibilidad de ejercer su profesión acá. Los médicos y los abogados llegan a países del primer mundo y asumen su condición de bachilleres (tienen que volver a estudiar allá para que validen sus títulos) y se dedican a curar y a defender a norteamericanos, a españoles, a italianos, sin que nadie acá suene las alarmas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La revista literaria New Yorker relata hace unas semanas la historia de un peruano que decide irse a Estados Unidos porque recibe una “Green Card” como premio de una lotería. Lo único que le dice a su madre antes de entrar a Inmigración es “No sé por qué me voy”. Los permisos de trabajo se rifan en América Latina como si se tratara de bonus que el Gran Hermano les otorga a la masa que clama por poder vivir y trabajar en Norteamérica. Y sería una estupidez recibir ese bonus y rechazarlo. Por eso, este hombre viaja con su esposa. Ambos trabajan durante años como empacadores en un&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;supermercado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que muchos cortan su vida de un tajo y se van a Estados Unidos porque eso es lo que manda la sociedad, porque no perseguir el ‘sueño americano’ es perder el tiempo, porque sólo nacemos y crecemos en países como Colombia, México, Venezuela, para prepararnos para competir por una visa y vivir “un verano en Nueva York”. Todos nuestros esfuerzos se enfocan hacia ese objetivo, porque ni siquiera contemplamos la posibilidad de hacer acá más que un pregrado –una maestría en Colombia es inútil–. Todos, con pocas excepciones, queremos irnos. No nos sometemos a medios tan extremos como los balseros provenientes de Cuba, como los mexicanos que se exponen a los francotiradores en la frontera, no botamos a nuestros hijos al agua para distraer a la guardia costera italiana mientras abandonamos Albania. No, pero creo que es sólo porque Colombia no limita con Estados Unidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Huimos de nuestros países presos del temor, para encontrar sólo hostilidad y muros en esas naciones que consideramos un asidero. Haya dictaduras o no, haya gobiernos de extrema derecha o de izquierda panfletaria, haya censura de prensa o niveles de violencia, de pobreza y de desempleo alarmantes, todos quieren migrar. Todos quieren dejar de ser “nativos” para volverse “forasteros”. Y un muro sólo evidencia las verdaderas intenciones de Estados Unidos con esos países que llama “amigos” cuando trata de firmar con ellos tratados de libre comercio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los inmigrantes, cuyo destino debate estos días el Senado estadounidense, han abandonado sus tierras porque ya nada es seguro, ni siquiera sus propias vidas. Recuerdo el inicio de un artículo en Newsweek, decía que uno sabe cuándo su país se va a desmoronar cuando no puede estar seguro ni en su propia casa. Si fuera así, habría que reconocer que Colombia no es más que boronas, no es más que millones de individuos prestos a dejarlo todo sólo para encontrarse con un muro, más o menos soterrado que el que pretende dividir a México y a Estados Unidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sara Endrizzi, habitante de Mezzolombardo, un pueblo al norte de Italia, recuerda esos días en los que no había albaneses feos, mal vestidos y ladrones. –En esos tiempos, podías salir a pasear por la noche e ir a comer un helado sin miedo de que te robaran el celular–. Como resultado de su percepción, a todos los albaneses se los trata de ladrones (los que llegan a costas italianas como polizones suelen robar tomates y patillas de los huertos para sobrevivir) y sólo pueden firmar contratos de arrendamiento a cuatro años. Su ropa, lejos de alcanzar los estándares Armani, los delata a la distancia y los expone al repudio de hombres que escupen en la calle y les gritan en dialecto trentino –¡gitanos de mierda! ¡Vuelvan a su casa que no queremos que nos contagien de sida!–”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así, una gran mayoría de los habitantes del primer mundo trata a los del tercero como si se tratara de un intruso en una propiedad privada. Es curioso que miren a los latinos con desconfianza. Les interesa que haya tránsito de personas y de mercado de allá para acá, pero impiden con indignación el ingreso de suramericanos a sus ciudades. Está claro que estamos en el “sentido que pincha”, del peaje. Y así paguemos lo requerido, así hagamos filas eternas frente a la embajada estadounidense, así tengamos que sonreír frente a un funcionario francés de la embajada que no pareciera saber que la lengua nacional de Colombia es el español, así permitamos que la Policía de inmigración nos esculque hasta los intestinos, nunca dejaremos de ser una amenaza. Ojalá que quienes buscan visa para vivir el ‘sueño americano’ no tengan que regresar con el rabo entre las piernas, y tal vez con la respuesta que no supo responder el peruano: ¿por qué me voy?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-2311266956573098491?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/2311266956573098491/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=2311266956573098491' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/2311266956573098491'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/2311266956573098491'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/el-sentido-que-pincha.html' title='EL SENTIDO QUE PINCHA'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-6098755935446326107</id><published>2007-04-15T21:54:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T21:55:00.954-07:00</updated><title type='text'>MUJERES VENCIDAS</title><content type='html'>PUBLICADO EN: SEMANA.COM. COLOMBIA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mejor forma de llamar la atención es empelotándose. El desnudo de los famosos llena las cuentas bancarias de los paparazzi en el mundo entero porque el público pagará siempre por confirmar, tal vez, que sus ídolos tienen los mismos pechos y las mismas llantas que ellos. Así confirman que ellos también son humanos. Frente a un hombre en pelota en una manifestación, lo único que resta es mirar, y, claro, escuchar lo que tiene que decir. Su discurso es más importante por su audacia de exhibirse ante desconocidos sin nada que lo cobije.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es admirable que manifiesten en pelota, máxime cuando sus cualidades físicas se han mermado por el paso del tiempo y por el efecto de la gravedad. El escrutinio público es implacable. Pero los espectadores son indulgentes, porque suponen que el destape se debe a la fuerza de sus convicciones. El caso más reciente de desnudo colectivo –y en formato calendario para perpetuar la hazaña- lo protagonizan once mujeres mayores de cincuenta años. El calendario, “Mujeres sin fecha de vencimiento” surte su efecto principal: llamar la atención. Es, en Colombia, el calendario más comentado en radio, prensa escrita y televisión. Estas mujeres se lanzaron al agua, en viringa, convencidas de que así difundirían su mensaje con la mayor efectividad posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de ellas encarna la belleza de Venus de Botticelli, un poco más entrada en años y con unos cuantos kilos de más. La concha de la que nace esta diosa griega, está hecha de poliéster blanco y papel aluminio. Bueno, al menos conserva cierto decoro y permite imaginar cómo sería Venus a los cincuenta años, de rasgos latinos. Otra de las fotografías recuerda a la sufrida Frida Kahlo, con punzones emergiendo de su vientre y con las correas que mantuvieran derecha su columna estropeada. La modelo pretende reivindicar la belleza de la artista mexicana, con un estoicismo innegable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así, cada una de ellas deleita la vista en un mes distinto del año, con su cuerpo desnudo como discurso. Podría decirse que, a juzgar por las poses y por la calidad de las imágenes, querían, deliberadamente, verse feas. Podría entreverse un hastío por modelos estéticos asfixiantes. Podría creerse que su discurso apunta hacia el enaltecimiento del intelecto por encima de la apariencia. Sin leer ningún texto explicativo, se crearía la sensación de que estas mujeres están haciendo un calendario que sea el anti calendario, que nadie se sienta a gusto viendo a las modelos y que eso produzca una sensación de repudio, al punto de llegar a la conclusión de que “ya estuvo bien”. Que los hombres y mujeres que vean el calendario comprendan que es hora de liberar a las mujeres de modelos de belleza obsoletos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sería una forma desafiante, agresiva, casi desagradable, pero lograrían su objetivo: las mujeres podemos ser feas, ¿y qué? Podemos envejecer, ¿y qué? El cuerpo no lo es todo, tenemos nuestro intelecto y no nos hace falta la adulación de otros. Es más, nos importa tan poco ser feas, que hasta podemos posar en un calendario sin problema. El mensaje sería coherente, y se habría logrado de manera valerosa. Pero, claro, siempre es bueno confirmar que ése es su objetivo. El texto que aparece en una revista cultural se opone, sin embargo, a la idea que uno parece entender. De hecho, no sólo no se consideran feas, sino que quieren que las consideren bonitas, como cualquier modelo de veinte años. Están tan seguras de su belleza, que muestran sus pechos jubilosas, como si revelaran ante el mundo el eslabón perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La confusión es grande, y ya su gesta transatlántica se vuelve saltito de charco. No critican que la mujer sea objeto sexual en los medios, no les importa que aparezcan calendarios de Sports Illustrated llenos de nalgas y de clavículas sugerentes. Su única propuesta es: “yo también quiero que me digan que soy linda”. También quiero despertar ese mismo erotismo y también quiero que me deseen. Seguro que este calendario generará reacciones antagónicas –a algunos hasta puede gustarles- pero creo que su afán por rebelarse contra algo que no tenían muy claro, mezclado eso con una rebeldía que no cabe ya en señoras de esa edad, deriva en un descalabro monumental. Si su objetivo era llamar la atención lo lograron, pero el beneficio fue mayor para los espectadores que para ellas mismas. Nos dieron un tesoro jamás imaginado: un set de fotografías de mujeres feministas, en las poses más machistas posibles.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-6098755935446326107?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/6098755935446326107/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=6098755935446326107' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/6098755935446326107'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/6098755935446326107'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/mujeres-vencidas.html' title='MUJERES VENCIDAS'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-5012926934493192607</id><published>2007-04-15T21:49:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T21:53:38.084-07:00</updated><title type='text'>FERIAR LA LECTURA</title><content type='html'>PUBLICADO EN: EL ESPECTADOR. COLOMBIA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos parecen complacidos por el nombramiento de Bogotá como Capital Mundial del libro. El regocijo en la Feria del Libro fue unánime y se habló del tema a manos llenas. Sé que resulta antipático afirmar que no merecemos este nombramiento y que deberíamos declinarlo por numerosas razones. Ya mucho ha costado en este país que consideren una prioridad el fomento a la lectura y que el gobierno instaure como proyecto bandera la creación de bibliotecas en todos los puntos de la geografía nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, por triste que parezca, existen todavía numerosas taras en los planes actuales de educación y en el aumento de los niveles de lectura que hacen pensar más en una labor inconclusa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De una parte, está visto que pocos colombianos registran altos índices de lectura y que la gran mayoría no pasa de medio libro al año. Debido, claro está, a que no existe un hábito de lectura y a que las coyunturas que padece la población impiden el uso de los espacios que ofrece el gobierno, como las más de quinientas bibliotecas fundadas en varios puntos del territorio nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los altos precios de los libros no suelen incentivar sino que suelen espantar a los compradores, esto deriva en que se compren más los libros que salieron hace unos diez años, dado que suelen quebrar los precios originales. Estas políticas editoriales, en consecuencia, se enfrascan en una sinsalida, dado que publican títulos en bajos tirajes “porque la gente no lee”, y naturalmente a precios altos. Pero entonces, ocurre que al final de la cadena, “la gente tampoco los compra” porque cuestan demasiado. Sería acertado aumentar los tirajes, sin sacar ediciones tan costosas, para poder bajar los precios y permitir que una mayor de personas tenga acceso a los libros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Feria del Libro, por ejemplo, hay flaquezas en la calidad y en la diversidad: no sólo de títulos, sino de actividades que involucren a varios países por fuera del perímetro hispanohablante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sería una lástima dormirnos en los laureles de un reconocimiento todavía inmerecido. La lectura crecerá en tanto que aumente la diversidad editorial, en tanto que permitan la difusión de nuevos autores y en tanto que construyan unas políticas de ventas acordes con un público real. De otra manera, se perderá el interés por los libros y los individuos seguirán esperando a que les vendan el best seller de moda en un semáforo por la cuarta parte del precio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que el año pasado, la Fundación Mempo Giardinelli en Argentina, planeaba sacar una selección gratuita (en siete tomos) de los mejores escritores locales. En asocio con el Ministerio de Cultura, decidieron publicar 700 mil ejemplares que repartirían en todo el país a fin de impedir que la crisis económica fuera obstáculo para acceder al legado literario argentino. Considero que esta iniciativa refleja el interés de un gobierno por llevar los textos a sus habitantes y sienta las bases de un aumento de los índices de lectura. Reconozco que iniciativas similares se han adelantado en Bogotá, como Libro al Viento. Existe la intención, pero considero que es necesaria una mayor determinación para que este nombramiento de Capital Mundial del Libro obre como mecanismo de reflexión, más que como el reconocimiento de una labor que apenas comienza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-5012926934493192607?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/5012926934493192607/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=5012926934493192607' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/5012926934493192607'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/5012926934493192607'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/feriar-la-lectura.html' title='FERIAR LA LECTURA'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-7993606044510858156</id><published>2007-04-15T21:45:00.000-07:00</published><updated>2007-04-16T07:02:21.587-07:00</updated><title type='text'>GENERACIÓN E</title><content type='html'>PUBLICADO EN: PERIÓDICO EL ESPECTADOR. COLOMBIA.      &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Las comunidades virtuales se presentan para muchos como una opción temible. Descartan sus beneficios y arguyen que la pantalla de un computador puede, por mucho, imitar, pero nunca suplir las dinámicas de una sociedad. Sin embargo, millones de miembros del ciberespacio, de esa realidad paralela, desempeñan las mismas tareas y los mismos rituales sociales en la red y dejan de lado las formas clásicas de trabajar, de ir de compras, de interactuar con otros individuos sin el menor traumatismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      El lenguaje mismo se ha adaptado a un mundo interconectado por impulsos eléctricos. Es común utilizar abreviaturas como “tb” en lugar de “también”, “xq” desbancando a “porque” y “Lol” por “lovely”. En el caso de Bogotá, estas abreviaturas de palabras en español, se suman a la incorporación de términos en slang provenientes del inglés, y la españolización de términos referentes a la red: “forwardear” en lugar de “adjuntar”, “atachear”, proveniente de “to attach” y se combinan de manera arbitraria con términos en español. Este nuevo spanglish incorpora, además, términos pertenecientes a modismos mexicanos, españoles, argentinos y de extracción popular. Los puristas se aferrarán con ahínco a los tomos de la Real Academia Española. Que no olviden que esa institución acaba de aprobar el verbo “googlear” como parte de nuestro idioma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      En Internet, es común que un bogotano responda “q onda, wey, te forwardeo el paper bout my pc. No se olvides, doc, de embiarme yours, dude”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Todo se construye en torno a la voluntad del participante y permite la interacción con otros individuos filtrando la información propia. De hecho, es común que una persona asuma una identidad paralela, se lo conozca por su nickname y no por su nombre real, y tiene acceso directo a grupos sociales distantes en los intereses, en el tiempo y en el espacio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Internet provee las herramientas para construir ese perfil propio y abre las puertas de canales de comunicación visuales como fotografía (flickr.com), video (myspace.com), escritos (Messenger, blogs), musicales (itunes, soulseek), periodístico (newsvine.com) y un gran etcétera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Se critica de Internet que acabará con los libros, gracias a los e-books en línea, que permite el libre tránsito de pedófilos, de pornografía, de tráfico de drogas, de comunicados terroristas. Respondo de manera sencilla: Internet es una réplica del mundo real, y así como las calles permiten el libre acceso de pedófilos, terroristas, violadores y demás, la red se abre como una urbe digital conformada por los mismos individuos que ocupan los hogares y las oficinas del mundo entero. Este argumento se suma a la desconfianza que turba la interacción en Colombia con las transacciones y las compras online, donde se registra un de los más bajos porcentajes de negocios virtuales y del uso de la tarjeta de crédito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      No podría ser de otra manera. Si no, se trataría de una herramienta excluyente pues, debido a la libre mutación de las identidades, un joven común puede actuar como estafador en sus linderos virtuales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Por esta razón basta conocer los límites que ofrece la red, no transgredirlos hacia la ilegalidad y confiar en que los maleantes serán debidamente rastreados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Opacamos, así, una herramienta prodigiosa que muchos rechazan como si fuera fiel servidor de fuerzas ocultas. Suele suceder, que rechazamos aquello que no conocemos y que solemos exterminarlo antes de comprenderlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Las comunidades virtuales obedecen a dinámicas sorprendentes y ofrecen nuevos mecanismos de interacción con individuos que nunca encontraríamos en el café de la esquina. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Medios de comunicación como el fax, el teléfono, el contacto directo con una persona se suplen por una conversación por el Messenger. Estos nuevos mecanismos aterran a quienes ven los computadores como aparatos malévolos diseñados para que nadie los entienda y para dañarse siempre, llevándose consigo documentos invaluables construidos durante años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Discrepo de los incrédulos, considero que las comunidades virtuales abren un horizonte que no aniquila sino que complementa. No crea dependencia sino que facilita procesos, permite el nacimiento de nuevos códigos sociales y la transformación camaleónica del lenguaje. Lo interesante es que esta nueva generación virtual, The E-Generation- no se cataloga por la edad o por ciertos gustos literarios o musicales. De hecho, cualquier individuo puede hacer parte de las miles de comunidades virtuales, registrarse como ciudadano de este nuevo reino, poner en línea las fotografías más feas que haya tomado, los artículos más benévolos sobre Fujimori, compartir música con otros individuos que jamás ha visto ni verá y, quién quita, preferir este reino que se desmembra pero que se nutre de lo real y obtener su visa de residencia. Como dice un personaje en Being John Malkovich, tomar prestado el cuerpo, la conciencia y los sentimientos de otro, “is better than your wildest dreams”. Lo intrigante que enfrenta de esta nueva Generación E, es que llegará un punto en el que uno ya no sabrá si ese Yo paralelo es la réplica o si lo es uno mismo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-7993606044510858156?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/7993606044510858156/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=7993606044510858156' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/7993606044510858156'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/7993606044510858156'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/generacin-e.html' title='GENERACIÓN E'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-9179118332370827591</id><published>2007-04-15T21:41:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T21:45:28.105-07:00</updated><title type='text'>EL PARAÍSO PERDIDO</title><content type='html'>PUBLICADO EN: EL ESPECTADOR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La nueva telenovela de Caracol, “Sin tetas no hay paraíso” sacó de quicio a María Jimena Duzán, a Florence Thomas y a Marianne Ponsford. Les parece denigrante que se lleve a la pantalla chica la historia de mujeres que se operan las tetas para ser apetecibles por los narcos colombianos. Me llama la atención que la programación de la televisión colombiana, despierte un interés tan grande en estas mujeres, al punto de debatir el tema durante dos horas en Hora 20 de Caracol Radio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las telenovelas, sin embargo, han enviado ese mensaje desde siempre: sólo las pobres que son bonitas pueden ascender en la pirámide social. Nada nuevo bajo el sol. Pero estas mujeres andan furiosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué se escandalizan como si fuera la primera vez que pasa? Si quieren replantear estos mecanismos maquiavélicos a fondo, es clave, como mínimo, reconocer que no los inventó una novela recién salida al aire. De otra manera, una objeción de peso, queda reducida a mero cacareo en una tarde de crochet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tetas siempre ha habido en televisión, grandes, chiquitas, más, o menos artificiales en&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;comerciales de Cerveza Águila, de Ron Santa Fe. Son la razón de ser de Soho, y de la media hora destinada a la farándula en los noticieros. ¿No las habían visto? ¿Se escandalizan, al cabo de una vida, sólo porque es el título de una telenovela?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La imagen de la mujer como objeto, la idea de las tetas operadas como pasaporte al mundo de la mafia no nace con “Sin tetas no hay paraíso”. Sin esa telenovela, ¿habrían seguido, entonces, muy tranquilas viendo a las chicas águila en televisión? O, peor aún, ¿seguirían permitiendo con su silencio mecanismos milenarios que enaltecen a las mujeres sólo por su aspecto físico? El debate está en mora hace décadas, por no decir hace siglos, y sólo ahora, por una simple telenovela, reviran como si nunca antes hubiera ocurrido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que hace rato debimos protestar por la denigración de la mujer, no sólo en la pantalla chica, sino en la cotidianidad. Y ya que tenemos un motivo, ¿por qué no dotar esta crítica de dimensiones reales? Más allá de discutir las calidades éticas de un programa de televisión y ya, sería interesante ampliar el debate a un espectro mayor. En suma, deberían liberar su querella de los linderos de la pantalla chica y del inmediatismo que fomentan los medios de comunicación. Todas las mujeres pecamos por esperar una excusa para denunciar inequidades que debieron ventilarse hace tanto. El silencio es cómodo y callar frente a un abuso es tan criticable como cometerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“It takes two to tango”, dice un viejo adagio, y si los hombres explotan a las mujeres como objetos sexuales, es porque siempre ha habido mujeres que se presten a ese juego. No podemos atacar un fenómeno sin contemplar la contraparte. Esto ocurre también con el abuso sexual de niñas por sus padrastros y con las golpizas propinadas a mujeres por sus maridos, caracterizados ambos por la complicidad de la madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Presencié, en una ocasión, la actitud permisiva de una madre frente a su compañero, quien violaba sistemáticamente a su hijastra. Ella misma se encargó de retirar los cargos en la fiscalía y echó atrás el proceso. Otras tantas ceden a propuestas indecentes de sus jefes para ascender de cargo y no utilizan ningún mecanismo legal para impedirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se trata, pues, de sacar del aire “Sin tetas no hay paraíso”, se trata de atacar un problema mayúsculo del cual esa telenovela no es más que un modesto e irrisorio diagnóstico. De otra manera, el planteamiento de fondo, en contra de una cultura machista -que fomentan hombres y mujeres por igual- quedará reducido a meros cuchicheos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-9179118332370827591?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/9179118332370827591/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=9179118332370827591' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/9179118332370827591'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/9179118332370827591'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/el-paraso-perdido.html' title='EL PARAÍSO PERDIDO'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-2789987525474630611</id><published>2007-04-15T21:39:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T21:41:11.080-07:00</updated><title type='text'>EL OCASO DE LA REVOLUCIÓN</title><content type='html'>PUBLICADO EN: EL ESPECTADOR. COLOMBIA. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fidel Castro muere. Los medios especulan sobre el futuro de una revolución sostenida por la opresión. Dentro de los interrogantes que se abren, como la capacidad de supervivencia del régimen posterior al deceso de su precursor, se vislumbra el de la situación actual de esa revolución soñada. Imposible enterrar las inquietudes que Ernesto Guevara sembró a su paso por toda América Latina. Ineludible el balance final de una lucha materializada sólo en Cuba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sesenta en Argentina, en Cuba, en Colombia, como en tantos otros países, presenciaron miles de torturas, de desaparecidos, seguidores de una opción política de izquierda. De estos guerreros entregados a un ideal, sólo queda la decepción de aquellos que sobrevivieron, la convicción de que todo fue en vano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos siguen ocultos en la selva gritando consignas que se confunden con las balas, otros enterraron sus ímpetus contestatarios hace décadas. Y sólo unos pocos alimentan, todavía, la esperanza de un sistema político equitativo, libre de opresión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fidel Castro revive el pasado con su ocaso, revive los pasos en falso de una revolución víctima de sus dogmas. Colombia encarna de manera dramática la gestación del monstruo turbado, determinado a autoaniquilarse por la incompatibilidad de sus órganos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los factores predominantes —en medio de tantos otros— anegaron en Colombia el triunfo de la revolución. De una parte, los revolucionarios de fusil terciado, inspirados en modelos soviéticos y maoístas, aplastaron la opción de izquierda no armada. Y de otra parte, los insurgentes que temieron perder la fortuna de sus familias, dejaron en punta proyectos que favorecían la justa participación política de la social democracia, de ese bien colectivo, por un bien individual. Difícil juzgar a unos y enaltecer a otros: aun los mártires guerrilleros, una vez dueños del poder, se dedicaron a amasar fortunas con la vigilancia de las rutas de la droga, con secuestros, torturas y extorsión. Tal vez es más honesto abandonar las filas y dedicarse, de manera abierta, al negocio familiar y a garantizar su nombre en la herencia a cambio de renunciar a la revolución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Ejército de Liberación Nacional, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, el Ejército Popular de Liberación… Todos estos nombres configuran una paradoja, condenados a encarnar aquello que atacaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Argentina carga con el peso de que su joven médico, el Che, aparezca en miles de camisetas de jóvenes europeos convencidos de que la guerrilla todavía lucha por la liberación de los oprimidos. Grande sería su decepción si supieran que nadie sabe dónde fenecieron esos ideales, cuyo paradero es tan misterioso como lo fue el del cuerpo de Ernesto Guevara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hace medio siglo, Cuba sostiene un modelo económico y político inspirado en las luchas de los sesenta. Se mantiene, aún con el veto económico norteamericano, y representa una opción libertaria en Cuba, antes apodada el Casino del Caribe. Pero paga con creces la materialización del sueño castrista. Para nadie es un secreto que un régimen de esa naturaleza sólo puede sostenerse con privaciones, con opresión, con la coerción como bandera de la libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su labor sólo confirma, una vez más, que el mayor enemigo de la revolución no es la derecha, no es la Iglesia ni el capitalismo. Los guerrilleros y los intelectuales de izquierda han luchado tanto por obtener un espacio de participación política que, una vez obtenido, someten a sus seguidores a vejaciones aún peores que aquellas por las que miles entregaron la vida. Es claro que su propia testarudez, su delirio de grandeza, hicieron de emancipadores, asesinos, y de libertarios, secuestradores. Tal parece que se quedaron en los medios y olvidaron el fin. Tantas son las metamorfosis, que tampoco debería sorprender que con el paso del tiempo, un líder del pueblo como Fidel Castro, se convirtiera en verdugo de aquellos que pretendía liberar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-2789987525474630611?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/2789987525474630611/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=2789987525474630611' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/2789987525474630611'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/2789987525474630611'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/el-ocaso-de-la-revolucin.html' title='EL OCASO DE LA REVOLUCIÓN'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-7943597233068003292</id><published>2007-04-15T21:36:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T21:38:50.327-07:00</updated><title type='text'>LAS LETRAS ACORRALADAS</title><content type='html'>PUBLICADO EN: ELESPECTADOR.COM. COLOMBIA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más de una persona se pregunta atónita qué hacen los literatos durante cuatro años de universidad. Algunos aventuran hipótesis: de pronto estudian ortografía y gramática, aprenderán otras lenguas o, quizás, los ponen a escribir cuentos y poemas. Resulta un misterio aún mayor, la orientación laboral de estos individuos que han escogido como profesión una simple prolongación de las clases aburridas de español de octavo grado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su desorientación tiene un asidero real: la literatura no “sirve” para nada, leyendo novelas no se construyen puentes ni se gerenciará jamás una empresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El literato, por su parte, debe prepararse para resolver el enigma en repetidas ocasiones a lo largo de su vida. Construye argumentos distintos según el interlocutor y trata de justificar una inversión millonaria por parte de sus padres destinada únicamente al fomento del ocio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que la literatura se ha reducido a una facultad –o un departamento, en su defecto- que ofrece materias “fáciles” para los estudiantes de ingeniería o de administración. En la Universidad de Los Andes, por ejemplo, acuden al recurso de abrir un gran número de materias de literatura a estudiantes de otras carreras. La finalidad: mantener vivo un departamento cuyos ingresos dependen del número de inscritos por asignatura. Esto deriva en una disminución de la calidad, para estimular la asistencia masiva de estudiantes. Si se limitaran a los literatos, cada clase contaría con unos cuatro pupilos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, los inscritos a esa carrera comparten salón –hasta en los últimos semestres- con primíparos de Derecho que preguntan perdidos qué es una metáfora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta extenuante enfrentar a diario la mirada decepcionada de egresados de carreras técnicas cuando interrogan por el salario mensual y cuando oyen palabras como “corrector de estilo”, “editor”, “escritor”. No les convence mucho que el literato esté encargado de retratar las contradicciones y los matices de un pueblo, les parece una pérdida de tiempo leer cosas que no pasan en la vida real con palabras que no existen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No intento proferir un quejido lastimero por esta situación, más bien me sorprende que hayamos caído en una marginalización producida por el enaltecimiento generalizado de las carreras “serias”, de los trabajos “útiles” en detrimento de ocupaciones que retan los preceptos propios y los absolutos de una sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es triste que se pierda el interés por disciplinas que estimulan el intelecto en un país cuyo valor absoluto es el ascenso en la pirámide social. La pequeña estirpe sobrevive, en consecuencia, con sueldos irrisorios, arrinconada como una comunidad proscrita, luchando contra un sentimiento de culpa impuesto por una academia que estimula sólo a los estudiantes de administración con intercambios y altos cargos empresariales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los equipos de investigación –no sólo en literatura, sino en antropología, en física y en historia- deben autofinanciarse y rogar por la publicación de sus estudios. Tal vez por eso, se considera un privilegio o una estupidez despilfarrar una pequeña fortuna en una profesión que, en el campo laboral, equivale a un título de bachiller. De modo que, los pocos individuos que optan por una carrera sin futuro material, quedan confinados en un colegio, dictando las aburridas clases de español de octavo grado. Otros buscan asidero en latitudes lejanas. Huyen hacia países que consideran las artes y las letras un tesoro de la memoria colectiva y no un despilfarro de niños ricos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si un país proscribe las letras, castra el desarrollo intelectual de sus habitantes, destruye la posibilidad de que surjan nuevos pensadores, de que publiquen en su propia tierra, aniquila el debate y la posibilidad de que nazcan nuevos lectores. En suma, no considero que los niveles de lectura aumenten repartiendo libros en las escuelas. El verdadero cambio que busca el gobierno con su plan nacional de lectura no rendirá frutos hasta tanto no se enaltezca la labor del escritor y hasta tanto no se brinden las herramientas propicias para que filósofos, historiadores, artistas y literatos alcancen niveles equiparables a los de países desarrollados sin tener que cargar con un estigma absurdo y alejado de la realidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-7943597233068003292?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/7943597233068003292/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=7943597233068003292' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/7943597233068003292'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/7943597233068003292'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/las-letras-acorraladas.html' title='LAS LETRAS ACORRALADAS'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-2101988527298591749</id><published>2007-04-15T21:34:00.002-07:00</published><updated>2007-04-15T21:36:44.472-07:00</updated><title type='text'>LA PASIÓN DE LAS RAZONES</title><content type='html'>PUBLICADO EN: ELESPECTADOR.COM. COLOMBIA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace cinco años colapsaron las Torres Gemelas. Este macabro aniversario recuerda la posición de Berlusconi y de Fallaci frente al Medio Oriente. Mientras el dueño de la Rai y del Milan asegura que el mundo árabe sigue atrapado en el oscurantismo medieval, la periodista explica el ataque debido a la envidia que ese pueblo le tiene a Occidente porque nosotros sí somos libres de decir lo que pensamos y de hacer el amor cuando y con quien queramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A esto se añade la intervención de Benedicto XVI en una conferencia en la Universidad de Ratisbona. El líder del catolicismo recuerda de manera "inocente" las palabras del emperador Manuel II, quien sostiene que Mahoma sólo generó cosas malas e inhumanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos tres voceros de la sociedad italiana, juzgan un pueblo desde una superioridad sin mancha. Parecen tan seguros de su condición, que no dudan en reclamar niveles de tolerancia y de civilidad que a ellos les sobran. Tal vez olvidan que en la tierra de las oportunidades y del pluralismo, en esa Italia desde la que pontifican con suficiencia, se impone una sociedad esclavista, al mejor estilo colonial y retardatario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta peligroso, si no antiestratégico, juzgar al pueblo árabe por niveles de atraso presentes también en Italia. No intento equiparar ambas sociedades pues es claro que sus taras obedecen a raíces antagónicas. Sólo me interesa evidenciar que Berlusconi, Fallaci y Benedicto XVI parecen olvidar que hay aspectos de la sociedad italiana que representan un retroceso y recuerdan la brutalidad medieval en su más pura expresión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La semana pasada, Rai International debatió en el programa Annozero el problema de los ilegales como una forma moderna de esclavitud. Se habla de 5600 extranjeros sólo en Lombardía que trabajan sin contrato por una paga miserable y en condiciones oprobiosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos extracomunitarios ilegales provenientes de países del tercer mundo, llegan a Italia con visas de turismo por avión o en barco, y se someten a jornadas de trece horas diarias en labores agrícolas o industriales. No pueden denunciar abusos de sus jefes porque la ley apoya a los italianos y el desenlace inevitable es que los deporten y que no castiguen a estos terratenientes del siglo XXI.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es claro que ningún italiano quiere limpiar inodoros, recoger naranjas o transportar camiones con carne a las cuatro de la mañana. Tal vez Fallaci tiene razón, su sociedad es más libre que la árabe, pero es sólo porque los marroquíes y bosníacos ilegales garantizan una mayor calidad de vida para los italianos. El documental de Annozero afirma con crudeza que "gracias al trabajo de los ilegales, todos somos más ricos y estamos más seguros".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mohammed, uno de los trabajadores entrevistados, denunció a su jefe, Gerardo D'Ambrosio por extorsión. De cada once euros que promete a cada uno de sus 300 trabajadores, se queda con cuatro euros, para un total de 8 mil euros al día. Todos ellos ilegales, cosa que lo libra de huelgas y sindicatos incómodos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fausto Bertinotti, presidente de la Cámara, explica que este fenómeno migratorio desesperado es el rostro oculto del capitalismo. De modo que es desproporcionado culpar a los ilegales bajo el argumento de que ellos saben a qué se enfrentan por transgredir la legislación italiana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este caso, es responsabilidad de Italia, a nivel legal y civil, pues las grandes empresas subcontratan a firmas encargadas de reclutar a estos trabajadores "modelo" y de ahorrarle millones de euros a la industria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fallaci murió la semana pasada con su idea intacta de libertad. Espero que esa convicción ilusoria sea, en un futuro, consecuente con la realidad y que cobije con medidas legales a los extranjeros que enriquecen a Italia. Que se decrete, de una vez por todas, la muerte de esta esclavitud moderna que aplican con un fervor equiparable al de un fundamentalista musulmán.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-2101988527298591749?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/2101988527298591749/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=2101988527298591749' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/2101988527298591749'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/2101988527298591749'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/la-pasin-de-las-razones.html' title='LA PASIÓN DE LAS RAZONES'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-2069696038601850549</id><published>2007-04-15T21:34:00.001-07:00</published><updated>2007-04-15T21:34:47.974-07:00</updated><title type='text'>EL SEÑOR MATANZA</title><content type='html'>PUBLICADO EN: PERIÓDICO EL ESPECTADOR. COLOMBIA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio suenan unos balazos. Después, se oye una voz que dice: “¡vivan los paramilitares!”. Se trata de una canción de los Hermanos Zuleta, no una de las más conocidas, pero sí una que retrata una realidad del Caribe ahora inocultable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ‘paras’, ese anatema, esa mano negra que borra todo a su paso, con listas de políticos en sus computadores, se ha vuelto tema obligado en la prensa. Han quedado en evidencia. El nuevo “proceso 8.000” adquiere dimensiones monstruosas, las acusaciones a políticos —no como víctimas sino como gestores de los ‘paras’— presentan un panorama desesperanzado en el que jueces y delincuentes se funden en una amalgama grotesca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De un momento para otro, los periodistas gritan al unísono: “los ‘paras’ tienen nexos con el gobierno”, como si ya lo supieran hace años y hasta ahora les destaparan la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La canción de los Hermanos Zuleta, vitoreando a los paramilitares, es un termómetro de los niveles de simpatía. Y parece que los ‘paras’ cuentan con tantos seguidores en la costa que, como pasa con los grandes hacendados, son mencionados en los vallenatos con orgullo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos políticos huyen de la justicia, otros se entregan, otros tantos se defienden por cadenas radiales. Mientras tanto, el Presidente se reúne con los parlamentarios norteamericanos, lejos del caos. Álvaro Araújo, en La W Radio, cuenta que Jorge 40 —ese asesino inmisericorde— es su amigo de la infancia. Dice que, ya adultos, sus vidas tomaron rumbos distintos, que ya no volvieron a verse. Que sí, que naturalmente lo había conocido porque era de los Pupo de Valledupar, familia prestante, y que en una ciudad tan pequeña, tarde o temprano iban a confluir en una fiesta en el club. Puede ser cierto, y él puede no ser culpable de que su amigo de infancia ahora sea el más temido líder paramilitar de Colombia. Pero, como dijeron en La W Radio cuando terminó su intervención de media hora: si no tiene nada qué ocultar, ¿por qué da tantas explicaciones?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Álvaro Araújo es sólo uno de los treinta políticos acusados de tener nexos fuertes con los paramilitares y serán inocentes hasta que se demuestre lo contrario. En todo caso, ya es letal para el Gobierno un escándalo de esas dimensiones. De manera simultánea, aparecen los huesos de los ajusticiados por los ‘paras’, en El Tiempo aparece el mapa nacional de fosas comunes. Fosas encontradas y fosas estimadas. Se dice, en broma, que el Congreso no hay que revocarlo sino desmovilizarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El panorama se oscurece, los líderes del Gobierno se confunden con los líderes de la delincuencia, los ganadores del Grammy le cantan a asesinos, y todos esperamos a que la carnicería termine.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-2069696038601850549?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/2069696038601850549/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=2069696038601850549' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/2069696038601850549'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/2069696038601850549'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/el-seor-matanza.html' title='EL SEÑOR MATANZA'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-524105776630903710</id><published>2007-04-15T21:31:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T21:32:37.592-07:00</updated><title type='text'>HUNDIDO EN LA NIEBLA</title><content type='html'>PUBLICADO EN: REVISTA NÚMERO. COLOMBIA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La habitación de un hospital, una voz que le habla al lado, voces que pueblan su mente, la memoria afectiva borrada por completo a raíz de un paro cardíaco: esto es lo único que el narrador, Yambo, sabe de sí mismo en las primeras páginas de la última novela de Umberto Eco, La misteriosa llama de la reina Loana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decide entonces armar maletas y dejar atrás la niebla de Milán. Su objetivo: permanecer un tiempo en Solara, a su casa de infancia en busca de recuerdos. Los cuadernos en los que escribió, los libros que leyó, todo eso se configura como una colcha de retazos. Sibilla, la empleada de su librería, ha pasado en limpio las cientos de citas que Yambo acumulaba. Todas ellas tienen que ver con la niebla, como si esta capa que todo lo cubre, causara una fascinación especial en él. De hecho, se reconoce de inmediato que el narrador no tiene el control de todos los detalles porque su memoria atrofiada ha escondido los recuerdos, las palabras, detrás de una niebla pesada e implacable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora recuerda, las citas de libros que ha leído, pero no recuerda el rostro de su maestra de escuela, ni las canciones de navidad. De repente, todo le ha sido arrebatado y las personas que lo rodean parecían pertenecer a la vida de otro individuo. Esta inconexión entre él y su entorno, lo impulsa a volver al único lugar que puede estimular las zonas cerebrales atrofiadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El retorno a su casa de infancia, en un principio infructuoso –mira los que fueran sus libros y sus cuadernos como si estuviera invadiendo el espacio de otro- se vuelve un recuento indirecto del sentir de los italianos en esas jornadas crudas de guerra en los treintas. Las canciones que enaltecen la guerra, los poemas que enseñan a amar la muerte lo abruman con su presencia sin que él descifre si era partidario o detractor de la voluntad del Duce, si apoyó alguna vez al fachismo y su maquinaria demoledora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medida que recuerda, se evidencia el dilema moral que enfrenta, porque no sólo las anécdotas se hunden en la niebla, sino también las posturas políticas, los odios acendrados, las obsesiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La traductora de Eco al español, Helena Lozano Miralles, menciona que este cuadro costumbrista crea un distanciamiento con todos los lectores que no vivieron esa realidad particular. Ella, española, hace un paralelo permanente con su propia infancia bajo la dictadura de Franco y reconoce la ausencia de muchos elementos que sí rodearon el pasado de Yambo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Helena Lozano se pregunta “cómo lo leerían en Hispanoamérica, qué recuerdos estimularía en todos aquellos que han tenido que vérsela con una tragedia histórica (488)”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; De una parte, es fácil reconocer que el cuadro costumbrista que elabora Eco, deja a cualquier lector por fuera, con la jerga de Gragnola Il tuo browser potrebbe non supportare la visualizzazione di questa immagine.(un revolucionario que aparece en su infancia), con cada elemento particularísimo perteneciente a los medios masivos de producción como los comics (Sandokan, etc.) y las canciones que suenan en esa época en la radio. Pero, a pesar de sentir tan lejano ese pasado, ocurre que de inmediato se empieza a hacer un paralelo con la propia infancia, porque la nostalgia de volver a la casa de los primeros años, o a las calles, son universales y atañen a cada lector. A pesar de parecer tan hermética, de ceñirse a una realidad tan Solara en los años treinta, en realidad Yambo está recordando su infancia y eso hace que uno haga una doble lectura con su propio pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ocurre lo propio con Lessico Famigliare, de Natalia Ginzburg. El relato se centra también en el fascismo italiano y el retorno voluntario de la autora a los recintos que ocupó cuanto era niña, a las calles que recorrió y al miedo de la guerra. Ella aclara en el prólogo que no se trata de una autobiografía, que a pesar de haber sido fiel a los nombres de las personas y de los lugares, su memoria podía haber trastocado los recuerdos. Y nosotros leemos el relato, y nada de lo que dice nos es familiar, pero esa distancia absoluta abre una carpeta paralela en la que se empiezan a consignar las propias vivencias de la infancia y termina por haber una cercanía insospechada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto Eco como Ginzburg extraen elementos de una infancia compartida y crean dos ficciones en las que el lector se pasea armando el rompecabezas de una época, a partir de sonidos de aviones bombarderos, del repudio a los extranjeros, en ese mundo aturdido por el dolor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yambo se guía en la oscuridad de su regreso por las huellas que dejó, como un investigador en busca de una gota de sangre, del arma homicida, a fin de reconstruir los hechos, el perfil sicológico del maleante, su aspecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Busca pistas sobre su propio pasado, como un investigador, como si encarnara, otra vez, el rostro de Guillermo y las inquietudes de Belbo. Tres personajes distintos reunidos en una misma mente creadora, todos ellos en busca de un misterio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perseguido por templarios o por las páginas envenenadas del libro perdido de Aristóteles, aparece ese hombre que parece mudar de nombre y de rostro en las novelas de Umberto Eco siempre cobijado por un misterio, a pesar de que el develamiento comprometa su propia vida. En ambas novelas, El nombre de la rosa y El péndulo de Foucault, al personaje lo acechan peligros mezclados de esoterismo y trasgresión de lo sagrado. Yambo, el personaje de La misteriosa llama de la reina Loana, busca su propio pasado, extraviado en los recodos de una memoria estropeada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A raíz de un estado de coma, pierde la memoria episódica y permanecen sólo los datos que acumulara con sus lecturas. No cuesta relacionar a este milanés de una sesantina de años, con el monje que recorría con su pupilo los corredores prohibidos de la biblioteca de la abadía del norte de Italia. Pareciera como si, por una caprichosa sucesión, Eco creara una suerte de inmortal borgeano que sobrevive a lo largo de sus páginas y prevalece, a pesar de los ataques más furiosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El péndulo oscila y las páginas se siguen llenando por la mano de este creador que dota de vida al mismo personaje, siempre en circunstancias y en contextos antagónicos. En este caso, se trata del dueño de una librería que consigue ejemplares raros, fuera de circulación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lector también está involucrado en la búsqueda como si se tratara de un iluminado, como si ese misterios pudiera develarse sólo ante los ojos de unos pocos. Esto se hace explícito en el epígrafe de El Péndulo de Foucault “Sólo para vosotros, hijos de la doctrina y de la sabiduría, hemos escrito esta obra. Escrutad el libro, concentraos en la intención que hemos diseminado y emplazado en diferentes lugares; lo que en un lugar hemos ocultado, en otro lo hemos manifestado, para que vuestra sabiduría pueda comprenderlo”. Perseguir un enigma no es la única labor que el narrador hará de manera conjunta con el lector.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En La misteriosa llama de la reina Loana hay una serie de referencias intertextuales, no sólo a libros, como Cyrano de Bergerac, Gordon Pym, sino a elementos pertenecientes a los medios masivos de comunicación, como revistas, periódicos, radio, poemas que enaltecen la guerra, y todo esto configura un contexto lleno de invitaciones a aumentar el espectro que rodea al personaje. Eco hace explícito su interés por involucrar al lector, a fin de que capte los guiños y senderos propuestos por el autor. Dependiendo de lo cerca que el lector camine del sendero que le muestra el narrador, estará más o menos cerca de ese “lector modelo” del que habla Eco en sus ensayos.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En la primera conferencia de “Seis paseos por los bosques narrativos” que Eco leyera en Harvard en el marco de las Norton Lectures, se refiere a un lector modelo, que, independientemente de sus experiencias personales, asume las reglas del juego propuestas por el narrador en un relato. El acto de leer, comparado por el paseo de un caminante por los senderos de un bosque permite ciertos niveles, como el paseante puede tomar por varios caminos. Pero las sendas son limitadas y, a fin de no caer en la sobreinterpretación, el lector debe reconocer que el nivel de lectura púramente emotivo (en el que impregna al texto de sus propios sentimientos en el momento de leer), carece de validez a la hora de juzgar y analizar el texto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es preciso, en cambio, limitarse a lo que el narrador quiere expresarle a ese “lector modelo”, que puede hacer una lectura del relato, sin salirse del sendero y sin transformarlo a voluntad. Recuerdo este fragmento de las Norton Lectures a propósito del final de La misteriosa llama de la reina Loana, pues la ambigüedad de la narración invita a la relectura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mismo Eco trae a colación el final de Gordon Pym, bastante similar, en el que Poe le otorga al lector la libertad de especular sobre el descenlace del relato. No está dicho explícitamente, sino que una niebla lo cubre dejando lugar a infinitas interpretaciones. En este caso, el lector queda confinado en el bosque narrativo pues el narrador no le muestra la salida del laberinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Un bosque es (…) un jardín cuyas sendas se bifurcan. Incluso cuando no hay sendas abiertas, todos podemos trazar nuestro propio recorrido decidiendo ir a la izquierda o a la derecha de un cierto árbol y proceder de este modo, haciendo una elección ante cada árbol que encontremos. (…) A veces el narrador quiere dejarnos libres de hacer anticipaciones sobre la continuación de la historia (Seis paseos por los bosques narrativos, 14)”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto ocurre con el final de La misteriosa llama de la reina Loana y lo único que resta es anticipar una respuesta, condenada al mundo de la niebla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yambo recorre su pasado en la niebla de la desmemoria con la esperanza de encontrar la llama que ilumine al menos algunos rincones, fragmentos de rostros, sensaciones. Busca la llama de Loana, para dotar de vida su propio pasado y el de su amada, Lila. Encontrarla, volverla a ver en su mente a pesar de saberla muerta, sería como poseerla, y esa sería la recompensa después de toda una vida de amor inconfeso. Ya en el estado delirante del que reconoce en su presente el rostro de la muerte, sólo anhela recitar con ella los últimos diálogos de Cyrano de Bergerac. Así, al igual que Cyrano, podría liberar de su alma el dolor que produce amar en silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“… había buscado toda la vida, en todas mis aventuras, el rostro de Lila. Toda mi vida he esperado interpretar la escena final del Cyrano. La conmoción que quizá me llevó a mi trastorno fue la revelación de que esa escena me había sido negada para siempre (451)”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pérdida de la memoria, está relacionada con la conciencia de no poderle declarar nunca su amor a Lila. Antes de su amnesia, el rostro de ella era lo único que había escogido recordar del pasado, ahora, cuando recupera algunos años de recuerdos, es lo único que permanece oculto en la niebla. El personaje teme haber vuelto ficción su propio pasado: “No sólo soy un desmemoriado, sino que quizás vivo ya de memorias ficticias (75)”. Puede ser una metáfora de la condición real de los recuerdos que muchas veces rayan con lo ficticio por la voluntad del individuo, se enaltecen o se oscurecen según las emociones que involucren. A veces preferimos la ficción a la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es gratuito que el título de la última novela de Eco, sea justamente el mismo de un comic de los treintas en Italia, “La misterosa fiamma della regina Loana”. La historia de esta heroína coincide con la historia de Yambo, de hecho funciona a manera de metáfora. Los libros son un refugio ficticio que permite una evasión momentánea. Y el pasado que Yambo revive se limita en un principio a lo único irreal de su vida, los libros que había leído. El relato de Eco está plagado de referencias a otros textos y de ilustraciones de las portadas. Los comics abarcan una parte importante de este prontuario, al punto de que el libro tiene nombre de tira cómica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Loana, como todo superhéroe que se respete, tiene un poder. Ese poder es una llama que revive a los muertos y dotar de vida eterna a los humanos. Ocurre que el amado de Loana está muerto desde hace varios siglos y ella encuentra, mucho tiempo después, a un hombre que es idéntico a su difunto amor. Pero él, está enamorado de la hermana de Loana. Como nuestra heroína se encapricha con este nuevo personaje, decide congelarlo o petrificarlo… en todo caso apropiárselo, a fin de poseerlo. La historia es truculenta y –como dice el mismo Yambo- bastante absurda.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta es la base, también, de la tragedia de Loana, y es también la tragedia de Yambo, al no haber podido amar nunca a Sibilla, su amor de adolescencia. Y al igual que Loana, la busca siempre en otros rostros. La obsesión de Yambo, oculta bajo la niebla de la desmemoria, es recuperar a Sibilla y poder verla. El único medio para recordarla, es ajustar su mente perturbada, y es en los corredores de su infancia y en los cuadernos y libros de la escuela donde escarbaría para recuperar su pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias a este trauma en su memoria, se encuentra con los objetos que lo rodearon en sus primeros años de vida. Y, al mejor estilo de un investigador privado, reúne pruebas, compara caligrafías, desempolva cajas en busca de un indicio que le permita formarse una idea, ojalá una imagen del individuo investigado y escrutado, en ese caso de sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yambo crea también un efecto de distanciamiento en tanto que él también es lector, de hecho, su memoria hecha girones sólo recuerda los libros que ha leído. Es como un Funes de los libros que han pasado por sus manos pero un Sherlock Holmes de sus recuerdos episódicos en tanto que cuenta con unas pocas pistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Sherlock Holmes era yo, en ese mismo momento, empeñado en recuperar y recomponer acontecimientos remotos de los que antes no sabía nada, sin moverme de casa, encerrado, quizá incluso (…) en un desván. También él, como yo, inmóvil y aislado del mundo, descifrando puros signos. Él, además, conseguía hacer que reaflorara lo reprimido. ¿Lo conseguiría yo? (…) Y como él, tenía que batirme con y en la niebla (171)”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Niebla versus luz, niebla antes amada, esa niebla que cubre el pasado como un bálsamo, ahora le produce a Yambo repudio. No entiende cómo pudo amar tanto la niebla a fin de deshacerse de todos sus recuerdos. Antes del colapso de su memoria, su imperativo fue olvidar y evadir inmensos fragmentos de su infancia. Ahora, en cambio, busca como un loco, latas de galletas, frascos, discos de la época, a ver si así, tumbándose en el calor del viñedo o en el recinto solemne del estudio de su abuelo, logra recuperar al menos sus rasgos difusos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-524105776630903710?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/524105776630903710/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=524105776630903710' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/524105776630903710'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/524105776630903710'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/hundido-en-la-niebla.html' title='HUNDIDO EN LA NIEBLA'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-6191811064236543311</id><published>2007-04-15T21:15:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T21:21:34.115-07:00</updated><title type='text'>HISTORIA CON FANTASMA</title><content type='html'>PUBLICADO EN: EL MALPENSANTE. COLOMBIA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevo 22 años tratando de escapar de esta guerra. Todos mis recuerdos de infancia tienen que ver, de una forma u otra, con conversaciones desmoralizantes de mis padres al ver con impotencia una tierra segregada. La mayor parte de los eventos familiares, que se remontan a abuelos y bisabuelos, cuentan con alguna historia sangrienta. Hasta donde llega mi memoria, guardo un registro de relatos en los que abundan las balas, los tiros de mortero y los brazos a medio enterrar bajo la sombra de algún sauce.&lt;br /&gt;Desde pequeños estamos entrenados para habitar un país maltrecho. Algunos extranjeros se pasean por zonas rojas "conquistadas" por guerrilleros o paramilitares y regresan victoriosos a sus países del hemisferio norte con la satisfacción de haber practicado un deporte extremo. Dicen que aquí uno se siente vivo, que todo está por hacerse, que es una gran amalgama en formación.&lt;br /&gt;-Por fin vamos a ver lo que es la guerrilla y cómo se matan en este país tropical -decía Raoul, un amigo que nació a orillas del Lago di Garda. No le interesó ir a Cartagena, ni conocer Bogotá. Sólo me pidió indicaciones para llegar al Putumayo porque le parecía más divertido toparse con un par de guerrilleros y, en el mejor de los casos, tomarles una foto con la camiseta del Che Guevara.&lt;br /&gt;De camino para un café pasamos un día por la plaza de Bolívar. Seguí conversando con él, pero venía a mi memoria el Palacio de Justicia en llamas, oía los gritos, recordaba una voz proveniente del radio de mis padres: "señor presidente, retire las tropas por favor, señor presidente...", hasta que un balazo da fin a la transmisión en 1985.&lt;br /&gt;Ya con un par de cappuccinos en la mesa, recuerdo que sacó su guía de Colombia y me contó animado cuál sería su periplo por el sur del país.&lt;br /&gt;-Vediamo se trovo qualche guerrigliero.&lt;br /&gt;No me extraña, porque parece que en Alemania, sobre una colina desde la que se ve toda la infraestructura de Auschwitz, hay un restaurante gourmet que cuenta con guías turísticas hacendosas y políglotas. Si ellos pueden hacer de un campo de concentración un centro recreativo, no veo por qué no podrían ver en un país en guerra un parque de diversiones.&lt;br /&gt;Hace años que Raoul no viene a Colombia. Yo me quedé acá y olvidé su rostro. Lo recordé, después de tanto tiempo, mientras caminaba hacia el Museo Nacional para ver Tiempos de paz. Se me ocurrió que, de haber estado acá, lo habría llevado a esa exposición para que se hiciera una idea más real, más cercana, de este país. Ya no era posible, pero igual entré.&lt;br /&gt;A lo largo de la sala hay varios televisores que repiten de manera incesante seis historias similares: los momentos en los que este país trató de llegar a la paz. La muestra empieza en 1902 con el tratado de Neerlandia y sigue con historias sobre Rojas Pinilla y Belisario Betancur. En efecto, el recorrido está organizado de manera cronológica, y esto permite ver una panorámica de lo que ha sido el siglo xx en Colombia a través de sus momentos de paz.&lt;br /&gt;Mientras paseo por los corredores de la exposición confluyen fotografías que me llegaron en la infancia a manera de relatos desoladores. Al lado de varios libros descubro un poema escrito por un militante del epl; más allá veo un cuadro de Débora Arango y uno pequeño de Botero: una paloma con un laurel en el pico. Veo varios retratos de ex presidentes y, al final del recorrido, un sillón y una greca del Palacio de Justicia. También El libro rojo del Putumayo (¡cómo le hubiera gustado a Raoul!).&lt;br /&gt;Me encuentro con que, si bien el objetivo de la exposición es mostrar seis acercamientos del Estado a niveles elementales de gobernabilidad y soberanía nacional, allí de paz no hay sino el título. Nada más. Todo el resto es guerra.&lt;br /&gt;Repaso las vitrinas con insistencia. Busco un objeto, una foto o carta que me diga lo contrario. Pero no; más que de paz se habla de guerra y de derrota. Un sillón chamuscado del Palacio de Justicia no me evoca más que el dolor de ver con impotencia la incineración de decenas de personas. Cierto, lo vi por televisión y tenía sólo cinco años. Qué consuelo.&lt;br /&gt;Se me escapa el sentido de una exposición sobre la guerra en Colombia titulada, irónicamente, Tiempos de paz. Toda la parafernalia en torno a la ingeniosa iniciativa le robó tiempo al que confió en que es posible convencernos a nosotros, un pueblo azotado por asesinatos incontables, de que hay paz en las calles y en el campo. Dicho de otro modo: una exposición como ésta me dice muy poco. Leo a través de la vitrina el texto del tratado de Neerlandia y me dan ganas de bostezar; lo mismo me pasa con una gran cantidad del material expuesto. En cambio, me llaman poderosamente la atención y despiertan mi curiosidad los poemas de los militantes del epl o la foto de Clemente Silva, el cauchero personaje de La vorágine (claro, eso debe ser porque estudio literatura). Por supuesto, comprendo que el tratado de Neerlandia es importante y que decir lo contrario puede sonar idiota; me refiero a que espontáneamente no me produce emoción, no "capto" su interés. Es un pasado tan lejano que ni me toca ni llega hasta mi vida.&lt;br /&gt;Sé que en Bogotá hemos esquivado las balas y los cilindros bomba con cierto decoro, sé que una exposición puede permitirse una perspectiva un poco lejana de la guerra y presentar muestras de paz entre los escombros. Lo que no sé es que si al ver la tapa -y nada más que la tapa- de los Discursos y declaraciones del señor gobernador de Caldas, coronel Gustavo Sierra Ochoa o del Tratado Lozano-Salomón uno entienda la pacificación del Llano o los intríngulis de la guerra con el Perú. Esta falta de contexto, de información que para mí no es obvia, me distancia de documentos que hablan de pronunciamientos presidenciales y de redefiniciones fronterizas. Frente al documento, separada por un vidrio, pienso si esto será prueba de los tiempos de paz que han existido en Colombia.&lt;br /&gt;A pesar del valor histórico de la exposición, salgo con el ceño fruncido y las entrañas oprimidas como si hubiera sido víctima de una broma de mal gusto. Es como si me dijeran que mi hermano se va a casar y llegara, en cambio, a su funeral. Quién sabe cuál sería el criterio que movió al curador de esta exposición a organizar y colgar fotos de procesos de paz frustrados (en el catálogo de la exposición no dan muchos datos al respecto). Entiendo que haya una necesidad de creer en un camino sin retenes de la guerrilla, con un mínimo de soberanía nacional, tranquilos, dueños de nuestras tierras y de los árboles que las pueblan. Pero el resultado es una aglomeración, un pastiche de cien años sobre una guerra desgarradora.&lt;br /&gt;Digamos que tratan de que conozcamos a ese enemigo que ataca desde la selva y al cual no conocemos o conocemos muy mal. Fernán González en el catálogo de Tiempos de paz dice a propósito: "Esta heterogeneidad de la sociedad e incomprensión mutua hacen que el conflicto tienda a ser percibido desde el síndrome del enemigo, que tiende a la satanización y estigmatización del adversario, [el cual] es visto como enemigo absoluto: la síntesis de todos los males".&lt;br /&gt;González parte del hecho de que unir fotos de guerrilleros con cuadros de Débora Arango y retratos de ex presidentes implica el conocimiento de ese adversario desconocido. Si la intención es conocer al enemigo, me parece equivocado verter en dos contenedores idénticos dos sustancias de naturaleza tan diversa. Equiparar equivaldría a poner los camiones en los que sacaron decenas de muertos del Palacio de Justicia y que el ejército desapareció. Equivaldría a publicar las fotos de las caballerizas de la calle 106 con carrera séptima, en la época de las frecuentes torturas "oficiales" contra los manifestantes de los setenta. Resulta casi conveniente reunir en una misma exposición a gobernantes e insurgentes, los unos de saco y corbata en lienzos elegantes, y los otros en fotos amarillentas, con fusiles y granadas.&lt;br /&gt;Si lo que buscamos es identificar un Otro para poder desatanizarlo, quisiera que nos remitiéramos también a la contraparte, al Estado que ha permitido el deterioro de una nación que lleva un naufragio de cien años.&lt;br /&gt;Mientras me paseo por la sala, pienso en esas ancianas que pueblan el Reino Unido y que atiborran sus casas de pocillos, caricaturas, mechones de pelo, trozos de uña y de ataúd de la princesa Diana. En la sala del Museo Nacional, en lugar de pocillos de Lady Di, hay esferos de Belisario Betancur; en lugar de trozos de ataúd, trozos de sillas del Palacio de Justicia, y en lugar de mechones nostálgicos de la cabellera real, la "estilográfica con la que se firmó la constitución pública de 1991". Y de pronto entiendo el malestar que me ha causado la exposición. La paz no son sus souvenirs. La paz no está en los llaveros, en las palomas ni en ninguno de los frágiles cachivaches que la intentan representar. La paz es algo intangible, una especie de fantasma que recorre la exposición. Y contra lo que dicen las novelas, no verlo me ha causado más susto que verlo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-6191811064236543311?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/6191811064236543311/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=6191811064236543311' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/6191811064236543311'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/6191811064236543311'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/historia-con-fantasma.html' title='HISTORIA CON FANTASMA'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-5701561309667842037</id><published>2007-04-15T21:13:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T21:15:37.500-07:00</updated><title type='text'>HOTEL CENTRAL</title><content type='html'>PUBLICADO EN: CUBISTA MAGAZINE. CUBA.&lt;br /&gt;              LECTURAS DOMINICALES. EL UNIVERSAL. COLOMBIA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Una hora, por favor, –dijo el hombre con un acento marcado.&lt;br /&gt;–Está bien, son cinco mil pesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la billetera salen dos dólares, el equivalente de lo que debía pagar en moneda local, pero Aroma sale perdiendo. Saca una toalla, un jabón chiquito y un preservativo del armario y se los entrega. -¿qué habitación es?, -dice el hombre mientras coge de la mano a la muchacha. –Es la 15, vengan se las muestro-. Aroma sale de la recepción y se dirige hacia la habitación, al otro lado del patio interior de la casa. La pareja la sigue, él con pecas en la cara, ella, con un color carbón en los muslos y en todo su cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre entra apenas se abre la puerta y se sienta en la cama, comprueba que los resortes estén en orden. El colchón no tiene resortes, es más bien duro y la cama es en realidad una base de ladrillos y cemento resanada y pintada del mismo color azul pálido de las paredes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–No importa, está bien. Sonia, ven para acá y cierra la puerta, -dice mientras la jovencita de unos dieciseis años obedece. Antes de cerrar le dice a la administradora que le traiga otra toalla porque, por si no se dio cuenta, no son uno sino dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mira desde sus entaconados uno ochenta de estatura y Aroma le sonríe como quien ya está acostumbrado a que los huéspedes la confundan con un animalito que come, duerme en función de las necesidades ajenas, nunca de las propias. Por eso no le importa que la niñita le hable con altanería y procura servirla como es debido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el piso de abajo se escucha al patrón llamándola con un grito. El jefe necesita hablar con Aroma, y si el jefe quiere hablar con ella, pues tiene que abandonarlo todo, si tuviera que ir al baño, no iría, si estuviera al teléfono con su tía enferma al otro lado del auricular, colgaría, y en este caso el jefe la llamaba y ella salió despavorida escaleras abajo mientras Sonia cerraba la puerta donde la esperaba ese italiano fofo de dientes amarillosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casona sobre la calle de la Iglesia, tiene un letrero que la identifica como hotel. Diagonal se encuentra un café, famoso en la cuadra por despertar a los vecinos con reggaetón de madrugada. Al fondo, dice la gente, parece que instalaron un modesto escenario de streap tease.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el hotel de Aroma, se alojan turistas por cortas estadías, pero también se alquilan habitaciones por meses e incluso años. Algunos de los huéspedes son inquilinos, y es costumbre que llegue tarde Luis, el que toca guitarra en la plaza de Santo Domingo, y Marta Cecilia. Otros lo usan como escampadero, para el desfogue de amores reprimidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras la pareja permanece en la 15, llega Luis, ensayando acordes desde antes de entrar al hotel. Su habitación, la 9, da contra la calle y la puerta siempre está abierta. Los pantalones en el piso y las medias sucias sobre la cama se ven desde afuera: sólo una tela sucia, puesta a manera de cortina, separa su nicho, de la mirada de cualquiera que se esté registrando en el hotel. La habitación de Marta Cecilia, en cambio, queda en el fondo del patio, cerca de las escaleras que llevan al piso de arriba. Ambos son inquilinos permanentes y cada uno vive, a su manera, del turismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella vive con su marido, de 23 años, y su hija, de un año y dos meses. Un único bombillo ilumina el baño y la habitación, divididos por un muro de dos metros de alto. Sobre la mesa ponen todo lo que no debe ir en el piso, pañales, un cepillo de pelo, una pestañina, el tetero. En su cartera carga siempre una caja de seis preservativos, pero no los utiliza con su marido. Entonces se hace evidente que cada mes tienen dinero para sostener a su hija y para pagar la habitación, por los paseos nocturnos de Marta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué será que los italianos tienen todos esos dientes como amarillos, será que no se los lavan? Si tienen con qué, ¿por qué no se pagan un dentista de esos que le trabajan a los famosos, que les dejan la sonrisa perfectica, por qué? O, ¿será que eso vale mucha plata por allá?, -se pregunta Sonia llena de curiosidad y sigue indagando mientras le mira la boca al italiano. Siguen en la habitación 15 y en breve pasará la hora que pagaron por adelantado.&lt;br /&gt;Aroma se pasa varias veces al lado de la ventana, como queriendo ver algo por la ventana entreabierta. –Yo a veces me voy a la 17 y la abro como si no supiera que hay una parejita y les digo que qué pena, que pensé que no había nadie y que iba a limpiar la pieza, ¡y a veces se ve cada cosa!, -dice, con un aire de coquetería y mece su pelo recién oscurecido “para la temporada”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marta Cecilia sale cada noche con una minifalda negra stretch y una camiseta de esqueleto. A veces se pone los aretes que usó el día que se casó con César en Montería, pero Aroma le dijo que era de mal agüero y por profanar objetos sagrados podía irle mal con algún turista. Ella lo hace para atraer un jubilado; no sobrevivirá mucho tiempo con eso, pero al menos cubre los gastos básicos de manutención de su nueva familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo pronto, esa es la única manera en la que podrá vivir en Cartagena, vender su cuerpo por una billetera llena de euros. Que se los den todos, no está escrito, de hecho maneja las tarifas más bajas de la zona por trabajar de manera independiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sonia recoge las prendas que cayeron desordenadas al piso. Luego salen de la habitación y ella sonríe al pensar en los dólares extra que recibió esa tarde. Pronto habría de regresar a su puesto de trabajo como mesera en la plaza de Santo Domingo. En su delantal suele guardar algunos papelitos con su nombre y teléfono, de manera que, si algún abogado noruego o acaso un odontólogo portugués se cansan de ir de allá para acá por las mismas cuatro calles del centro histórico, ya tienen la tibieza de un cuerpo acanelado o color carbón a un tiro de piedra. A cada tarjeta decide chantarle un beso con pintalabios rouge passion, para que cada sociólogo italiano con la coronilla destechada o cada surfista australiano, piense que es una tarjeta con algún tipo de bonus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así ha recibido llamadas, -me gustó ese besito que me dejaste en la tarjeta, ese besito sólo para mí-, y quedan tranquilos cuando ella los seduce, como si fueran los únicos, como si fuera su primera vez. Una noche se le ocurrió la estrategia misteriosa, y le dijo a Lichi, el niño que vende pulseras de la bandera de colombia, que le llevara la tarjeta a un señor cuyas facciones delataban una proveniencia primermundista. Lichi fue, pero no supo decirle cuál era la mesera, cuál de todas las que saludaban, era Sonia Miranda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pudo descubrirla, porque en ese momento todos, meseros y meseras, empezaron a saludar al extranjero –como suelen hacer para atraer clientes- y de pronto vio a una niñita que estaba bailando mapalé, diagonal a ellos.&lt;br /&gt;Se le hizo una presa más apetitosa y desvió su atención hacia la niña que agitaba su cuerpo delgado en perpetua convulsión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La falda de hojas secas de palma brincaba frenética y las largas extensiones de pelo rubias, en esa piel color carbón, trataban de seguirle el paso a la niña. Todavía muy niña para bailar en esa plaza a las once de la noche, todavía demasiado mujer para dejarse convencer por su mamá de que lo bueno es que lo extranjeros estén con uno, para que luego se encariñen y se lo lleven a uno bien lejos, allá donde no hay que coger tres buses para volver a casa, donde no hay casas de lata, ni calles polvorientas hediendo a basura en descomposición. Por eso la madre la peina cada noche y le perdona la lavada de los trastos si trae algo de plata a la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida continúa, las vacaciones se acaban y ellas lavan su piel del olor amargo de tantos cuerpos. Se pasan por los brazos y por las piernas un jabón azul y cuentan los días para que vuelva la temporada de euros en este Caribe siempre bien dispuesto y complaciente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-5701561309667842037?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/5701561309667842037/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=5701561309667842037' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/5701561309667842037'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/5701561309667842037'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/hotel-central.html' title='HOTEL CENTRAL'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-5534185424786682457</id><published>2007-04-15T21:12:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T21:13:15.777-07:00</updated><title type='text'>NO VOY EN TREN, VOY A PIE</title><content type='html'>PUBLICADO EN: REVISTA NÚMERO.&lt;br /&gt;              VUELTA DE TUERCA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos ciudades, Buenos Aires y Resistencia, respiran el olor amargo del mate y visten sus mejores galas en esas noches de tango que algunos bares tienen a bien mantener. Pero se trata de dos argentinas, la que aparece ineludible y trágica en el día a día, y la que les ofrece el tango como un intento de dignidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La escena se repite desde hace décadas a orillas del río de la Plata: los tacones golpean y el brillo de anillos y sombreros destella en ese ambiente oscuro. Hay movimientos independientes, pero todos se mueven por los mismos hilos, por la melodía que los guía desde tres instrumentos. Parece un baile de disfraces, las mujeres llevan tacones muy altos, dorados y con cuerdita atada al tobillo. Medias veladas de malla, prendedores vistosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo piso del lugar está atestado de libros y el primero, ese piso de baile, se mueve en una atmósfera de humo y de vestidos gastados, con un aroma viejo de naftalina. Sus pasos son decididos y las piernas se entrelazan, avanzan, se arrepienten, a la espera de ese final en el que la mujer se desmadeja en brazos de su pareja. Afuera pasan los últimos buses destartalados y ya regresan a casa los repartidores de volantes –que son tantos, cuantos almacenes alberga este lugar. La brisa eriza los brazos desnudos de los transeúntes que reciben el invierno con incredulidad. En estas tierras de verano de 50 grados, sólo se acepta su final anual cuando ya los huesos se hielan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adentro se niegan también al paso de ese verano tanguero y dejan al descubierto sus brazos flácidos, con vestidos vistosos, como si así recuperaran la lozanía, el donaire, la dignidad perdida en esta tierra gaucha tan distinta a la que vio nacer el siglo veinte.&lt;br /&gt;Avanzan sobre la pista de baile, pero se devuelven, desandan el camino hecho, dudan. Tal vez este París latinoamericano es una réplica, una proyección de cine que termina por desgastarse, por limar sus engranajes hasta caerse a pedazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta celebración en un bar perdido del inmenso Buenos Aires recuerda la fiesta a la orilla del mar que inmortalizó Morel. Pero los individuos que ahora arrastran los pies sobre la pista de baile corresponden a los personajes que fueron registrados, no son la imagen inmortalizada. Por eso se les nota ya el paso del tiempo y el desgaste en la suela de los zapatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ellos prosiguen en ese ritual perpetuo, tal vez con la imagen de épocas doradas, con el recuerdo de esa perdida aristocracia, de bailes suntuosos y del Café Tortoni con sus mesitas afuera. El baile es aquí ritual que rememora y que perpetúa con una nostalgia que carcome, no motivo de fiesta y celebración. Tango, milongas, baile de octogenarios disfrazados con sus mejores galas: remedo caricaturesco de aquello que fueron, antes del miedo dictatorial de los setenta, antes de la pobreza actual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tacones siguen la melodía, como una letanía, diríase que como una muletilla ahogada en momentos pasados. Seguro que al día siguiente pasearán por esos parques de arena rojiza cerca de Arenales, al lado de edificios inmensos de buhardillas al estilo parisino, por calles llenas de bolivianos, peruanos, paraguayos, ecuatorianos. A pesar del rostro gastado y venido a menos de esta ciudad portuaria, confluyen cientos de inmigrantes atestados en edificios abandonados que hieden a distancia. Premonitorio el cuento de Cortázar, porque es normal decir “esa casa de la esquina está tomada por inmigrantes”. Se aglomeran como ratas en edificios abandonados –en busca de esa ciudad boyante del pasado- y los porteños encerrados en pasos de tango que los clava en un pasado más vivo que su propio presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Varias horas en bus hacia el norte, más allá de la Pampa y de las provincias que rodean la capital, los indígenas Toba venden sus artesanías en una tienda de la ciudad fundada por inmigrantes italianos. Poco más de un siglo atrás, los indígenas trataron de sacar a los recién llegados y lucharon por impedir que se fundara allí la ciudad de los extranjeros. Pero los italianos no iban a migrar dos veces. Resistieron las hostilidades de los indígenas y crearon su pedazo de Trento, o de Sicilia o de Nápoles, en esas tierras húmedas y calurosas del Chaco. Fundaron su ciudad de edificios de tres pisos y calles embarradas, tuvieron sus hijos y españolizaron sus apellidos en la ciudad que bautizaron “Resistencia”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las vitrinas inmensas de almacenes, llenas de letreros promocionales y carteles de un andén a otro, configuran el centro de la ciudad que comprende unas diez manzanas. En el final del otoño las calles se untan de un barro aguado que se pega a todo. El cielo nublado y esa inmensa luna chaqueña ilumina un pueblo al márgen de la historia, perdido en un terreno plagado de pantanos y zancudos, tan cerca de la París latinoamericana como de los países pobres de este continente estropeado. Las niñas bolivianas son carteristas profesionales y se recomienda a los turistas (eso sería demasiado optimista, digamos más bien, a los forasteros) no cargar cámaras fotográficas, anillos, relojes. Se respira en las calles el empobrecimiento repentino de esta provincia ya pobre desde antes de la crisis del cono sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El forastero comprende entonces, que no es vanidad la que respiran los poros argentinos, sino una necesidad de revivir una nación agonizante; no es en vano el paso firme de las mujeres que caminan en círculo en la plaza de Mayo -cada jueves desde hace décadas- con pañoletas blancas y carteles de hijos esfumados; no en vano la veneración de la férrea Evita, llena de flores y placas en su tumba. Ya quisieran todos que de repente saliera con su cabellera blanca y la determinación de liderar ejércitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La hermosa y fúnebre Necrópolis de Buenos Aires, el cementerio de la Recoleta, pareciera ser la Acrópolis, en tanto que mantiene viva el alma del porteño, le recuerda ancestros nobles y belicosos. Y el resto de la ciudad, esa en la que viven los vivos, es una plétora de cuerpos vacíos, con las suelas gastadas de tanto repasar las calles con la determinación del que se sabe muerto antes de haber nacido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De camino hacia la imperdible tumba de Evita, una mujer contempla pétrea a los turistas con su perro desde lo alto de un mausoleo. Se trata de una joven cuyo padre ordenó la hechura de una tumba gótica posterior a su muerte accidentada en un invierno austriaco. La estatua de la joven aparece de repente, en la esquina entre dos callejuelas del cementerio, el vestido sencillo y el cabello suelto recuerdan a la suicida Ofelia o quizás esa mujer que vuelve de entre los muertos, Berenice. Debajo de su estatua permanece el féretro en un recinto iluminado por rayos indirectos de sol. Cerca del cuerpo de Cecilia, un bastidor sostiene un lienzo blanco. Al lado dejaron los óleos, la trementina, y un frasco de pinceles untados de color.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El padre esperaba que su adorada hija se levantara una mañana y retratara lo que viera en ese mundo oscuro que espera después de la muerte. Tal vez la mirada de la mujer que zapatea una milonga en la calle Florida, es una invitación, un llamado para que una noche la voz de Gardel vuelva a cantar para ella en esa Argentina fallecida hace tanto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-5534185424786682457?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/5534185424786682457/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=5534185424786682457' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/5534185424786682457'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/5534185424786682457'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/no-voy-en-tren-voy-pie.html' title='NO VOY EN TREN, VOY A PIE'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-7616964002230998395</id><published>2007-04-15T21:05:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T21:06:44.088-07:00</updated><title type='text'>LOS OVILLOS DE ITALO CALVINO. (II)</title><content type='html'>PUBLICADO EN: WWW.SEMANA.COM. COLOMBIA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las recetas de cocina son unos de los textos que exigen los niveles más altos de concentración. Cada línea se lee varias veces, con más pasión que un poema, con más interés que una crónica. Morir intoxicado por no cocer el cerdo lo suficiente representa un deceso tan cursi que más vale leer con cuidado las indicaciones culinarias. Lo que no pone en riesgo la integridad estomacal, llámese "artículos", "acrósticos", "novelas rosa", "diccionarios", "cartas de Cosmopolitan", se leen salteados, incompletos, en desorden, tachando acá, abandonando allá. A nadie lo atacará un sarpullido mortal por no terminar un cuento de Ítalo Calvino. Y si no se pone en riesgo la estabilidad física del lector, se da el lujo de leerse veinte artículos seguidos sin pasar del primer párrafo en ninguno de ellos. ¡Qué dolor para el pobre escritor que busca un buen inicio y un final arrobador. si supiera que la atención del lector perdura hasta que recuerda que hay que regar las plantas o que hay que acompañar a la vecina a pasear el gato! No se esmeraría tanto ni elaboraría el lenguaje con semejantes niveles de obsesión. Poco de lo escrito se lee con verdadera atención. Ítalo Calvino también lee con poco interés la mayoría de las líneas que pasan por sus ojos, reconoce en sí mismo la pereza del lector de hamaca. Por esta razón, la respuesta frente a un panorama desolador e inesperado es unirse al juego. No reprende al lector sino que lo pone en evidencia con ironía. Ese italiano que murió hace veinte años, ese que no alcanzó a leer sus seis propuestas para el próximo milenio en Harvard, avergüenza al lector que se pasea con su novela debajo del brazo sin saber siquiera si el personaje es un perro, un castor o una octogenaria. Avergüenza a ese lector porque hace libros "para él", cortados, con coitus interruptus e historias laberínticas. Ni siquiera le pasa la factura al lector por todas las pestañas quemadas en vano, sino que se divierte con la pasividad absoluta del que contempla con pereza. No pasa facturas por un pecado que él también comete, porque es claro que más de una novela se queda por la mitad sin que él la concluya jamás. ¡Qué bueno leer sin el imperativo de llegar hasta el último renglón, sin el sentimiento de culpa por no haber llegado al suicidio de Madame Bovary, de Ofelia, qué rico impregnarse de fragmentos, de historias pedaceadas! Su novela Si una noche de invierno un viajero cuenta una decena de historias fascinantes y omite los finales. Seguro que más de un lector pasará por alto el "exabrupto", pues antes de notar que no hay desenlaces ya estará revisando su correo electrónico. Qué vergüenza elogiar los cuadros de una exposición en la que sólo hay paredes vacías, qué descalabro comentar el cuento de Monterroso sobre el dinosaurio "que no me he terminado de leer", a pesar de constar de un renglón. Sin embargo, esa es la dinámica real de los lectores, guiados por el capricho de sus ojos. De hecho, sobrevivir a Internet implica dejarse llevar por una ciudad de callejuelas, implica perderse sin resistencia. Calvino lo sabe y anticipa esas dinámicas caóticas. ¿Para qué imponer la fidelidad, la monogamia a los lectores, si estamos acostumbrados a que nos cuenten decenas de historias al día sin que eso las distorsione o las confunda? En eso consiste la vida, de eso está hecho el Internet, para eso nos comunicamos con otros: la vida es un entramado de historias cuyo eje será siempre un lector que recoge y clasifica la maraña de cuentos y anécdotas que surgen en una tarde de té con colaciones. Cada individuo teje el telar de su vida con las historias de las que es parte. No es un pecado saltar de un chisme a otro, de la revista Cosmopolitan a Las ciudades invisibles de Calvino. Ocurre con los textos lo mismo que con las fotos, cuya función servil de reproducir la realidad es ahora un imperativo obsoleto, ahora los poemas y los reportajes pueden darse el lujo de dejarlo todo a mitad, de parar la lectura para chatear, para revisar el correo electrónico. Ahora no leemos veinte páginas de La divina comedia en una mañana, sino cuatro emails, doce titulares de prensa, hemos escrito un párrafo y medio en el blog personal, hemos releído un cuento de ese autor noruego desconocido y hemos refutado a algún columnista con ira divina. El número de revoluciones aumenta, pero el disco es el mismo, y el escucha sigue sentado al lado del tocadiscos con un par de audífonos gigantes y un par de tenis croydon. El lector es siempre el mismo, Ítalo Calvino se limita a develar las innumerables distracciones que signan (o condenan) el imperativo de una lectura lineal, sosegada y completa. Nada más distante de la realidad: basta ver la capacidad ilimitada de usted o de mí, de navegar por palabras en un mar sin brújula. Se trata de la condición real del lector, de la coherencia interna que guía su trayectoria en apariencia desquiciada. Calvino, boyerista del destino de sus propios escritos, encuentra imprescindible una receta de cocina, tanto como la Ilíada, la conexión de fragmentos tan disímiles, no es más que un reflejo de las historias que constituyen nuestras propias vidas. Recuerde, como bien indican las recetas: agítese, hornéese, sírvase, pero sobre todo, pase a otro link de este mar enrevesado tal y como lo hizo Marco Polo en los viajes que habría de contarle al Gran Khan.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-7616964002230998395?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/7616964002230998395/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=7616964002230998395' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/7616964002230998395'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/7616964002230998395'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/los-ovillos-de-italo-calvino-ii.html' title='LOS OVILLOS DE ITALO CALVINO. (II)'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-4692313566087105361</id><published>2007-04-15T21:01:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T21:11:10.454-07:00</updated><title type='text'>AGUAS BRAVÍAS</title><content type='html'>PUBLICADO EN: EL HERALDO. COLOMBIA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre la superficie del agua, Mompox se refleja invertido. Los árboles parecen nacer en las nubes y sostener con sus raíces la ribera del río. Un hombre de cabellera plateada encuentra sus propios ojos sobre la lámina perfecta: son sus ojos, pero no es su mirada, como si ese otro que mira desde el agua delatara el temor que pretende ocultar. Catorce años espera en el puerto, día tras día, desde el alba hasta el nacer de las primeras estrellas. La muerte lo arrebataría cuando la esperanza de vislumbrar la silueta de un vapor a lo lejos era más fuerte que nunca.&lt;br /&gt;Antonio Montaña reconstruye la vida de Santiago Elbers en -Aguas bravías, en un relato que oscila entre lo factual y lo ficticio. Sus líneas, construidas con preciocismo y minucia, recuerdan esa Nueva Granada posterior a la Independencia, vista desde los ojos de Santiago y de Marisa, la dama que lo anclaría para siempre a tierra con la mirada clavada en las ondas traicioneras y arrobadoras de ese río con nombre de mujer.&lt;br /&gt;Cuenta el narrador que Santiago Elbers llega al río, a ese trozo líquido y caliente del Caribe, con la determinación de domar lo salvaje y de penetrar los senderos jamás andados. Se instala en la ribera del Magdalena a fin de sembrar el progreso con una empresa de vapores que erradique las jornadas agotadoras de camino remontando a pie las montañas. La nueva patria que ya construía Bolívar se convertiría en ejemplo de modernidad.&lt;br /&gt;Los planes de Santiago parecen alcanzar un nivel ideal de felicidad y éxito cuando los comenta con la hermosa María Isabel a bordo de Invencible. Ella se convierte en su consejera, comparte con ella tardes enteras y termina por entregarle su amor devoto. La fuerza de Marisa –como la llama de cariño-, parece inagotable frente a las primeras fisuras del proyecto modernizador de Santiago. El relato tiene el cuidado de contextualizar al lector y reconstruye la situación política de la Nueva Granada cuando las trochas comunicaban penosamente el interior con el Mar Caribe. Es fácil dejarse llevar por los paisajes descritos, y casi se puede sentir el calor desde las hamacas y el asombro por una geografía cruel que no acaba de comprenderse.&lt;br /&gt;El agua del río Magdalena busca siempre la misma dirección y lame las rocas hasta hacer de ellas gemas suaves. No conoce el abierto infinito del agua salada, recorre el mismo sendero y alberga caimanes que se camuflan en su turbio vientre de sedimentos. Bocas de Ceniza, unión del río Magdalena con el mar, contempla hoy a los hombres que pescan valiéndose de la fuerza del viento en cometas de plástico negro. Y Mompox aún hoy respira el aire de los españoles que vieron llegar la Independencia y con ella el entusiasmo progresista de Santiago Elbers doscientos años atrás. Su vapor, -Invencible, se limpió las sales del Mar Caribe con el agua dulce de este río Magdalena, de esta criatura femenina, celosa y brutal.&lt;br /&gt;Los amotinamientos, los abusos de poder, las intrigas palaciegas y el dominio del río con su poder monstruoso resquebrajan la sólida estructura que rige el mundo de esta pareja. Sólo lo atroz es norma en un mundo denso y húmedo enclavado en medio de la nada.&lt;br /&gt;Después de largos años de esfuerzos por domar el Magdalena y por remontarlo desde su de-&lt;br /&gt;sembocadura en el Mar Caribe hasta los altos picos andinos, la tragedia adviene sin previo aviso. El narrador llevará al lector por todos los parajes que acompañaron la gloria de Santiago y que acogieron su dolor cuando las últimas páginas del relato revelan las noticias que ya no podrían llegar escritas por el puño y letra de su Marisa.&lt;br /&gt;Es bien sabido que las noticias llegan con días de distancia en esas riberas perdidas del Magdalena. La historia de Santiago Elbers llega a manera de chisme entre las mujeres que lloran su suerte. Aún ahora los cantores, los decimeros, recorren los pueblos llevando en su canto las historias recientes de nacimientos, tragedias y cuentos que ya parecen leyenda.&lt;br /&gt;Contará el decimero, dos centenas de años después, que en el funeral de Santiago se habló por primera vez de su destino aciago, –porque de los muertos sí puede hablarse–. Dirá, frente a un grupo modesto sentado a la sombra de un árbol frondoso, que hace muchos años vivió un alemán por esas tierras, convencido de su poder frente al río, frente a la maleza y el calor. El río, animal temperamental, le usurparía su sueño y consumiría cada minuto del resto de sus días hasta dejarlo hueco, devorado por el hipnotismo de sus propios ojos en el agua.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-4692313566087105361?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/4692313566087105361/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=4692313566087105361' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/4692313566087105361'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/4692313566087105361'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/aguas-bravas.html' title='AGUAS BRAVÍAS'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-8295637488823784541</id><published>2007-04-15T21:00:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T21:01:24.416-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='HAY FESTIVAL VIKRAM SETH CARTAGENA'/><title type='text'>PALABRAS SIN MURALLAS</title><content type='html'>PUBLICADO EN: EL HERALDO. COLOMBIA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol del medio día acompañó siempre a los paseantes durante el Hay Festival en Cartagena. Durante tres días el acento escocés se mezcló con un inglés chapuceado por los habitantes de este Caribe babilónico. De ese caribe, que recibiera en su noche de salsa a Hanif Kureishi, de ese Caribe por el que se paseara Vikram Seth bajo la tibia luz de la luna y entre los vendedores de coco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este festival literario revaluó el esquema acartonado que ha imperado en los encuentros de la Feria del Libro y de cada encuentro que se ha llevado a cabo dentro de la academia. Daniel Samper interrogó en el Heredia a Laura Restrepo y ambos se envolvieron en una conversación cálida, abierta, con un humor que derrumbaría el rictus al que nos acostumbra el frío de montaña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cartagena acogió a cientos de poetas, a cientos de escritores en potencia, a novelistas, a periodistas, a estudiantes de literatura, todos envueltos en la calidez hipnótica y desarmante de sus calles de faroles tibios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie se quedó sin un autógrafo garabateado, sin intercambiar unas cuantas palabras untadas de acento latino con Fernando Savater, sin compartir un mojito en Café del Mar con Vikram Seth. Las librerías no daban abasto y todos buscaban desesperados una edición agotada de El buda de los suburbios para la firma de Hanif Kureishi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguro que el festival es digno de repetirse, tal y como lo anunció El Tiempo en su editorial el pasado jueves. Enhorabuena, porque este evento ha encontrado en Cartagena el lugar ideal para olvidar el rigor de los escritores y para entregarse a tertulias improvisadas en una librería al lado de un vino de verano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Öscar Collazos confirma los rumores: no sólo deben resaltarse los conversatorios, sino la comunicación espontánea de los espectadores con los escritores a la salida, momento en el que interactuaban con espontaneidad, sin que una barrera imaginaria entre el escenario y el palco los separara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vikram Seth, en su hotel cerca de la concurrida Plaza de Santo Domingo, recuerda a Julia, su personaje principal de Una música constante, y reniega de esa habitación en la que olvidaron poner una mesa y una silla. –Yo soy un escritor, -dice entre risas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¡Quiero una mesa y quiero una silla! ¡Cómo es posible que haya una habitación sin sillas! Su buen humor, envuelto en el ambiente de jóvenes con libretas garabateadas en sus morrales, lo camufla entre la gente y le otorga momentos preciados de anonimato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Temprano el 26 llegaría, sin gozar, en cambio, de anonimato, Gabriel García Márquez a la reunión del consejo directivo del Instituto Caro &amp; Cuervo. Su presencia produjo la llegada numerosa de camarógrafos y de periodistas con sus libretas listas a registrar cualquier comunicado del autor de Doce cuentos peregrinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante horas esperaron en el primer y en el segundo piso del Claustro de Santo Domingo, con una paciencia de asceta, de pie, prestos a obtener una imagen. Ya pasado el medio día terminó la reunión y los teleobjetivos afinaron su puntería hacia la puerta por la que saldría García Márquez. Su aparición pareció detener el tiempo y los periodistas no creían todavía que, en vez de tener que buscarlo, él se les estaba acercando en línea recta, justo sobre el espectro que cubren los lentes de sus cámaras. Algunos flashes estallaron con timidez, casi sin creerlo todavía. Su paso lento creó una gran expectativa, hasta que se detuvo frente a ellos en silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debido a su solicitud de que no hubiera un gran revuelo por su presencia, todos temieron que ese silencio fuera lo único que recibirían. Pero se dirigió a ellos, y con un marcado acento costeño les dijo: -¡pero a ustedes los tienes ahí presos!, -y siguió avanzando hacia ellos. La cuerda azul que los mantenía alejados del espacio en el que se encontraba García Márquez, de repente se volvió obsoleta y el ambiente se relajó: las cámaras parecieron salir de su letargo y capturaron la imagen de este monstruo mientras él parecía contento de comunicarse por unos segundos con miles de espectadores a través de su sonrisa desprevenida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El director del Instituto Caro &amp; Cuervo parecía satisfecho por los resultados de la reunión y su entusiasmo frente al festival –el cual empezaba ese mismo día- se tradujo en su decisión de sumar al instituto dentro del grupo de patrocinadores. De allí que decidiera encargarse de las memorias de este Hay Festival ya institucionalizado en el Caribe colombiano. Al igual que Hernando Cabarcas, un gran número de individuos provenientes de las gélidas montañas del interior, participaron en el festival, no sólo en los conversatorios, sino al margen, cuando se armaban conversaciones a la salida del diálogo entre Marco Schwartz y Ernesto McAusland, después de la charla con Öscar Collázos, entre un evento y otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tibieza del ambiente permitía una distensión permanente: de manera que McAusland podía burlarse de su propia condición al decir que –todo periodista lleva una novela en su interior, y allí debería quedarse-, o el mismo Marco Schwartz no tuvo reparos al rapear un reaggetón metido en un taxi mientras un desfile equino trancaba el tráfico. Su conversación con Ernesto McAusland se remitió a las crónicas que escribió para el Heraldo en una itinerancia azarosa por los pueblos del Caribe. Contaba Marco sobre la dificultad de encontrar diferencias en lugares casi idénticos, con niños caminando descalzos por la calle, con perros huesudos ruñendo trozos de pescado. En ese encuentro, las confesiones sobre el oficio de traducir en palabras lo visto, añadían matices a la concepción de lo que implica ser escritor. Por fortuna, poco hubo de solemne, y mucho de confesión personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El conversatorio entre Laura Restrepo y Daniel Samper, estuvo marcada por anécdotas en torno a Delirio. Cuenta Laura que un periodista muy serio le preguntó si ella alguna vez había estado loca. Después de una risotada general, Daniel le pidió que hiciera un breve recuento de su novela. Su respuesta inmediata fue, -claro, Daniel, y de paso te enteras tú, que seguramente no te la has leído todavía-. Gracias a la confianza de ella con el público, se evitaron las frases acartonadas y la sesión fluyó mientras todos contemplaban concentrados desde sus balcones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este encuentro de escritores en la hermosa Cartagena, en la misteriosa y también adolorida Cartagena, resulta un aliciente para recordar que no basta la belleza de su ciudad amurallada para satisfacer la triste miseria de sus alrededores. Que sea este Hay Festival una excusa para embellecer la actitud de los paseantes frente al desasosiego de aquellas que entregan sus cuerpos por un par de dólares. Celebro que se haya instaurado una edición anual del festival en Cartagena, lo celebro porque hubo encuentros cargados de experiencias personales y de amor por esas letras que nos unen a pesar de las murallas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-8295637488823784541?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/8295637488823784541/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=8295637488823784541' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/8295637488823784541'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/8295637488823784541'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/palabras-sin-murallas.html' title='PALABRAS SIN MURALLAS'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-8077723899868422461</id><published>2007-04-15T20:27:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T20:37:04.716-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='UMBERTO ECO'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='MISTERIOSA LLAMA'/><title type='text'>LA LLAMA DE HELENA</title><content type='html'>PUBLICADO EN: REVISTA PIE DE PÁGINA. BOGOTÁ.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una lectura doble de La misteriosa llama de la reina Loana de Umberto Eco&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yambo no sabe dónde está cuando despierta, no sabe cómo se llama, no sabe cuántos años tiene y si la mujer de rostro apacible que lo contempla es una enfermera, su hermana, su esposa o su peor enemiga. No recuerda nada, sólo frases que leyera en los libros que han rodeado su vida. Emprende entonces una carrera contra el tiempo para develar el misterio que se cierne sobre este extraño personaje del que nada sabe, con el agravante de que tiene su mismo aspecto, y corresponde a su reflejo en el espejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dentro de las páginas de La misteriosa llama de la reina Loana el lector sigue la búsqueda de Yambo como si contemplara un proceso detectivesco. Se sumerge en el relato tras un narrador que intenta identificar y descifrar las pistas que se van presentando. La lectura es acezante, pasamos las páginas con sed, con unas ganas incontenibles de saber qué diablos le pasa a Yambo, qué yace detrás de ese individuo que no sabe siquiera que ama y que odia. Y contrario a lo que cualquier lector podría esperar, el final en lugar de aclararnos las cosas, nos deja más confundidos que nunca. El proceso entonces invita a la relectura, tanto para desentrañar el enigma como para disfrutar de la prosa sin el frenesí de la primera vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una gran similitud entre la situación del personaje y la del lector: ambos buscan una llama, tal vez la de Loana, que despeje la niebla, que ilumine esa oscuridad cerrada en la que caminan con torpeza. Yambo busca su propio rostro en los objetos que lo rodearon en la infancia y el lector busca en el relato la salida del laberinto. Yo encontré una pista más allá de la novela, en un extraño epígrafe que firma la traductora al español: Helena Lozano Miralles. Lo que allí dice me ayudó a dar forma a mis preguntas y avivó mi curiosidad por su lectura de la novela. Así que decidí buscarla para ver si podía resolver un par de dudas que aun me torturaban. Ella accedió y lo que pensé iba a ser un corto cuestionario se convirtió en un apasionante diálogo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;María Antonia: Quisiera recordar el matiz que usted imprime con respecto al cambio de mirada que puede tener el texto dependiendo del lector. No es lo mismo un lector que creció en el norte de Italia en los treintas, que un lector español. Ni qué decir, un lector de Latinoamérica. Sin embargo, eso pasa con todos los textos ambientados en parajes alejados de la realidad inmediata de los lectores. Lo que me cuesta definir es, ¿por qué en este texto el lector foráneo se siente particularmente distante de la realidad descrita? Es evidente que Eco hace hincapié en lo local, no sólo por el dialecto (me interesaría mucho leer el texto en italiano para ver cómo funciona), sino por la radio, las revistas, los periódicos, la música, la comida, el clima, tantas cosas que hacen más difícil al lector identificarse con la infancia allí descrita. Pero entonces pienso en libros que tratan realidades que nadie vivo puede decir haber conocido, por ejemplo, todos los textos escritos hace más de cien años. Esto amplía el espectro al punto de volvernos locos. ¿Qué hace, entonces, que este texto nos haga sentir inevitablemente ajenos a esa realidad, que no se presente en otros textos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Helena: Toda traducción necesita plantearse el problema de quién va a ser el destinatario del nuevo texto que se va a crear, para encontrar un equilibrio entre el lector modelo original, y el nuevo lector modelo de la traducción. Es evidente que La misteriosa llama tiene dos lectores modelo italianos para los cuales los mecanismos de la memoria funcionan de forma distinta: por una parte, están los que vivieron en el período cuya memoria se intenta recuperar (junto a ellos, yo colocaría también a aquellos que por relatos familiares de alguna manera tienen un conocimiento “casi de primera mano” de los años del fascismo y de la posguerra). Por otra parte, hay un lector modelo que sabe de esa época lo que ha podido aprender en los libros de historia. La diferencia es sustancial porque los mecanismos de memoria e identificación que se ponen en marcha en un caso u otro son muy distintos: algo así como una memoria propia y afectiva contra una memoria reconstruida y ajena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la traducción castellana, el lector modelo predominante desde mi punto de vista era aquel que participaba con una memoria reconstruida. El problema era, pues, ofrecer, sin que el texto se resintiera, toda una serie de informaciones culturales que para un italiano forman parte de su enciclopedia cultural de referencia, son algo así como un “patrimonio natural”. Ahora bien, además de no romper el equilibrio textual, había que mantener un equilibrio “emocional”, pues era fácil caer en la trampa de una memoria participativa, que en mi caso, como he intentado aclarar en la nota final, era perfectamente especular en cuanto al recorrido histórico, y no debía introducir interferencias con un movimiento (no sólo literario) como el que actualmente en España intenta recuperar la memoria de la Guerra Civil y de su difícil posguerra. Pienso en Josefina Aldecoa y Javier Cercas, por poner un ejemplo de escritores de generaciones y vivencias completamente distintas, pienso en reconstrucciones de la vida cotidiana por parte de historiadores de profesión como Rafael Abellá o en los testimonios radiofónicos de un programa de radio como Hoy por Hoy de la Cadena Ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, y ahora intento responder a su pregunta, tenemos que dar un paso más. Si analizamos el texto original, nos damos cuenta de que el proceso de recuperación de la memoria del protagonista es un proceso frío, un proceso de papel. Creo que es un efecto deliberado del texto, que nos sumerge en una riquísima enciclopedia que nos dice lo inútil que puede resultar toda esa acumulación de datos si lo que falta es la identidad, que es la única que puede transformar esos datos en vivencias, darles un sentido. Donde no hay identidad tampoco hay memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El protagonista, Yambo, no sólo no sabe nada sobre sus afectos, sino tampoco sobre sus ideales, qué tipo de persona era, si era un fascista o no. Y se da cuenta, a medida que va reconstruyendo piezas de su pasado, de que son recuerdos que no valen, porque no consigue construirse un yo a partir de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, esa sensación de ser ajenos a esa realidad –histórica o literaria: ambas relatos, ficciones al fin y al cabo– debería hacernos reflexionar sobre la constitución de nuestra propia memoria, sobre nuestra identidad, sobre lo que le da sentido a nuestra historia individual y, por qué no, a nuestra Historia colectiva. Lo cual me parece especialmente importante en un momento como el actual de revisionismo histórico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ma: No sé bien cómo definir el uso de las ilustraciones, y la manera en la que se deforman a medida que aumenta el delirio de Yambo. Es extraño que el autor las incluya a lo largo del texto, sin hacer nunca alusión al hecho de que el lector las está viendo. En esto se acerca a "El Castillo de los destinos cruzados" de Calvino, pero se aleja de "Tristram Shandy" de Sterne. Tal vez se trate de una combinación de estilos. ¿Cómo lo definiría usted?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;h: Las ilustraciones, desde mi punto de vista, entran con fuerza en el juego textual, tanto es así que no llevan pie de foto alguno. No son un puro divertissement, nos invitan a una nueva forma de percepción del relato que leemos, y de los relatos visivos que continuamente se nos ofrecen. Como en todo el libro, también con las imágenes se nos están indicando distintos niveles de lectura, una vez más, de la realidad, de la historia, del sueño. Tampoco es casual que la imagen final sea de Don Bosco, tras habernos deleitado con la relectura de los dibujos del Flash Gordon de Alex Raymond, ¿no?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si he de ser sincera, al principio había pensado en una traducción de algunas partes del texto en forma de imagen, pero eso claramente llevaba muy lejos… (a la traducción, por supuesto).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ma: Algunos dicen que esta novela es una excusa de Eco para escribir la primera parte de su autobiografía. A pesar de lo tentadora que es esta afirmación, es claro que el texto está en el terreno de la ficción y sería irresponsable afirmar tal cosa. Sin embargo quisiera conocer su opinión al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;h: No, La misteriosa llama no es en absoluto una autobiografía. Y tampoco es una biografía generacional (por eso la parte central tiene ese carácter aséptico). Naturalmente todo escritor parte de lo que es y de sus experiencias, que de alguna manera encontrarán un reflejo en lo escrito. Lo que es interesante es que Eco mismo, como teórico, defiende que el “Autor empírico” es absolutamente superfluo. Reconoce, desde luego, la figura de un “Autor modelo”, pero como mecanismo puramente textual, absolutamente independiente del autor real y de sus intenciones. Así pues, la novela nos está haciendo trampas una vez más, nos está invitando a salirnos de los cauces críticos normales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV ma: Por otro lado, es muy importante el recurso del hipertexto a lo largo de la novela. Yo hice mi tesis de pregrado sobre el hipertexto en Italo Calvino, lo que todo el tiempo me hacía plantear conexiones con sus libros, a pesar de que cada uno utiliza esta herramienta de manera diametralmente distinta. Al final hay una especie de delirio en el uso de este recurso se lleva al límite. Se llega un limbo onírico en el que no se entiende si Yambo está delirando, si está soñando, si está en coma o si está alucinando por acercarse a la muerte. Sé que mi mente cuadriculada me pide una respuesta concreta que puede no existir, y el final está hecho con la intención de ser ambiguo. Pero no quisiera que la oscuridad de las últimas líneas, por no decir de las últimas páginas, sea fruto de una mala lectura de parte mía, y no de la intención deliberada del autor. ¿Qué le ocurre al final a Yambo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;h: No sé lo que le ocurre al final a Yambo, es una prerrogativa de la ficción dejarme con la duda, jugar conmigo, obligarme a llegar al final del juego y desde la casilla misma de la llegada mandarme otra vez a la de la salida, para hacerme releer el texto, para hacerme buscar esas pistas que se me han escapado, para hacerme llegar a ser ese “lector modelo” que ese texto requiere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro aspecto interesante de su pregunta atañe a la naturaleza de la realidad: ¿estamos seguros de que la realidad, nada más vivirla, no se convierte ya en un relato? Algunos filósofos sostienen que incluso mientras la vivimos la realidad ya es una construcción. Y de todas maneras sabemos cuánta ficción hay en la Historia que nos cuentan los historiadores, y sin ir tan lejos, cuánta ficción hay en los relatos de crónica de los periódicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del relato al sueño, el paso es breve. Casi al final, Yambo se acuerda de citar explícitamente La vida es sueño, pero todo el texto pretende confundirnos, nos invita a releer la historia y la vida, “una ilusión, una sombra, una ficción”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ma: Por último, me inquieta el cambio de rumbo de la narración. Al principio, el objetivo es recuperar la memoria, pero una vez recuperada, el personaje parece recordar el sentido verdadero de su vida: reunirse con su amada Lila. Me sorprendió ese cambio de objetivo pues pareciera como si la pérdida de memoria hubiera sido sólo un obstáculo incómodo que nublaba su meta principal. Sin embargo, parece como si hubiera tenido claro ese objetivo gracias a la pérdida y recuperación del mismo. Si su vida hubiera seguido igual, no habría buscado con tanto fervor el rostro de Lila. ¿Qué opina usted al respecto? Sí me quedó la impresión de que había sido abrupto el final, como si de repente lo cegara la llama de esa reina Loana en medio de la niebla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;h: La narración cambia de rumbo, porque sólo así nos puede invitar a la relectura. En la tercera parte el narrador va recuperando “una” memoria, le va encontrando “un” sentido a su adolescencia a partir del cual intenta explicar algo de su vida adulta que sólo sabe por los relatos de los demás. En el momento en que cree poder construirse una “identidad” verdadera a partir del relato ajeno, entonces cualquier relato puede ser válido, ya sea Cyrano, À Rebours, o Flash Gordon. Y también la espera del rostro de Lila es una collage de rostros literarios, de rostros de folletín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo que le concierne a Lila y al amor en general, mi impresión, que viene de toda la obra de Eco, es que Eco nunca llega al punto: en El nombre de la rosa, no hay prácticamente mujeres, y el orgasmo final de Adso es místico; en El péndulo de Foucault hay una figura femenina positiva, Lia, que encarna el sentido común, contra un personaje como Lorenza cuya fascinación nunca he conseguido entender; en La isla del día de antes, la amada Lilia es un espejismo del amor; en Baudolino, cuando parece que por fin hay una verdadera historia de amor resulta que Hipatia es una cabra… El final de La misteriosa llama nos deja en la disyuntiva (y en la ignorancia) entre el amor ideal e idealizado por Lila y el amor real y “sensato” de Paola. Lila no tiene rostro, pero tampoco tiene voz. Paola tiene voz, sí, pero es la voz de la amistad, la voz de lo entrañable. Eco del amor verdadero nos calla todo: usa la figura retórica de la reticencia en modo absoluto por lo que el final de la novela no puede no ser abrupto. El verdadero sentido, lector, no lo encontrarás aquí, en la ficción, mera bruma, sino en tu vida misma, donde los días pueden ser oscuros, pero el sol nunca es negro…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-8077723899868422461?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/8077723899868422461/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=8077723899868422461' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/8077723899868422461'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/8077723899868422461'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/la-llama-de-helena.html' title='LA LLAMA DE HELENA'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-6256348894441410244</id><published>2007-04-15T20:18:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T20:26:31.947-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ITALO CALVINO ITALIA HIPERTEXTO IPERTESTO HYPERTEXT'/><title type='text'>I GOMITOLI DI ITALO CALVINO</title><content type='html'>PUBLICADO EN: ITALOCALVINO.IT&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traductor: Antonio Piú &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nel processo di ricerca che sostenne la mia incursione attraverso la letteratura di Calvino, mi imbattei in un articolo di Francesco Varanini dal titolo Di Calvino per me tra cent’anni non si ricorda nessuno; che spiega come Calvino, similmente ad Umberto Eco, sia un autore di fama che in realtà manca del peso e dell’importanza che gli ha attribuito la critica e questo contesto storico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;L’analisi che mi disponevo a fare, dunque, sarebbe stata su uno scrittore irrilevante e fondata su basi e argomentazioni difficilmente confutabili.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Varanini parla di un Calvino dedicato a copiare in maniera più o meno fedele dai suoi coetanei come Cortázar e Borges, senza avventurarsi mai in variazioni reali e originali all’interno della sua opera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Non si tratta, certo, in questa sede di condurre un processo investigativo ad un semplice articolo che declassa il nostro oggetto di studio. Tuttavia, questo comporta una diversa prospettiva da cui partire e obbliga di sicuro il ricercatore a prendere le distanze e guardare in maniera critica gli strumenti narrativi che sostengono la letteratura di Calvino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Il testo principale delle Sei proposte per il prossimo millennio, le conferenze che Calvino aveva preparato perché potesse leggerle ad Harvard1, appare come una esposizione ampia e dubitativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Secondo Varanini, traspare l’influenza, ai limiti della parafrasi, di esperimenti che si erano già avuti in Letteratura. Affiorano tra le righe di Calvino il lector macho y hembra di Cortázar e la creazione di finzioni con alla base postulati scientifici di Borges.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le Sei proposte per il prossimo millennio raccolgono i sei valori che hanno sostenuto la letteratura e che dovrebbero farlo in futuro. L’ottava proposta, pubblicata dieci anni più tardi sotto il nome di Sul cominciare e sul finire, affronta l’interazione tra i vari pezzi della produzione letteraria avuta nel corso della storia e la natura intertestuale di ognuno di questi pezzi che in questo modo hanno contribuito a dar forma alla tradizione secondo cui è sempre più difficile rimarcare i confini tra un autore e l’altro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le parole superano i confini dei continenti a cui appartengono e si dispongono su piani sovrapposti in una simbiosi variabile e impredicibile.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La proposta di Calvino, Sul cominciare e sul finire, sarebbe dunque mimesi di mimesi, bibliografia secondaria e poco rilevante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ma, per quale motivo dovrebbe condizionarci un’unica critica a Calvino, dentro l’oceano di studi  che sono stati effettuati su questo autore? Non dovrebbe generare grande scalpore o spavento poich MAGDLTquesta è proprio l’importanza della critica: prendere le distanze e fornire punti di vista distinti che arricchiscano con una molteplicità di colpi d’occhio, i testi che la stampa fissa e detiene nel tempo. E il punto di vista di Varanini è implacabile.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mancanza di Calvino paradossalmente non è altro che la messa in pratica dei suoi stessi principi, la retroalimentazione tra i testi che un autore conosce nel momento di creare un nuovo testo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[…]Calvino no se copia sino que admite lo inevitable: esto es, la influencia de toda la literatura preexistente sobre la pluma del que escribe, quien depura un estilo propio en tanto que coopta o rechaza temáticas y juegos formales ya utilizados por otros escritores. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Internet è il fedele rappresentante di questa dinamica che si fonde e confonde in un intreccio che lega tutti gli scrittori a tutti gli scritti.. Il modo di dire “dentro una rete”  collega una serie già innumerevole di racconti, romanzi, poesie e articoli dentro i quali il lettore naviga come se si trattasse di un grande testo, mai uguale, mai univoco. Un link ci porta dall’uno all’altro grazie ad una casualità più o meno identificabile e questo è determinato da questo cibernauta in mezzo ad un bosco dai sentieri infiniti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sul cominciare e sul finire affronta questa nuova dinamica della letteratura. I pensieri si generano, come sappiamo, in maniera simultanea e si connettono o si respingono con un ordine in apparenza aleatorio. Detto in un’altra maniera, esiste una multidirezionalità del pensiero e, dunque, del modo in cui la si narra. Ciò implica il fatto che un testo possa essere parte di un altro testo o che abbia un intreccio di storie costituite da diverse voci narrative e da posizioni antagoniste. Così si amplia la lente con la quale contempliamo la realtà, contribuendo inoltre a darle una quantità incommensurabile di sfumature e prospettive.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;L’ipertesto evita le verità ultime e tenta, invece, che le diverse occhiate si complementino nelle loro interazioni con i testi. Il suo intreccio crea la geografia delle nostre vite e le dota di flessibilità.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I termini intertestualità e ipertesto conducono ad una prospettiva che annulla i confini e presenta la letteratura come una amalgama di narratori e personaggi. Il lettore si addentra in un bosco, ora fitto, ora rado, circondato da piante parassite, di roveri, di rampicanti. Il suo sentiero appare caotico e labirintico. Senza dubbio, un significato coerente guida la traiettoria: sebbene si tratti di un bosco che dall’alto appare come un groviglio arboreo, è in realtà un fitto tessuto di fili riconoscibili e definiti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;L’intertestualità è possibile fintanto che intreccia, non più quando fonde in modo omogeneo. I racconti di Sherezada in Le mille e una notte, ad esempio, implicano una pluralità. L’inizio di ogni nuovo racconto è, a sua volta, il finale del racconto precedente. Se una notte d’inverno un viaggiatore, è l’inizio di dieci racconti distinti, uniti da un lettore come una mano che raccoglie i fili, come autore di un tessuto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nella dinamica dell’ipertesto ciò che conta non è solo quello che si legge ma anche la forma in cui lo si legge. Calvino ci rende coscienti degli occhi appisolati con i quali leggiamo e della probabilità quasi nulla che concludiamo ciò che abbiamo iniziato. Italo Calvino non solo scrive, ma riflette sull’atto di leggere. La sua delusione è grande quando scopre che molti lettori si lasciano sedurre dai libri come oggetti che servono come decorazione, non per essere aperti e letti. Succede lo stesso con gli scrittori, le cui parole si connettono nella mente del lettore, al punto che risulti difficile ricordare a chi corrisponde questa citazione o quel passaggio. Varanini giudica l’atteggiamento di Calvino e suggerisce che più che di interazione tra un autore e l’altro, vi siano tracce di una prosa comoda, con giri che ricercano l’effetto, calco di stili narrativi effimeri.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ma indaghiamo quali sono le piste che restituiscono il nostro autore vilipeso al rispetto. Vi è una inquietudine permanente sul ruolo del lettore e sorge l’interrogativo su quale sia effettivamente questo ruolo quando entra nella finzione gli offre uno scrittore. Scopre, studiando il suo comportamento che il lettore reale si distingue da questo ideale, sistematico e ordinato. E ogni individuo, come è ovvio, si interessa o disinteressa a piacimento: se un racconto lo annoia o se semplicemente gli evoca una lettura diversa, non tentennerà nel porre un segnalibro e cambiare testo. La molteplicità di letture rappresenta una frammentazione di storie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;E questo, io credo, è una diagnosi per niente comoda, anzi, giudica i lettori e gli scrittori, accusa i lettori di contratapasMAGDLT[…] e dei Quijotes para dummies[…], prendendo come esempio il suo atteggiamento, i suoi peccati. Per questo si espone e non teme di accettare e talvolta ridicolizzare la propria prosa. Da ciò, la novella Se una notte d’inverno un viaggiatore2 è una conseguenza frenetica di coitus interruptus, di dieci storie mutilate al loro culmine. Calvino ricorda in vari testi, come in questo, episodi in cui un lettore vagabonda attraverso scenari di carta, ignorando la sua importanza negli ingranaggi di questo macchinario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;In conclusione, parla della passività che accompagna l’atto di leggere e ci obbliga con i suoi giochi formali a partecipare e agire in maniera attiva, se non altro essendo coscienti del fatto che prendiamo le redini della lettura mentre scegliamo ciò che leggiamo, mentre lo scartiamo. Se una notte d’inverno un viaggiatore si burla del lettore che, considerando la preferenza di un unico albero (nel migliore stile del bosco narrativo di Eco) si vede obbligato a vagare per valli e lagune alla ricerca dei piccoli pezzetti in cui si frammenta il tanto anelato esemplare. In questo modo, contempla attonito tutte le piante parassite e i funghi, le liane e felci, per non arrivare mai a questo albero, L’Albero che scelse per esclusione degli altri.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vaga in mezzo alle erbacce assorto in una realtà che poco ha a che fare con il sistema logico in cui spera. In altri termini, percorre il “disordinato” con strumenti “ordinatori”. E’ ciò che Calvino chiama la distanza tra il mondo scritto e il mondo non scritto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La differenza sta nel fatto che, in mezzo a questo groviglio di storie che costituiscono la realtà, lo scrittore ne prende una, la isola e sistema, la imprigiona in un libro. Calvino evidenza che lo scritto può assomigliare al non scritto fintanto che permetta l’ingresso di racconti secondari dentro un racconto principale. Questo assomiglia alle migliaia di nodi che configurano la vita di un solo individuo, per non parlare dei pensieri che annoda e associa in un lasso di tempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Basandosi su questo principio, Calvino gioca in Se una notte d’inverno un viaggiatore con le norme che sostengono il letterario e impedisce sistematicamente che il suo personaggio, chiamato “Lettore” cada nel ruolo passivo di una lettura sicura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Non ricorre mai agli stessi personaggi, non è mai univoco il filo narrativo che obbliga il lettore a reagire in maniera attiva di fronte ad un messaggio frammentato. La risposta immediata di questo soggetto burlato da Calvino è la ricerca di linearità, di un racconto che mantenga un numero limitato e costante di personaggi dentro un contesto permanente, fisso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Il mondo letterario è per il lettore, o dovrebbe essere, uno spazio sicuro, finito, chiaro. Per questo ci costa proseguire attraverso un testo pieno di sottotesti in conclusi e sconnessi.  Si tratta solamente della intromissione della forma in cui funziona la realtà nella sua presentazione più caotica e incomprensibile.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Forse si burla della necessità dell’individuo di apprendere e classificare ciò che lo circonda, necessità che domina tutti noi, e del fallimento che ci aspetta sempre alla fine della giornata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Come a lifetime, si può prolungare all’infinito con i sentieri delle vite di tutti quelli che hanno incrociato il nostro sentiero. Calvino lo definisce come un “intreccio”, non nel significato immediato che la parola evoca di “groviglio” bensì nel suo significato letterale di “filo arrotolato in maniera ordinata intorno ad un centro”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I racconti con un inizio e un finale definito, passano ora a far parte di un iper-racconto, composto da tutti gli altri testi che il lettore include in maniera volontaria nel suo percorso. Non sono quindi fili sciolti, ma tessuto. Da un testo si può passare ad un altro, da un racconto, possiamo arrivare ad uno nuovo. E si muovono dentro una variabile che è proprio la nostra volontà.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una biblioteca raccoglie volumi diversi nello stesso spazio, come la nostra mente ammassa ricordi e idee, come la vita si accumula di incontri tra gli uomini.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto la vita quanto l’arte, in questo caso la letteratura, sono soggetti all’ordine e al desiderio di questo specifico lettore. Visto dalla prospettiva di colui che legge, e non da quella di chi elabora i racconti, vi sono molto più ritrovamenti che perdite nella natura dell’ipertesto e la dinamica della vita reale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nello studio: L’ipertesto: genere letterario marginale o emergente?, si deduce che, da questa nuova ottica, appare un nuovo lettore e si reimposta, a sua volta, il lavoro dello scrittore. I piani, i livelli di realtà e i ruoli che dividono con chiarezza gli spazi dello scrittore, del testo e del lettore, si invertono capricciosamente in una nuova logica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pilz parla dell’ipertesto come mondo aperto e pluridimensionale, con possibilità multiple e giochi di parole, aperto ad una dinamica che coinvolge il lettore. In opposizione, di certo, al concetto chiuso di libro come universo autosufficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Risulta interessante che, intendendo l’ipertesto come aperto e inconcluso, un testo non deve avere un finale definito che lo faccia catalogare come concluso. Nello studio calviniano Perché leggere i classici, si sottolinea l’idea di come un racconto come Orlando furioso, abbia inizio e fine che non corrispondono al canone classico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Succede proprio con Sherezada in Le mille e una notte, dato che il termine di ogni racconto, in realtà, è l’inizio del racconto seguente. La struttura de Il castello dei destini incrociati obbedisce ad una dinamica in cui ogni racconto si conclude quando un nuovo narratore comincia la sua storia. In una sana ortodossia, questo tipo di racconti non dovrebbero avere ne principio ne fine definiti. Ma Calvino insiste nel fatto che le storie, come la vita, sono segnate da incroci in cui sfumano per cedere il passo a fatti diversi con personaggi distinti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Il libro come oggetto finito taglia, limita, organizza questa realtà informe e la presenta al lettore con un filo conduttore chiaro. Sánchez Garay evidenzia che il mondo non scritto (inteso come ciò che non è stato ristretto e organizzato dalle parole) è soggetto ad un caos di molteplicità e presenta connessioni interminabili tra storie infinite. Diversamente, il mondo scritto da coerenza a questo caos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una struttura logica e cristallina, delimita la fiamma informe e cangiante del non scritto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Lo scrittore ricorre al linguaggio per avvicinarsi alle cose con discrezione, attenzione e cautela, in modo tale che il caos possa essere organizzato attraverso una configurazione testuale chiusa in se stessa” 3. In questo tentativo dello scrittore di sintetizzarla realtà disordinata, predominano strutture matematiche al fine di concentrarsi in una sola trama di questa tela farcito di colori e forme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Il carattere stampato pietrifica e ciò genera un sentimento di sicurezza nell’interlocutore del racconto, nel lettore. Calvino utilizza uno stile ingegnoso, simmetrico, al fine di afferrare il mutabile e di poterlo contemplare con la certezza che i suoi elementi non si trasformeranno, come chi contempla un cristallo, prova tangibile della permanenza delle stesse qualità attraverso il tempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;In accordo con l’antagonismo tra il caos del mondo e l’ordine matematico della parola scritta, Massimo Riva coglie il fatto che Calvino cerca di essere ordinato e di fornire una struttura logica ai suoi racconti che alla fine non fa altro che perpetuare il caos della vita. In Se una notte d’inverno un viaggiatore, non vi è un’unica storia con un inizio e una fine definiti; questo perché lo scrittore inizia dodici volte un racconto diverso e senza che vi sia in tutto ciò il minimo intento di sintetizzare la realtà. Il gioco include i titoli dei capitoli la cui unione configura un nuovo racconto, in concluso anch’esso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Secondo Riva, Calvino è sommerso nelle proprie contraddizioni e non riesce a ricondursi alle  “leggi” organizzative dello scritto. Genera, poi, una contraddizione tra realtà, intesa come entità aperta, senza inizi né conclusioni e il testo scritto, coerente e chiuso per definizione.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un racconto fedele al letterario, comprende frontiere, inizio e fine. Calvino sovverte queste convenzioni e sostituisce l’univocità con la multilinearità. Ampliare l’orizzonte che l’obiettivo abbraccia rende possibile una visione più completa delle sfumature che girano intorno alle relazioni fra gli uomini. La geometria e lo sviluppo organizzato di una trama si impone, invece, evadendo il disordine che può scarabocchiare il messaggio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gli strumenti narrativi permettono una distanza tra la realtà esterna e quella scritta. Non ostante vari sentieri si presentino allo scrittore, egli deve prenderne solamente uno: questo determina l’inizio della narrazione. Questo è, giustamente, ciò che sembra non funzionare secondo il ragionamento di Riva: se Calvino opta per un unico sentiero, perché include, oltre a quello, i sentieri scartati? Perché narra le storie che aveva scartato per scegliere una di esse e non le altre? Calvino si tenderebbe una trappola e poi non riuscirebbe ad uscire dal groviglio informe della realtà inclusa nei suoi testi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una via distinta la propone Sánchez Garay di fronte a questa apparente contraddizione all’interno dei postulati teorici e la prassi di Calvino. Ritiene che, sebbene Calvino riconosca la nitida differenza tra il mondo scritto e il mondo non scritto, egli accetti con ironia anche il fatto che sia materialmente impossibile separare i due mondi completamente. Per la semplice ragione che l’uno si nutre dell’altro e che la divisione secca esiste solo nella mente classificatrice dell’essere umano. Vediamo, dunque, che l’ordine di questi testi, è solo un tentativo fallito di cristallizzare il fuoco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sebbene il testo ordini il mondo esteriore, lo scrittore sa bene che questa simmetria rimane fino all’ultima riga e che da quel punto in poi abbiamo un immenso tessuto incomprensibile. Calvino vede con ironia questa dualità e si prende gioco degli sforzi inutili dello scrittore di ordinare un debole castello di carte. In questo modo, lo scrittore si assume il compito di dare logica al non scritto, di ordinare le innumerevoli storie che si intrecciano nella vita con un significato. Crea dunque un ordine temporale e illusorio, impregnato del caos imperante nel mondo non scritto. Della realtà rimane in Calvino, il gioco attraverso il quale si sceglie una storia e si scartano le altre. Come se in una esposizione, il pittore non presentasse il quadro finito, ma tutti i bozzetti eliminati, tutte le altre possibilità che scartò per arrivare prodotto finale, unico e ordinato. Calvino non sceglie un’unica storia dentro il groviglio che conforma la realtà, ma evidenzia quel processo di selezione e di inclusione delle storie che, rifiutate, hanno lasciato il posto alla vincitrice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se una notte d’inverno un viaggiatore è solo l’unione di questi racconti che Calvino avrebbe  eliminato in modo da produrre un’unica narrazione dai confini definiti, con un inizio e un finale. Unire storie, permettere la loro interazione, lasciarle nascere senza che necessariamente debbano anche morire, permettere una convivenza permanente di brani, non è altro che un riflesso della vita degli uomini e del meccanismo del pensiero, dei ricordi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vita si intreccia con un’altra e ciò conduce ad una terza storia, un nuovo scenario, con nuovi ruoli, nuovi accadimenti e nuovi personaggi secondari.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ludmilla, personaggio di Se una notte d’inverno un viaggiatore, scompare nel capitolo che cede il paso ad uno scenario orientale. Il cambio improvviso di scenario può indisporre il lettore, dato che lo scrittore taglia capricciosamente il racconto precedente nel punto più interessante. Non vi è alcun nesso tra un racconto e l’altro e addirittura il narratore sembra essere cambiato. L’unico che permane è il lettore seduto nella poltrona del suo salotto, turbato, ma cosciente del mondo spezzettato a cui si affaccia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le storie di Calvino sono ipertesti che riproducono il lavoro dello scrittore: non può iniziare fintanto che non ha scelto un’unica storia tra le migliaia che si mescolano nella vita reale. “Calvino passa dall’esplorazione alla consultazione, alla visione del mondo come un catalogo di stili nel quale tutto può essere mescolato e riordinato continuamente in tutti i modi possibili”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;L’ordine implica unità, implica dimenticare ciò che potenzialmente avremmo potuto essere se alcuni irrisori elementi si fossero configurati a nostro favore. Vedendo un uomo in una piazza, riconosciamo quanto poco ci sia mancato perché potessimo essere lui o comunque non essere ciò che siamo stati. Ogni vita si definisce grazie alle sue singolarità e per quello che ha smesso di essere. Calvino raccoglie le vite potenziali che non viviamo più, separate dal caso. E’ poco ciò che ci separa da storie parallele delle quali non siamo mai stati personaggi; ogni filo che la nostra vita ha potuto seguire si intreccia con altri.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tutte le varianti che si fanno da parte perché ne emerga una sola, i sentieri dimenticati sono quelli che Calvino evidenzia nella sua letteratura. Non siamo il trionfo dell’unita, bensì il fallimento della molteplicità.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vita, il mondo non scritto, ci conduce per un sentiero che scarto degli altri. Le città che Marco Polo visita in Le città invisibili, non sono altro che un percorso attraverso i suoi passati possibili; possibili se fosse nato qualche anno prima o se avesse preso quella strada anziché questa. Calvino racconta anche le storie scartate, ciò che non ha considerato in modo da far nascere una storia piuttosto che un’altra. In questo modo, riconosce la frustrazione che lo scrittore ha scrittore nel vedere nelle MAGDLTsue parole un riflesso perfetto del caos esteriore.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La molteplicità ora è riconoscibile e trattata con un certo sarcasmo, mentre prima esisteva la convinzione di riuscire a mettere in ordine i pezzi rotti, deformi e sparsi che costituiscono il mondo non scritto. Cosa sono le enciclopedie se non una compilazione razionale, un ritratto ideale del garbuglio esteriore? L’uomo cerca l’unità nell’arte, lo fece in consonanza con il desiderio di contemplare le idee pure ed assolute. Ma adesso, si lascia trascinare, vinto, dalla corrente contro la quale ha sempre combattuto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CatalogareMAGDLT il mondo implica includerlo nello scritto, implica dargli un nome, poterlo evocare e consegnare ad un pezzo di carta. Ciò lo sottrae al caos del non detto mentre evade dalla irrazionalità e si instaura in ciò che la mente dell’uomo può conoscere e può catalogare.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I nodi e collegamenti che connettono le storie sono l’essenza dell’ipertesto, solamente la sua interazione fonde diversi personaggi in contesti variabili come i teloni di fondo di un teatro. La partecipazione del lettore è la parte nevralgica di questa dinamica operando come interlocutore in una conversazione piuttosto che come un recettore passivo. Questa sovrapposizione di livelli narrativi che avvolgono i personaggi, tanto quanto il lettore e lo scrittore, implica la relativizzazione dei livelli della realtà: ciò che prima era fittizio, può essere adesso più reale di un pezzo di legno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciò che Varanini chiama “mancanza di originalità”  è la condizione librofagica che incita un libro a mangiare l’altro. Tutti si alimentano a vicenda in una orgia di carta. Il lettore partecipa come macho cabrío[…] in questa sabba in cui si accoppiano tozzi di poemi, articoli, saggi, tentativi romanzeschi, ricette di cucina. Il brodo di rospi e serpenti che cucina è l’essere in pantofole, magari buttato nel suo studio in una poltrona a lato del camino, scioglie nei libri convulsioni perpetue. Questo demiurgo gioca con i libri ha nella sua biblioteca o con le Reader’s digest della sala d’attesa del dentista, come un alchimista con gli elementi della tavola periodica. Crea mostri e tutta una serie di creature, con braccia di un racconto di Borges, il torso di un personaggio di Kundera, occhi della suicida Ofelia. E tutti si rimescolano nella sua mente, da cui forse nascerà una nuova storia e dunque i critici diranno: “il personaggio ha qualcosa che ricorda l’ultimo scintillio degli occhi tormentati della donzella che tanto amò Hamlet”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Non sarebbe strano che la persona che ha scritto queste righe sia in realtà Fausto, che María Antonia sia un personaggio fugace (“extra” lo si chiamerebbe al cinema) e che Marco Polo legga in qualche suo viaggio nel lontano oriente, un testo chiamato Los ovilliosMAGDLT de Italo Calvino.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-6256348894441410244?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/6256348894441410244/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=6256348894441410244' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/6256348894441410244'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/6256348894441410244'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/i-gomitoli-di-italo-calvino.html' title='I GOMITOLI DI ITALO CALVINO'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2376705830741129519.post-7095866652672397018</id><published>2007-04-15T20:04:00.000-07:00</published><updated>2007-04-15T20:18:25.398-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ITALO CALVINO ITALIA HIPERTEXTO IPERTESTO HYPERTEXT'/><title type='text'>LOS OVILLOS DE ITALO CALVINO</title><content type='html'>PUBLICADO EN: -ESPECULO. REVISTA LITERARIA DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID.&lt;br /&gt;              -LIBROS Y LETRAS. BOGOTÁ.&lt;br /&gt;              &lt;br /&gt;En el proceso de investigación que sustentaría mi incursión por la literatura de Calvino, me encontré con un artículo de Francesco Varanini, “Para mí que nadie se acordará de Calvino de aquí a cien años”– (“Di Calvino per me tra cent’anni non si ricorda nessuno”1)- que explica por qué Italo Calvino, al igual que Umberto Eco, son dos autores de renombre que en realidad carecen del peso y de la importancia que les ha otorgado la crítica y este momento histórico. Bien, el análisis que me disponía hacer sería, ahora, sobre un escritor irrelevante con base en argumentos difícilmente refutables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habla Varanini de un Calvino dedicado a copiar de manera más o menos fiel a sus coetáneos –como Cortázar y Borges- sin aventurar jamás un viraje real y original dentro de su obra. No se trata aquí, sin embargo, de echar por la borda un proceso investigativo por un simple escrito que descalifica nuestro objeto de estudio, pero sí le imprime un matiz distinto y obliga al investigador a distanciarse y a mirar en forma crítica las herramientas narrativas que sustentan la literatura de Calvino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El texto madre de las Seis propuestas para el próximo milenio, las conferencias que Calvino había preparado para leer en Harvard2, aparece como una exposición difusa y dubitativa. Según Varanini, transluce la influencia –que linda con el parafraseo- de experimentos que se habían hecho ya en literatura. Afloran en las líneas de Calvino, el “lector macho y hembra” de Cortázar y la creación de ficciones con base en postulados científicos de Borges.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las Seis propuestas para el próximo milenio recogen los seis valores que han sustentado la literatura y que deberían hacerlo en el futuro. La octava propuesta, publicada diez años después bajo el nombre de “Sobre el comenzar y sobre el terminar”, aborda la interacción entre todos los relatos que se han escrito a lo largo de la historia y la naturaleza intertextual de cada uno, por el hecho de formar parte de una tradición en la que es cada vez más difícil demarcar los confines entre un autor y otro. Las palabras desbordan sus propios continentes y se desplazan por planos superpuestos en una simbiosis variable e impredecible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La propuesta de Calvino, “Sul cominciare e sul finire”, sería entonces mimesis de mimesis, bibliografía secundaria y poco relevante. Pero, ¿por qué habría de determinarnos una única crítica a Calvino, dentro del océano de estudios que se han elaborado sobre este autor? No debería producir mayor asombro pues esa es, precisamente, la importancia de la crítica: distanciarse y plantear puntos de vista distintos que enriquezcan con una multiplicidad de miradas, los textos que la imprenta fija y detiene en el tiempo. Y la mirada de Varanini es implacable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ocurre además que, paradójicamente, el pecado de Calvino no es sino la puesta en práctica de sus propios principios, la retroalimentación entre los textos que un autor conoce a la hora de crear un texto nuevo. Calvino no se copia sino que admite lo inevitable: esto es, la influencia de toda la literatura preexistente sobre la pluma del que escribe, quien depura un estilo propio en tanto que coopta o rechaza temáticas y juegos formales ya utilizados por otros escritores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El internet es fiel representante de esta dinámica que fusiona y confunde en un ovillo a todos los escritores, a todos los escritos. El término “entre una red”, entrelaza una serie ya incontable de  cuentos, novelas, poemas y artículos en los que el lector “navega” como si se tratara de un gran texto, jamás igual, jamás unívoco. Un link nos lleva a otro por un azar más o menos identificable y está determinado por la voluntad de ese cibernauta en medio de un bosque con senderos infinitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Sobre el comenzar y sobre el terminar” aborda esta nueva dinámica de la literatura. Los pensamientos se generan, como sabemos, de manera simultánea y se conectan o repelen con un orden en apariencia aleatorio. Dicho de otra manera, hay una multidireccionalidad del pensamiento y, por tanto, de la manera en la que se narra. Esto implica que un texto puede ser parte de otro escrito o que haya un entramado de historias constituidas por distintas voces narrativas y desde perspectivas antagónicas. Así se amplía la lente con la que contemplamos la realidad, pues le añade indirectamente una cantidad inconmensurable de matices y de perspectivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hipertexto evita las verdades últimas y busca, en cambio, que las diversas miradas se complementen en su interacción con los textos. Su entramado crea la geografía de nuestras vidas y las dota de flexibilidad. Los términos “intertextualidad” e “hipertexto” conducen a una perspectiva que anula confines y presenta a la literatura como una amalgama de narradores y personajes. El lector se adentra en un bosque, ora denso, ora despejado, rodeado de plantas parásitas, de robles, de enredaderas. Su sendero parece caótico y laberíntico. Sin embargo, un sentido coherente guía la trayectoria: aunque se trate de un bosque que desde lo alto aparece como una maraña arbórea, es en realidad un fino tejido de hilos reconocibles y definidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La intertextualidad es posible en tanto que entreteje, no que fusiona de manera homogénea. Los relatos de Sherezada en Las mil y una noches, por ejemplo, implican una pluralidad. El inicio de cada nuevo relato es, a su vez, el final del relato anterior. Si una noche de invierno un viajero3, (Se una notte d’inverno un viaggiatore), es el inicio de diez novelas distintas, unidas por el lector como mano que amarra los hilos, como hacedor de un tejido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la dinámica del hipertexto lo que importa no es sólo aquello que se lee sino la forma en la que se lee. Calvino nos concientiza de los ojos adormilados con los que leemos, y la probabilidad casi nula de que concluyamos lo que empezamos. Italo Calvino no sólo escribe sino que reflexiona sobre el acto de leer. Su decepción es grande cuando reconoce que muchos lectores se dejan seducir por los libros como objetos que sirven para decorar, pero no para ser abiertos y leídos. Ocurre lo mismo con los escritores, cuyas palabras se conectan en la mente del lector, al punto de que ya cuesta recordar a quién corresponde esta cita o aquel pasaje. Varanini juzga la actitud de Calvino y sugiere que, más que interacción de un autor con otros, hay allí rastros de una prosa cómoda, con giros efectistas, calco de estilos narrativos caducos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, indaguemos cuáles son las pistas que deja nuestro autor vilipendiado al respecto. Hay una inquietud permanente sobre el papel del lector y surge el interrogante de cuál es su rol cuando entra en la ficción que le ofrece un escritor. Encuentra, acaso estudiando su propio comportamiento, que el lector real dista de ese lector ideal, sistemático y ordenado. Y cada individuo, por supuesto, escoge y desecha a voluntad: si un relato lo aburre o si simplemente le evoca una lectura distinta, no dudará en poner un separador y en cambiar de texto. La multiplicidad de lecturas presenta una fragmentación de historias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y esto, creo yo, es un diagnóstico para nada cómodo, pues juzga a los lectores y a los escritores, condena a los lectores de contratapas y de los Quijotes para dummies, tomando como ejemplo su propia actitud, sus propios pecados. Por eso se pone en la picota pública y no teme aceptar y aún ridiculizar su propia prosa. De allí que la novela Si una noche de invierno… sea una consecución frenética de coitus interruptus, de diez historias mutiladas en su punto cúlmen. Calvino recuerda en varios textos –como en éste– episodios en los que un lector vagabundea por escenarios de papel, ignorante de su importancia en los engranajes de esta maquinaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En suma, habla de la pasividad que conlleva el acto de leer y nos obliga con sus juegos formales a actuar de manera activa, al menos siendo conscientes de que llevamos las riendas de la lectura en tanto que escogemos aquello que leemos, en tanto que lo desechamos. Si una noche de invierno… se burla del lector que, a pesar de preferir un único árbol, (al mejor estilo del bosque narrativo de Eco)  se ve obligado a vagar por valles y lagunas en busca de los pequeños trozos en los que se fragmenta el anhelado ejemplar. De este modo, contempla atónito todas las plantas parásitas y hongos, las lianas y helechos, para nunca llegar a ese árbol, El árbol que escogió por descarte de los otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vaga en medio de la maleza sumido en una realidad que poco tiene que ver con el sistema lógico que espera. Dicho de otra manera, recorre “lo desordenado” con herramientas “ordenadoras”. Es lo que Calvino llama la distancia entre el mundo escrito y el mundo no escrito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La diferencia radica en que, en medio de esa maraña de historias que constituyen la realidad, el escritor toma una, la aísla y sistematiza, la aprisiona en un libro. Calvino evidencia que lo escrito puede asemejarse a lo no escrito en tanto que permita el ingreso de relatos secundarios dentro de un relato madre. Esto se asemeja a los miles de lazos que configuran la vida de un solo individuo, por no hablar de los pensamientos que enlaza y asocia en un lapso de tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con base en este principio, Calvino juega en Si una noche de invierno… con las normas que sustentan lo literario e impide sistemáticamente que su personaje, llamado por él “Lector”, caiga en el rol pasivo de una lectura segura. Nunca recurre a los mismos personajes, nunca es unívoco el hilo narrativo, lo que obliga al lector a reaccionar de manera activa frente a un mensaje fragmentado. La respuesta inmediata de este sujeto burlado por Calvino, es la búsqueda de la linealidad, de un relato que mantenga un número limitado y constante de personajes, dentro de un contexto permanente, fijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo literario es para el lector –o debería ser-, un espacio seguro, finito, claro. Por eso nos cuesta proseguir con un texto lleno de subtextos inconclusos e inconexos. Se trata sólo de la intromisión de la forma en la que funciona la realidad en su presentación más caótica e incomprensible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás se burla de la necesidad del individuo por aprehender y por clasificar su entorno, esa necesidad que nos domina a todos, y del fracaso que nos espera siempre al final del día.  &lt;br /&gt;De manera que a lifetime, se puede prolongar al infinito con los senderos de vida de todos aquellos que se han cruzado con nuestro propio sendero. Calvino lo define como “ovillo”, no en el sentido inmediato que evocamos de “maraña”, sino en su sentido literal de “hilo enrollado de manera ordenada en torno a un centro”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los relatos con un comienzo y un final definidos, pasan ahora a ser parte de un hiper-relato, compuesto por todos los otros textos que el lector incluye de manera voluntaria en su recorrido. No son ya hilos sueltos, sino tejido. De un texto puede pasarse a otro, de un relato, podemos llegar a uno nuevo. Y se mueven dentro de una variable que es nuestra propia voluntad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una biblioteca recoge volúmenes disímiles en un mismo espacio, como nuestra mente almacena recuerdos e ideas, como se acumula la vida de encuentros entre los hombres. Tanto la vida como el arte –en este caso, la literatura-, están supeditados al orden y al deseo de ese individuo lector. Visto desde la perspectiva de aquel que lee, y no de quien elabora los relatos, hay más encuentros que desencuentros entre la naturaleza del hipertexto y la dinámica de la vida real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el estudio “El hipertexto: ¿género literario marginal o emergente?”, se deduce que, de esta nueva óptica, aparece un nuevo lector y se replantea, a su vez, la labor del escritor. Los planos, los niveles de realidad y los roles que dividen con claridad los espacios del escritor, del texto y del lector, se subvierten caprichosamente en una nueva lógica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pilz habla del hipertexto, como mundo abierto y pluridimensional, con múltiples posibilidades y retruécanos, abierto a una dinámica con el lector. En oposición, por supuesto, al concepto cerrado de libro como universo autosuficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta interesante que, si bien entendemos el hipertexto como lo “abierto” y lo “inconcluso”, un texto no debe tener un final definido, un “descenlace” para que lo cataloguemos como concluído. En el estudio calviniano Por qué leer los clásicos, (Perché leggere i classici), se subraya la idea de que un relato como Orlando furioso, tiene comienzo y final, así no correspondan al cánon clásico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ocurre lo propio con Sherezada en Las mil y una noches, dado que el corte de cada relato es, en realidad, el inicio del relato del día siguiente. La estructura del Castillo de los destinos cruzados, (Il castello dei destini incrociati) obedece a una dinámica en la que cada relato concluye en tanto que un nuevo narrador empieza su historia. En sana ortodoxia, este tipo de relatos no tendrían principio ni final definidos. Pero Calvino insiste en que las historias, como la vida, están marcadas por “incroci” (cruces de camino) donde se difuminan para dar paso a hechos diversos con personajes distintos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro como objeto finito recorta, limita, organiza esa realidad informe y la presenta al lector con un hilo conductor claro. Sánchez Garay evidencia que el mundo no escrito (léase como “lo que no se ha restringido y organizado por las palabras”), está supeditado a un caos de multiplicidad pues hay conexiones interminables entre historias infinitas. En cambio, el mundo escrito le da coherencia al caos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una estructura lógica y cristalina, delimita la llama informe y cambiante de lo no escrito. “(El escritor recurre) al lenguaje para acercarse a las cosas con discreción, atención y cautela, de manera tal que el caos pueda organizarse a través de una configuración textual constreñida a sí misma4”. En este intento del escritor por sistematizar la realidad desordenada, predominan estructuras matemáticas a fin de centrarse en una sola veta de este lienzo atiborrado de colores y formas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La letra impresa petrifica, y esto genera un sentimiento de seguridad en el interlocutor del relato, en el lector. Calvino utiliza un estilo ingenioso, simétrico, a fin de asir lo mutable y de poderlo contemplar con la certeza de que sus elementos no se transformarán, como quien contempla un cristal, prueba tangible de la permanencia de unas mismas cualidades a través del tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De acuerdo con el antagonismo entre el caos del mundo y el orden matemático de la palabra escrita, Massimo Riva estima que Calvino trata de ser ordenado y de inyectarle una estructura lógica a sus relatos pero que, en últimas, lo que consigue es perpetuar el caos de la vida. En Si una noche de invierno…, no hay una única historia con comienzo y final definidos sino que el escritor empieza unas doce veces relatos distintos sin que haya en esto el menor intento de sistematizar la realidad. El juego incluye los nombres de los capítulos, cuya unión configura un nuevo relato, también inconcluso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según Riva, Calvino se sumerge en sus propias contradicciones y no logra restringirse a las “leyes” organizativas de lo escrito. Plantea, pues, una contradicción entre la realidad como entidad abierta, sin comienzos ni finales, y el texto escrito, coherente y cerrado por definición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un relato fiel a lo literario, conlleva fronteras, inicio y final. Calvino subvierte estas convenciones y sustituye la univocidad por la multilinealidad. Ampliar el horizonte que abarca el foco posibilita una visión más completa de los matices que rodean las relaciones entre los hombres. La geometría y el desarrollo organizado de una trama, se impone, en cambio, en aras de evadir el desorden que puede desdibujar el mensaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las herramientas narrativas permiten un distanciamiento entre la realidad externa y la escrita. No obstante que varios senderos se le presentan al escritor, él debe tomar sólo uno: esto marca el inicio de la narración. Esto es, justamente, lo que no parece funcionar según el razonamiento de Riva: si Calvino opta por un único sendero, ¿por qué incluye, además, los senderos aledaños? ¿Por qué narra las historias que descartó por escoger una de ellas y no las demás? Calvino estaría tendiéndose una trampa pues no logra escapar de la maraña informe de la realidad ya que la incorpora en sus textos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vía distinta propone Sánchez Garay frente a esta aparente contradicción dentro de los postulados teóricos y la praxis en Calvino. Opina que, si bien Calvino reconoce la nítida diferencia entre el mundo escrito y el mundo no escrito, acepta también con ironía que es materialmente imposible separar ambos mundos por completo. Por la sencilla razón de que el uno se nutre del otro y de que la división estricta existe sólo en la mente clasificatoria del ser humano. Vemos, pues, que ese orden de los textos, es sólo un intento fallido por cristalizar el fuego.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien el texto ordena el mundo exterior, el escritor tiene claro que esa simetría llega hasta la última línea y que de ahí en adelante hay un inmenso tejido inaprehensible. Calvino ve con ironía esta dualidad y se burla de los esfuerzos inútiles del escritor por ordenar un castillo de naipes endeble. De esta manera, el escritor asume la labor de dotar de lógica lo no escrito, de ordenar las innumerables historias que se entretejen en la vida con un sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crea, entonces, un orden temporal e ilusorio, impregnado del caos imperante en el mundo no escrito. De la realidad se cuela en Calvino, el juego a través del cual se escoge una historia y se desechan otras. Es como si en una exposición, el pintor presentara no el cuadro final, sino todos los bocetos desechados, todas las otras posibilidades que descartó para llegar al único y ordenado producto final. Calvino no escoge una única historia dentro de la maraña que conforma la realidad sino que evidencia que hay un proceso de selección al incluir las historias que rechazó en pos de una vencedora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si una noche de invierno un viajero, es sólo la unión de esos relatos que Calvino hubiera anulado en aras de producir una única narración, con nítidas fronteras, principio y final. Unir historias, permitir su interacción, dejarlas nacer sin que necesariamente mueran, permitir una convivencia permanente de retazos, no es más que un reflejo de la vida entre los hombres y de los mecanismos del pensamiento, de los recuerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vida se entrelaza con otra y esto conduce a una tercera historia, en un nuevo escenario, con nuevos roles, nuevos acontecimientos y nuevos personajes secundarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ludmilla, personaje de Si una noche de invierno…, desaparece en el capítulo que da paso a un escenario oriental. El cambio abrupto de escenario puede incomodar al lector dado que el escritor corta caprichosamente el relato anterior en el punto más interesante. No hay ningún nexo entre un relato y otro y hasta el narrador parece haber cambiado. Lo único que permanece, es el mismo lector sentado en un sillón de su sala, perturbado, pero consciente del mundo pedaceado al que se asoma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las historias de Calvino son hipertextos en tanto que reproducen la labor del escritor: no puede empezar sin antes escoger una única historia dentro de las miles que se entremezclan en la vida real. “Calvino pasa de la exploración a la consulta, a ver el mundo como un muestrario de estilos donde todo puede ser mezclado y reordenado continuamente de todas las maneras posibles5”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El orden implica unidad, implica olvidar lo que potencialmente hubiéramos sido si unos elementos irrisorios hubieran cambiado a nuestro favor. Al ver un hombre en una plaza, reconocemos lo poco que faltó para ser él y no lo que somos ahora. Cada vida se define por sus singularidades y por lo que ha dejado de ser. Calvino recoge las vidas potenciales que dejamos de vivir, separadas por azar. Poco nos separa de historias paralelas en las que nunca fuimos personajes; cada hilo que pudo seguir nuestra vida, se imbrica con otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas las variantes que se frustran para que surja una sola, los senderos olvidados son los que evidencia Calvino en su literatura. No somos el triunfo de la unidad sino el fracaso de la multiplicidad. &lt;br /&gt;La vida, el mundo no escrito, nos lleva por una senda por descarte de las otras. Las ciudades que visita Marco Polo en Las ciudades invisibles, no son más que un recorrido por sus pasados posibles, si hubiera nacido unos años antes o si hubiera tomado por esta calle y no por aquella. Calvino cuenta hasta las historias descartadas, hasta los relatos que no consideró a fin de que naciera una historia y no otra. De esta manera, reconoce la frustración en el escritor al ver en sus palabras un reflejo perfecto del caos exterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La multiplicidad se reconoce ahora, y puede que hasta con cierto sarcasmo, pero antes sí existía la convicción de recoger en orden los trastos rotos y deformes que se esparcen y que conforman el mundo no escrito. ¿Qué son las enciclopedias sino una compilación racionalista, un retrato ideal del embrollo exterior? El hombre busca la unidad en el arte, lo hizo en consonancia con el deseo de contemplar las ideas puras y absolutas. Pero ahora, se deja llevar, vencido, por la corriente contra la que siempre luchó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nombrar el mundo implica incluirlo dentro de lo escrito, implica darle un nombre, poderlo evocar y consignar en un papel. Esto lo sustrae del caos de lo no dicho en tanto que escapa de la irracionalidad y se instaura en lo que la mente del hombre puede conocer, en tanto que lo puede nombrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los lazos que conectan historias son la esencia del hipertexto, sólo su interacción fusiona distintos personajes en contextos variables como los telones de fondo de un teatro. La participación del lector es parte neurálgica de esta dinámica pues obra como interlocutor en una conversación, más que como un receptor pasivo. Esta superposición de niveles narrativos que involucran a los personajes, tanto como al lector y al escritor, implica la relativización de los niveles de realidad: lo que antes era ficticio, puede ser ahora más real que un trozo de madera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que Varanini llama “falta de originalidad”, es la condición librofágica que incita a un libro a devorar a otro. Todos se alimentan entre sí en una orgía de papel. El lector participa como macho cabrío en este aquelarre en el que se aparean y se devoran pedazos de poemas, artículos, ensayos, intentos de novela, recetas de cocina. El caldo de sapos y serpientes que cocina este ser en pantuflas, quizás tumbado en su estudio en una poltrona al lado de la chimenea, desata en los libros convulsiones perpetuas. Este demiurgo juega con los libros que hay en su biblioteca o con las Reader’s digest de la sala de espera del odontólogo, como un alquimista con los elementos de la tabla periódica. Crea monstruos y toda una serie de criaturas, con brazos de un poema de Borges, torso de un personaje de Kundera, ojos de la suicida Ofelia. Y todos se entremezclan en su mente, donde quizás surgirá una historia nueva y entonces los críticos dirán, “el personaje de Fulanito tiene una mirada que recuerda el destello final de esos ojos atormentados de la doncella que tanto amó a Hamlet”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sería extraño que la persona que escribió estas líneas sea en realidad Fausto, que María Antonia sea un personaje fugaz (“extra” lo llamarían en cine) y que Marco Polo, lea en alguno de sus viajes en el lejano oriente, un texto llamado Los ovillos de Italo Calvino. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bibliografía &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Barenghi, Mario (a cura di). La visione dell’invisibile. Milano: Mondadori, 2002.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Barozzi, Maurilio. “Frontespizio”. {Hyperlink: www.bartlebynel900.org/maurilio /calvino. htm}, Fecha de revisión: febrero 7, 2004.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Barth, John. “"The Parallels!" Italo Calvino and Jorge Luis Borges”. {Hyperlink: sin datos}. 2004.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Borges, Jorge Luis. Obras Completas. Emecé Editores. Buenos Aires: 1974.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Calvino, Italo. Saggi, 1945-1985. Milano: Mondadori, 1995.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Calvino, Italo, Lezioni Americane, Sei proposte per il prossimo millennio. Milano: Mondadori, 2002.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Calvino, Italo, Se una notte d’inverno un viaggiatore. Milano: Mondadori, 1994.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Calvino, Italo, Las ciudades invisibles. Barcelona: Ediciones Minotauro, 1993.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Calvino, Italo, El castillo de los destinos cruzados. Madrid: Ediciones Siruela, 1995.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Calvino, Italo, Mondo scritto e mondo non scritto. Milano: Mondadori, 2002.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dini, Manuela. Calvino Critico. I percorsi letterari, gli scritti critici, le scelte di poetica. Transeuropa: Milano, 2002.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Fournel, Paul et al, Italo Calvino newyorkese. Cava de’Tirreni: Avagliano Editore, 2002.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mazzoni, Giovanni. Calvino e la narrativa fra scienza e fantascienza. Editori Laterza. Sin&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;datos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pilz, Kerstin. “L’ipertesto: genere letterario marginale o emergente? Un’indagine sugli ipertesti di Italo Calvino”. {Hyperlink: “www2.unibo.it/boll900/numeri/2001.ii/W-bol/pilz/ pilztesto. html#iv”}. Universitá di Bologna. Fecha de revisión: febrero 4 de 2004.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Riva, Massimo. “Per una comunitá della formazione letteraria: il World Wide Web e la nuova italianistica” {Hyperlink:“www2.unibo.it/boll900/convegni/rivatesto.html#1”} Universitá di Bologna. Fecha de revisión:  marzo 16, 2004.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Riva, Massimo. “Introduzione”. {Hyperlink: “www.brown.edu/Departments /Italian _ Studies/people /riva/pubblications.html”} Brown University. Fecha de revisión: Febrero 4 de 2004.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Riva, Massimo. “La discordanza prestabilita di Calvino”. {Hyperlink: “www.geocities. com/Athens/Olympus/6043/Introduzionewww.htm”} Fecha de revisión: Febrero 4 de 2004.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Riva, Massimo. “Beginning/Ending, Openness/Consistency: Models for the Hyper-Novel”. 2004. Sin datos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sánchez Garay, Elizabeth. Italo Calvino, voluntad e ironía. Zacatecas: Fondo de cultura económica, 2000.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Scola, Ilaria. “Italo Calvino: elogio della brevitá. Le cittá invisibili della memoria”. {Hyperlink:“www2.unibo.it/boll900/numeri/2002-i/W-bol/scola/scolatesto.html”}. Universitá di Bologna, 2004. Fecha de revisión: febrero 20 de 2004.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Varanini, Francesco. “Flexibility: la sesta lezione americana di Italo Calvino”. {Hyperlink: “http:/www.bloom.it/vara26.htm”} Fecha de revisión: Febrero 12 de 2004.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Varanini, Francesco. “Di Calvino per me tra cent’anni non si ricorda nessuno”. [Hyperlink: http://www.eseresi.it/calvino/calvino2.htm] Fecha de revisión: Febrero 13 de 2004.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2376705830741129519-7095866652672397018?l=cadutadallatorre.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/feeds/7095866652672397018/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2376705830741129519&amp;postID=7095866652672397018' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/7095866652672397018'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2376705830741129519/posts/default/7095866652672397018'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cadutadallatorre.blogspot.com/2007/04/los-ovillos-de-italo-calvino.html' title='LOS OVILLOS DE ITALO CALVINO'/><author><name>María Antonia García de la Torre</name><uri>http://www.blogger.com/profile/10041740473634822154</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
